Suscriptor digital

La vida anterior

Dolores Graña
(0)
20 de abril de 2013  

La vida anterior / Dirección: Ariel Broitman/ Guión: Ariel Broitman, basado en la novela La maestra de canto, de Silvia Arazi/ Dirección de fotografía: Emiliano Cativa/ Sonido y música: Pablo Sala/ Dirección de arte: Luciana Kohn/ Edición: Monigómez y Ariel Broitman/ Duración: 94 minutos/ Distribuidora: Primer Plano/ Calificación: apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: regular

Centrada en las vidas divergentes de tres artistas cuyo compromiso con su arte se ve puesto a prueba por sus limitaciones humanas, La vida anterior aplica un tono inusualmente circunspecto para narrar el devenir de personajes que definiríamos como cualquier cosa menos mesurados.

En el tramo inicial, cuando la película comienza a rearmar el rompecabezas de la relación rota entre el trío protagónico -el atelier destrozado donde ocurre el recuerdo hace pensar que la disolución no está exenta de violencia- la narración asordinada agrega un bienvenido contrapunto a la historia de un matrimonio signado por la música como es el de Ana (Elena Roger) y Federico (Sergio Surraco). Ella es estudiante de canto lírico con posibilidades de "llegar"; él trabaja de músico, pero realmente es pintor. Se quieren pero se vislumbra que a ambos les falta algo. Y ese algo parece encarnarse en Úrsula (Esmeralda Mitre), una nueva alumna de la profesora de canto de Ana (Adriana Aizenberg, a la Madame Sousatzka), o en lo que ella representa: la absoluta seguridad de que el arte le tiene reservado un lugar de preeminencia. La fascinación de Ana por Úrsula pronto termina por incluir a Federico, en un principio desconfiado de quien ve como rival de su mujer .

Lo que sigue a continuación podrá ser adivinado por quienes hayan visto Muerte en Venecia y tantísimas obras que abordan (en todas sus posibles variaciones) el precio de la entrega a las enormes -absolutas- demandas del arte. Pero La vida anterior no abandona nunca ese tono parsimonioso. La pasión aquí es sólo la suma de sus gestos más exteriores y sus lugares más comunes, lo que resiente la enunciada urgencia de sus dilemas y la verosimilitud de los personajes, del torturado Federico al de la finalmente dilettante Úrsula, pero sobre todo el de Ana, que sigue metódicamente su camino de regreso al escenario, donde las piezas parecerían terminar por encajar.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?