Un francés en Buenos Aires

El arquitecto Paul Pater también diseñó el Tigre Club, entre otras obras distinguidas
(0)
20 de abril de 2013  

El arquitecto francés Paul Eugéne Pater, autor del proyecto del palacio Ortiz Basualdo, que desde 1939 es la sede de la embajada de Francia en la Argentina, nació en Dijon, Francia, en 1879. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de París, de la que egresó con el título de arquitecto en 1905. Llegó al país en 1907 y junto a su compatriota Luis Dubois, proyectó, en 1912, el edificio del Tigre Club, actual sede del Museo de Arte Tigre.

Ese mismo año, a su vez, recibió el encargo de Daniel Ortiz Basualdo para que proyectara su residencia. Así fue que resolvió una construcción principesca de planta baja, dos pisos y mansarda, característica de la escuela Beaux-Arts, donde conviven en armonía estilos clásicos, con ornamentos como paneles de bajo relieve, pilastras, balaustradas y policromías.

Pocos arquitectos que se volcaron al academicismo pueden mostrar, como lo hace Pater a través de sus obras, el manejo de distintos lenguajes arquitectónicos y la capacidad de adaptarse a las nuevas corrientes estéticas.

Conservando conceptos como los ejes de simetría y sumando rigurosidad y severidad, en la década de 1930 proyectó junto con el ingeniero y arquitecto Alberto Morena un edificio racionalista en la esquina de Libertad y Alvear. Allí no se ven ornamentaciones. Sí líneas claras y un excelente manejo de los espacios. En este caso, la armonía de los volúmenes, los frentes planchados, los ventanales, los ojos de buey, la doble puerta de bronce y el gran hall de entrada le otorgan a este edificio un carácter único y un valor que se mantiene más allá de cualquier cambio en los gustos y corrientes arquitectónicas.

Por último, cabe mencionar como otro ejemplo de arquitectura racionalista de Pater y Morea el edificio de Riobamba 1250, donde vuelve a emplear los ojos de buey y el mármol para imprimirle un sello de austeridad y elegancia.

Una vez más, como en Libertad y Alvear, se destacan la espacialidad, los artefactos de iluminación y las carpinterías. Una vez más, el arquitecto francés mostró su capacidad para amoldarse a los nuevos tiempos y sumergirse con gusto en la nueva corriente del racionalismo. Así, con maestría, Paul Eugéne Pater lo hizo.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?