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Los pesos también se quieren ir

Nicolás Dujovne
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10 de mayo de 2013  

Bueno, ya llegamos a un dólar de más de 10. Honestamente, no hay tanto misterio en lo que sucede. La implantación del cepo le ha permitido al Gobierno seguir adelante con una política monetaria mucho más expansiva que la que hubiera prevalecido en ausencia de aquél. En el actual esquema, el crecimiento en la cantidad de dinero viene dado por el déficit fiscal y por la expansión monetaria proveniente del superávit de comercio. Y desde 2012, ambas fuentes generan una expansión a un ritmo que nunca baja del 35% anual, generando una huida del peso hacia el único activo seguro al alcance del público: el dólar.

Esa huida no es nueva. Cuando aún existía un mercado libre, los privados, cambiándole pesos por dólares al Banco Central, hacían el trabajo de quitar del mercado los pesos que el Central había emitido en exceso. Existía un camino de doble vía. Con el cepo fue prohibida una sola de las caras de esa moneda. La canilla de los pesos sigue abierta, pero ahora no se desagota la inundación.

Con tasas de interés en pesos que no guardan relación ni con el riesgo soberano ni con el cambiario, la única razón por la que en 2012 y lo que va de 2013 la cantidad de dinero ha seguido creciendo a un ritmo cercano al 40% anual se debe a la eliminación del camino de doble vía que describíamos más arriba. Ahora, si alguien quiere deshacerse de sus pesos debe encontrar a un vendedor de dólares que los quiera, ya sea en el mercado paralelo o en el de contado con liquidación. Pero los tenedores de pesos en conjunto no pueden ya ocuparse de limpiar el exceso de oferta de dinero que produce el BCRA. El sector privado con sus decisiones de portafolio sólo puede alterar la cantidad real de dinero a través de la inflación o la cantidad de dinero medida en dólares libres. Y lo está haciendo.

Una primera aproximación al problema del exceso de pesos consistiría en observar la evolución de los agregados monetarios ajustando su evolución por la tasa de inflación. Y lo que ello nos muestra es que la base monetaria actual se sitúa casi 25% por encima de la del promedio de 2010 y 2011, los dos años previos al cepo. Y medida en términos del PBI, la base monetaria está en 15% del PBI, unos tres puntos por encima del promedio vigente en esos años.Sobran pesos en la economía. Tal vez un 20% de todos los que andan dando vueltas. Y no se pueden ir a menos que los retire el Central.

Los tenedores de pesos han logrado reducir sus tenencias de pesos hasta niveles pasablemente normales únicamente al medirlos al tipo de cambio paralelo. Y lucen altísimos en términos de su participación en el PBI o ajustados por la inflación. Y lo que asusta de estas cifras es que, medidos en dólares paralelos, los pesos que circulan en la economía están en niveles "normales", pero muy lejos de los niveles realmente bajos a los que podrían llegar de profundizarse la desconfianza.

De mantenerse el esquema actual, las presiones sobre la moneda en el mercado paralelo continuarán. Pero además el ritmo de crecimiento nominal de los depósitos en los bancos seguirá cediendo, lo que llevará indefectiblemente a un alza en las tasas de interés como forma de balancear su liquidez. Como con las naftas y las carnes, el ajuste en la cantidad de dinero llegará igual. Diez años no han bastado para que las autoridades comprendan que se pueden controlar los precios eventualmente y las cantidades a veces. Pero nunca ambos y para siempre.

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