Estalla otro escándalo de corrupción de España vinculado con la Argentina

Jordi Pujol Ferrusola, hijo del histórico líder catalán, es investigado por el mismo juez del "caso Bárcenas" por sus sospechosos negocios, que incluyen una participación en el puerto de Rosario
Martín Rodríguez Yebra
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12 de mayo de 2013  

MADRID.- Otra investigación de corrupción con alto voltaje político en España se ramifica hacia la Argentina. Es un caso con ingredientes que suenan familiares: sospechas de lavado de dinero, personajes relacionados con el poder, cuentas en Suiza, denunciantes amenazados, euros movidos en bolsos

El foco está puesto en Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del histórico líder catalán Jordi Pujol Soley, que presidió el gobierno regional entre 1980 y 2003. La Audiencia Nacional libró oficios vía Interpol a la Argentina en busca de información sobre los negocios que Pujol hijo desarrolló en el país en los últimos diez años, confirmaron a LA NACION fuentes judiciales.

Es pública su participación hasta 2012 como accionista de la empresa que administra el puerto de Rosario y se sospecha que compró propiedades en Puerto Madero y en emprendimientos inmobiliarios en Santa Fe.

El expediente está en manos del juez Pablo Ruz, el mismo que instruye el "caso Bárcenas" sobre la financiación ilegal del oficialista Partido Popular (PP). En esa investigación también surgieron lazos con la Argentina, a partir de sospechas de movimientos ilegales de dinero por medio de la planta procesadora de cítricos que tiene en Salta uno de los ex tesoreros del PP, Ángel Sanchís.

Ruz dio impulso a la investigación en abril después de recibir un informe de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) en el que consta que Pujol movió, entre 2004 y 2012, 32,4 millones de euros. Lo hizo en 118 movimientos desde tres bancos (BBVA, Credit Suisse y Mediolanum) y los destinos fueron 13 países, entre ellos, la Argentina, México, Suiza, islas Caimán y Liechtenstein, según consta en el auto judicial. El juez también requirió a los bancos que le envíen detalles de esas operaciones.

A Pujol Ferrusola lo denunció a fines del año pasado su ex novia María Victoria Álvarez. La mujer relató haber ido en auto con él a Andorra con bolsos llenos de billetes de 500 euros. Ese principado en los Pirineos es señalado como un paraíso fiscal. En su declaración ante la Unidad de Delitos Fiscales de la Policía Nacional, Álvarez también contó que había acompañado a su ex novio a Rosario para "hacer inversiones".

La constancia elevada al juez por la AEAT señala que Pujol, de 55 años, tuvo relación como socio, administrador o firma autorizada en cuentas de las sociedades Iniciatives Marketing i Inversions, Iberoamericana de Business and Marketing, Project Marketing, Active Translation e Inter Rosario Port Services.

Con esta última sociedad llegó a ser propietario del 30% de Terminal Puerto Rosario (TPR), de la que se retiró el año pasado cuando la aceitera Vicentín ya se había hecho cargo del paquete mayoritario de la concesionaria. Su parte pasó a manos de la compañía chilena Ultramar. La cifra de esa operación no se hizo pública, aunque dos sociedades en las que Pujol figura como directivo ampliaron su capital en 7,6 millones de euros cada una días después.

El desembarco de fondos catalanes en la terminal de Rosario -uno de los mayores puertos cerealeros del mundo- ocurrió en 2002. Los pliegos de concesión requerían que un operador con amplia experiencia en logística se hiciera cargo del 30% del paquete accionario. Como socio mayoritario quedó un grupo de inversores locales liderados por Guillermo Salazar Boero; como operador se quedó con el negocio la sociedad Puerto de Tarragona.

Esa denominación no era oficialmente a la Autoridad Portuaria de esa provincia catalana, sino una unión de empresas privadas cuya cara visible era el presidente de aquel organismo público, Lluis Badía i Chancho (un dirigente del partido de Pujol).

A los inversores no les faltaba apoyo político. Cuando se inauguraron en 2003 las obras de ampliación de la terminal, viajó a Rosario el entonces consejero de Economía de Cataluña, Artur Mas, hoy presidente de la comunidad autónoma. Todavía gobernaba la región Pujol padre. Mas auguró un boom del comercio entre la Argentina y Cataluña.

La sociedad terminó en litigios judiciales con los accionistas mayoritarios de entonces y buscó retirarse. Entonces, en 2008, salió al ruedo Pujol hijo, que se quedó con el 30 por ciento de las acciones a cargo de su empresa Inter Rosario Port Services.

La aceitera Vicentín formalizó su ingreso como socio mayoritario en 2010 y empezó a buscar un operador con experiencia para que se quedara con el 30% que dispone la licitación. A fines de 2012, se concretó la salida de Pujol y el ingreso de Ultramar.

Todavía es un misterio si Pujol hijo compró propiedades en Puerto Madero. En un informe policial difundido en los medios, se lo menciona como propietario de cuantiosas inversiones inmobiliarias en ese barrio. Fuentes judiciales señalaron que es uno de los datos que se intenta encontrar en los informes de movimientos requeridos a los bancos.

Además de Jordi, otros dos hijos de Pujol fueron involucrados en supuestos casos de corrupción en los últimos meses. A Oriol -hombre de peso en el partido de gobierno catalán- lo investigan por un presunto fraude para favorecer a empresarios amigos con concesiones públicas. Y a Oleguer, el menor, lo relacionaron con operaciones inmobiliarias multimillonarias.

Pujol padre denuncia que todo es una campaña política de desprestigio, vinculada a sectores que rechazan el proceso independentista que conduce su partido en Cataluña.

El último episodio del escándalo se conoció esta semana, cuando la ex novia de Pujol hijo dijo a los medios haber recibido un ramo de rosas negras el 23 de abril, día de Sant Jordi (que en Barcelona equivale al San Valentín de otras latitudes). Dijo que tenía un mensaje amenazante: "Això és el que t'espera". Esto es lo que te espera.

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