Enio Iommi: irreverente maestro que revolucionó la escultura argentina contemporánea

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14 de mayo de 2013  

"Si no aprecio una obra, la rompo. Por ahí trabajé un año y de golpe digo: «No, me equivoqué». Si quedaron en vida es porque las estoy apreciando." Directo, irreverente. Así fue toda la vida y la obra del escultor Enio Girola Iommi, que murió ayer en San Justo, a los 87 años.

Hijo del escultor italiano Santiago Girola y de María Iommi, había nacido en Rosario el 20 de marzo de 1923. Era el segundo hijo del matrimonio. Su hermano mayor, Claudio, usó el apellido paterno y también se dedicó al arte y compartió con Enio y otros artistas la fundación, en 1946, de la Asociación Arte Concreto-Invención.

Ese primer colectivo que suscribió el Manifiesto Invencionista se completaba con Alfredo Hlito, Raúl Lozza, Romás Maldonado, Manuel Espinosa y Oscar Núñez, entre otros. Ese grupo de artistas tomó como referente los postulados constructivistas de la vanguardia internacional y con sus obras procuraron establecer una unión entre el arte y la vida social.

En aquel manifiesto se planteaba la oposición a la "nefasta polilla existencialista o romántica" y se anunciaba el camino "por un arte colectivo". "El arte concreto habitúa al hombre a la relación directa con las cosas y no con las ficciones de las cosas. Contra todo arte de elites. Por un arte colectivo", se planteaba.

Iommi se había vinculado con el arte desde la niñez en el taller de escultura funeraria que tenía su padre en Rosario. Sus primeras esculturas concretas vieron la luz en 1945 y a comienzos de la década de 1950 surgen las series Esculturas direccionales , Continuidades lineales y Construcciones espaciales .

Hace casi tres años, LA NACION lo entrevistó con motivo de la gran muestra retrospectiva Del Arte Concreto al Ensamblaje, que reunió 70 obras suyas en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta. En aquella oportunidad, al referirse a las cuatro etapas artísticas que había atravesado y que se exhibían con claridad, admitía: "Es un poco emocionante ver que me pasé la vida haciendo esculturas cuando hay otras cosas más lindas".

Esas cuatro etapas de su creación transgresora podrían marcarse así: las esculturas de mediados de los 40 que dieron inicio al arte concreto argentino; entre 1951 y 1970, los trabajos geométricos con formas orgánicas; entre los 70 y los 80, su visión de la violencia de la época, usando materiales de texturas duras y apariencias crueles, como alambres y adoquines, y luego les siguieron las propuestas espaciales.

En 1960, recibió una medalla de oro y un diploma de honor en la exposición Internacional de Arte Concreto en Kunsthaus, Suiza.

Además, participó de la VI Bienal de San Pablo (1961) y de la Bienal de Venecia (1964). Expuso en Canadá (1973), en Japón (1985) y en la I Bienal de Artes Visuales del Mercosur (1997).

Entre las exposiciones individuales y colectivas en la Argentina se destacan Confrontaciones , en 2001, con Carmelo Arden Quin, fundador del grupo Madí junto con Martín Blaszko, Rhod Rothfuss y Gyula Kosice.

Fue, además, uno de los iniciadores del arte efímero que se ha consolidado en los últimos años. En 1970 efectuó una obra experimental para la muestra internacional Escultura, Follaje y Ruidos , organizada por el Centro de Arte y Comunicación (CAYC). En la Plaza Rubén Darío recortó el espacio con una soga sujetada a los árboles.

En 1975 fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, cargo al que renunció en 1999.

Su última obra, Construcción espacial , fue inaugurada en la Plaza de los Rotarios, en Los Jacarandáes y Los Ceibos, Ciudad Jardín Lomas del Palomar, zona en la que residió durante buena parte de su vida adulta, tras haber estado establecido en una amplia casa en Morón, donde enterró muchas de las esculturas que no lo convencieron.

Debilitado de salud, Iommi participó de la ceremonia el 22 de marzo último, acompañado por muchos de sus vecinos. La obra había sido sugerida por la artista plástica local Carolina Fullone, una mujer italiana que llegó al país en su adolescencia y que también se dedicó al arte.

Al igual que su hermano mayor Claudio Girola, que murió en 1994 en Viña del Mar, muchas esculturas de Iommi están emplazadas en espacios públicos y privados.

Para refrescar la memoria, alcanza con señalar las esculturas realizadas para el Teatro San Martín (1960), la de los jardines del Museo Nacional de Bellas Artes (1977), dos efectuadas para la ciudad francesa de Cannes durante un viaje de estudios en 1968, la del hotel Sheraton de Retiro (1972) y las emplazadas en el Padro de Esculturas del parque Baconao en La Habana (1985), en el Parque de Aji, de la isla japonesa de Shikoku (1987) y en el Parque Internacional de Esculturas del Museo de arte de Brasilia (1998).

Tras permanecer internado en el Hospital Italiano de San Justo, murió ayer por la tarde. Será despedido hoy en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta.

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