Los paraísos fiscales ceden ante la presión de más transparencia

Los países que aplicaban un riguroso secreto bancario, como Suiza y Austria, muestran signos de apertura para cooperar contra la evasión y el fraude fiscal

11 de mayo de 2013  

PARÍS.– Los esfuerzos en materia de lucha contra la evasión y el fraude fiscal parecen dar sus primeros frutos: uno tras otro, los países que hasta hoy aplicaban un riguroso secreto bancario y rechazaban todo tipo de cooperación impositiva con otros Estados ceden a la presión internacional.

Después de Luxemburgo, que aceptó a comienzos de abril el sistema de intercambio automático de informaciones sobre los contribuyentes extranjeros a partir de 2015, ahora es Singapur quien podría dar un paso similar. La poderosa ciudad-Estado del este asiático estaría por aceptar ese nuevo sistema de cooperación fiscal, destinado a reemplazar el intercambio de informaciones "a pedido" que rige hasta ahora y que se activa cuando las autoridades de un país extranjero lanzan una investigación impositiva o judicial.

La adopción de ese intercambio automático, reclamado por el G-20, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y por la mayoría de los líderes de la Unión Europea (UE), permitirá a todo Estado saber cuándo uno de sus ciudadanos crea una sociedad offshore o abre una cuenta en un paraíso fiscal.

Debido a las cifras exorbitantes que la evasión fiscal hace perder a los países golpeados por la crisis, la presión en favor de la transparencia financiera aumentó en forma exponencial desde 2008.

Hecho inconcebible hasta hace unos años, el gobierno británico anunció la semana pasada que las islas Bermudas, Caimán, Vírgenes, Anguila, Montserrat, y Turcos y Caicos aplicarán desde ahora el sistema de información automática.

Considerados históricamente como tax haven (paraísos fiscales), esos territorios británicos de ultramar cooperarán así estrechamente no sólo con Gran Bretaña, sino también con Francia, Alemania, Italia y España para combatir la evasión fiscal.

Austria, por su parte, de lejos el país europeo más hostil a la transparencia, también muestra signos de apertura inimaginables hace seis meses. El canciller austríaco, Werner Faymann, anunció anteayer su intención de "iniciar conversaciones" con Estados Unidos y la OCDE "para combatir el fraude y la evasión fiscal".

El primer paso de Austria sería adoptar la ley estadounidense Fatca, que impone a las instituciones financieras extranjeras comunicar al fisco norteamericano toda información sobre transacciones financieras en el extranjero realizadas por sus ciudadanos.

Para Faymann, ése será "un gran paso en materia de lucha contra la evasión", en espera de que un acuerdo global sobre intercambio automático de información sea alcanzado en la UE antes del Consejo Europeo del 22 de mayo próximo.

Aún más impensable hasta hace poco, incluso Suiza estaría dispuesta a terminar con su secreto bancario antes de 2015. El gobierno de Berna podría plegarse al pedido del G-20 y la OCDE, pero –aclaró– "sólo con la condición de que todas las demás plazas financieras hagan lo mismo".

Anuncio británico

En ese ambiente de acelerados cambios, un anuncio realizado ayer por Gran Bretaña, Australia y Estados Unidos tuvo el efecto de una bomba de fragmentación: los tres gobiernos acaban de lanzar una vasta investigación después de haber obtenido ficheros informáticos secretos sobre sociedades offshore creadas por empresas o particulares para escapar al impuesto.

"El gobierno británico dispone de 400 gigabits de datos que nos ayudarán a rastrear a quienes disimulan sus fortunas en paraísos fiscales", advirtió el ministro británico de Finanzas, George Osborne.

Según la prensa británica, los datos recuperados por las autoridades podrían ser, en parte, los mismos que fueron presentados recientemente por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que develó informaciones sobre miles de sociedades offshore.

Gran Bretaña, que preside actualmente el G-8 –el grupo de países más desarrollados del planeta– desea que la próxima cumbre de la organización, prevista para junio próximo en Rusia, tome nuevas medidas contra la evasión fiscal. En un encuentro preparatorio, los ministros de Finanzas del grupo comenzaron a analizar ayer esa cuestión en una reunión crucial que culminará hoy en Aylesbury, unos 60 kilómetros al norte de Londres.

En un informe publicado el 19 de abril, la OCDE afirma que, además de Suiza, otros 13 países deben modificar su legislación para aplicar un sistema automático de información bancaria que permita luchar eficazmente contra la evasión fiscal que –según la ONG Tax Justice Network– representa entre 16 y 25 billones de euros: el equivalente del PBI de Estados Unidos sumado al de Japón.

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