De menor a mayor, la Argentina gritó campeón

Empató 2 a 2 frente a Venezuela y obtuvo el campeonato en San Luis; es el primer título de un seleccionado juvenil, desde 2007; el Mundial, en Emiratos Árabes
(0)
29 de abril de 2013  

SAN LUIS (Especial).– El fracaso por la eliminación en la etapa de grupos del seleccionado argentino Sub 20 en el campeonato Sudamericano que se disputó en Mendoza y en San Juan, entre enero y febrero pasado, provocó que el plantel juvenil Sub 17 pusiera en juego algo más que una ilusión: detrás del resultado estaba la continuidad de una estructura, aquella que se puso en marcha tras el descabezamiento del ciclo que inició José Pekerman y tuvo continuidad con Hugo Tocalli, en 2007. Desde entonces, la denominada Generación 86 tuvo el espacio por el que tanto insistió, aunque desde entonces se sucedieron las decepciones, las frustraciones y también algunos bochornos. El título conseguido ayer en La Punta, San Luis, después de empatar 2 a 2 con Venezuela, oxigenó el proceso que dirigió Humberto Grondona (h.), que tomó el control de la Sub 17 tras quedar apuntado como uno de los culpables de la estrepitosa debacle del Sub 20, por su función de director deportivo.

El primer objetivo, la clasificación para el Mundial de Emiratos Árabes Unidos, el Sub 17 lo había logrado el miércoles pasado; el nuevo desafío era gritar campeón en una categoría históricamente esquiva para la Argentina, que terminó en el primer puesto por tercera vez, después de los títulos de 1985 –la categoría era Sub 16– y de 2003, en Santa Cruz de la Sierra. No fue sencillo, ni con holgura: la Argentina igualó en puntos con la sorprendente Venezuela y Brasil, a quienes aventajó por diferencia de goles. El título, el primero desde 2007 –desde entonces participó en 13 campeonatos, entre certámenes sudamericanos, mundiales, Juegos Panamericanos y el torneo Esperanzas de Toulon–, sirvió para romper la hegemonía de los brasileros, máximos ganadores, con 10 vueltas olímpicas, las cuatro últimas de manera consecutiva.

Estuvo al borde del precipicio la Argentina. Los resultados del comienzo –derrotas en el Grupo A con Ecuador y Paraguay– cuando el campeonato daba sus primeros pasos, dejaron a la selección sin margen de error. Cambió a tiempo, se recuperó y se clasificó –con sufrimiento–, después de ganarles a Venezuela y a Colombia. El hexagonal final fue un capítulo diferente desde los resultados: la Argentina terminó invicta, con dos éxitos (2-0 a Perú y 3-1 a Paraguay) y tres empates (3-3 frente a Uruguay; 0-0 con Brasil, y 2-2 ante Venezuela), pero apareció la versión más vergonzante que un equipo puede enseñar, más si se trata de una categoría formativa. El escándalo tras la igualdad con Uruguay, con gestos y actitudes reprochables de parte de los jugadores y las desafortunadas palabras de Grondona –por ejecutar una defensa de sus dirigidos se desentendió del fair play– provocaron rechazo y abrieron un interrogante sobre el futuro.

Cuando los juveniles y su técnico comprendieron que esas no eran las formas, cuando el equipo se dedicó a jugar en lugar de adoptar actitudes de matón, sacó una pequeña luz de distancia sobre los rivales. El último escalón resumió su identidad, la que combina momentos de buen juego con pasajes en los que pierde los estribos. Fortalecer lo bueno y corregir las conductas inapropiadas, una cuenta para el Mundial.

Grondona, feliz: "Fuimos el mejor equipo"

Los brazos en alto y la sonrisa dibujada en el rostro enseñaban la satisfacción de Humberto Grondona, el técnico que se jugaba la continuidad en el cargo y en la estructura de las selecciones juveniles. "Argentina fue el mejor equipo. Fuimos un equipo goleador, que nunca especuló y que siempre propuso, perdiendo o ganando", dijo, exultante, tras la coronación.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.