El sueño de la canción propia

Con su último CD, grabado en los Valles Calchaquíes, ?se disparó el fenómeno del cantante, que ofrecerá cinco shows en el Luna Park
Gabriel Plaza
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10 de mayo de 2013  

"Un cactus suaviza mis yemas con su piel, tienen cien años solo florece una vez... en tu nombre. En tu nombre (...) Cuando te busco no hay sitio en donde no estés y los medános seran témpanos, en el vértigo de la eternidad, y los pájaros serán árboles, en lo idéntico de la soledad... en tu nombre, en tu nombre", canta Abel Pintos con los ojos cerrados como si estuviera transportándose nuevamente a la ciudad sagrada de los quilmes, allí donde grabó su último álbum y DVD documental Sueño dorado (2012). Ese disco que vendió cerca de cien mil copias y la versión de "Cactus" de Gustavo Cerati, que ahora vuelve a sonar en el ensayo antes de la serie de shows en Luna Park, lo está llevando muy lejos.

"Siento que con este disco toda mi música terminó de tomar cuerpo, que me definió como artista. Yo vengo haciendo una búsqueda ecléctica que con este disco terminó de cerrarse conceptualmente. Sueño dorado redondeó perfectamente ese balance por mi recorrido en la canción popular; y «Cactus» identificó todo lo que nos sucedía musical y emocionalmente en ese lugar místico, rodeados de cardones en las ruinas de Quilmes", cuenta Abel Pintos y parece que regresara a todo lo que se produjo en esa intensa jornada en los Valles Calchaquíes.

La intensidad emocional del registro en vivo, las nuevas versiones de sus temas con programaciones electrónicas y sonido electroacústico, la energía ancestral de las ruinas y ese sol apareciendo en el tema leitmotiv del álbum crearon algo distinto en la historia de Abel Pintos. Entonces, el fenómeno del cantante se disparó en las radios, en la televisión, en los rankings -fue el disco nacional más vendido de 2012-, en una serie de cinco teatros Ópera agotados el año pasado, y terminó por explotar en la temporada veraniega de los festivales folklóricos, donde se posicionó como uno de los artistas de mayor convocatoria, lugar que en otros momentos habían ocupado Soledad, Los Nocheros o El Chaqueño Palavecino.

"El crecimiento de la convocatoria es notable y eso yo lo viví en cada festival -confirma el músico, que ya tiene localidades agotadas para las primeras cuatro funciones en el Luna Park-. Considero que cuando pasan estas cosas en la música popular es porque aparece una propuesta nueva o algo distinto. Cuando apareció Soledad era novedad, lo mismo pasó con Los Nocheros y lo mismo con El Chaqueño Palavecino, que si bien es un músico tradicionalista hacía muchos años que no se veía algo de ese estilo. Pero en mi caso sinceramente lo que más feliz me puso fue llegar a los festivales y ver que las noches en las que yo tocaba la grilla artística era bastante conceptual también, y daba espacio o lugar a propuestas o bandas nuevas, artistas de folklore que hacían cosas con la electrónica o sonaban más pop, o me ponían con artistas que admiro y van por un camino diferente, como Jorge Fandermole, y eso me parece genial", cuenta con tono sereno y una sonrisa de plenitud a lo Buda.

-¿Disfrutás este fenómeno o te da cierto vértigo?

-Lo vivo muy tranquilo, lo festejo y me hace muy bien. No le veo sentido a sentirme presionado por algo que busqué tanto tiempo en la vida [risas]. Pienso que cada momento es el efecto de algo que hiciste antes. La verdad que también todo el crecimiento de mi popularidad fue paulatino. No es un crecimiento eufórico. Son quince años en una búsqueda que con este disco se terminó de concretar.

Es cierto, su crecimiento no es repentino. Con ocho discos sobre sus hombros, el camino de Abel Pintos es largo, desde que apareció como un cantante precoz que le voló la cabeza a León Gieco y le hizo grabar su primer disco, Para cantar yo he nacido, a los 13 años. Ahora, a punto de cumplir 29, este artista emergente del folklore, bendecido por Mercedes Sosa, creó su propio universo de canciones, como "La llave", "Quién pudiera, "El beso", "Hasta aquí" o "No me olvides", que se transformaron en hits cantados en los festivales por el público de su generación, o por el mismo Adrián Suar, que lo invitó a participar de la novela Solamente vos . "Escribo cuando las cosas que me pasan emocionalmente me piden pista para salir. Y eso sucede simplemente, sin importar el contexto, en los viajes, en mi casa o en donde esté en ese momento", dice el joven bahiense.

El oficio de cantar lo aprendió sobre los escenarios, pero muchas de las cosas que aplicó conceptualmente a su visión artística vienen de discos clave de Mercedes Sosa, Rubén Blades ( Tiempos ), León Gieco ( Mensajes del alma ) y Nirvana ( Unplugged ). "Son discos que me marcaron en mi sonido. Quizá para mí el disco más importante de mi vida sea Mercedes Sosa en vivo en Argentina, el que hizo cuando regresó del exilio. De chico me gustó mucho y fue el primer cassette que tuve de ella. Me acuerdo de que un día le pregunté a mi papá qué era lo que hacía Mercedes y él me contesto: «Folklore». Entonces para mí todo el paquete de canciones que venían dentro de ese disco -Silvio Rodríguez, Charly García y Ariel Ramírez- era folklore. Ese disco fue muy revelador, porque con el paso del tiempo fui aprendiendo de géneros, fui descubriendo artistas, y sobre todo descubrí la importancia de la canción con ese disco. Eso terminó haciendo un trabajo en mí con el tiempo. Siento que conceptualmente hago canciones por ese disco de la Negra".

Es cerca del mediodía y los músicos van llegando a la sala de ensayo, ubicada en un edificio de la zona de Congreso que parece un antiguo petit hotel. El clima es relajado. Abel se pasea tranquilo con su bolsa de yerba mate orgánica y el fenómeno creciente no parece afectar su vida. Antes de despedirse, dice: "Yo hago lo que me gusta todos los días, todo el día: compongo música, leo, escribo canciones y canto. Disfruto de hacer lo que hago. Ésta es mi dinámica de vida, no es mi trabajo".

La explosión del fenómeno pop

Los viajes se volvieron su forma de vida. Entre enero y marzo ofreció sesenta y cinco conciertos presentando el disco Sueño dorado. Apenas se tomó una pausa de ocho días de vacaciones en el Sur y Abel Pintos volvió para ensayar el espectáculo que ofrecerá esta noche en el Luna Park. Serán cinco conciertos. Hoy, mañana, pasado mañana, el sábado 18 y el domingo 19 de mayo, y lo verán alrededor de 30.000 personas. Es el efecto que provocó Sueño dorado, el más vendido de 2012, según Capif.

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