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Las ONG y la pobreza

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21 de octubre de 1999  

Se podría decir que las ONG, tal como son denominadas comúnmente las organizaciones no gubernamentales, nacieron para dar cauce al espíritu solidario de la sociedad. De ello da prueba, sin ir más lejos, el hecho de que seis de cada diez ONG porteñas dedican su esfuerzo esencial a la atención de los pobres.

Determinó esa comprobación el estudio encomendado por Nueva Dirigencia a Marita Carballo, de Gallup Argentina, y realizado sobre 377 entidades. Ese trabajo fue incluido en el libro "El otro modelo. Una propuesta de reforma social para la Argentina que viene", de los legisladores porteños Gustavo Beliz y Jorge Srur. Uno de los datos fundamentales de esa publicación revela que, no obstante disponer en algunos casos de aportes estatales, la mayor parte de las ONG no siempre cuenta con los recursos financieros indispensables para atender aquella loable finalidad básica o para dar cumplimiento a otras iniciativas conexas, como son las vinculadas con la salud, la educación y las restantes necesidades insatisfechas de la comunidad.

No es detalle para nada curioso y sí francamente sugestivo que el 89 por ciento de las ONG tiene, de acuerdo con el trabajo mencionado, menos de diez años de antigüedad. Llamativa consonancia cronológica con el fortalecimiento de la toma de conciencia colectiva acerca de la existencia de capas de población que están por debajo de la línea de pobreza.

Esa coincidencia delataría que tal vez por el impulso propio del idealismo que las alienta, las ONG, de por sí desprovistas de las trabas burocráticas que caracterizan a la administración pública, tienen percepción más aguda para ubicar los bolsones de pobreza y para encarar acciones eficaces que les permitan mejorar su precario nivel de vida. Por los mismos motivos, las intervenciones de las ONG -asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, centros de jubilados, cooperativas, etc.- humanamente hablando son más sostenidas, efectivas y desinteresadas que las de los organismos estatales.

En la Argentina hay diez millones de pobres -siempre según cifras oficiales- y de ellos más de dos millones están por debajo de la línea de indigencia. Es altamente positivo que las ONG concentren su atención y su empeñoso quehacer en esa hiriente realidad. Actitud solidaria que las hace merecedoras del más amplio y sincero respaldo moral y material, sobre todo en atención de que las ONG están subsanando una de las más importantes y dolorosas deudas que aún tiene pendientes la sociedad.

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