Alertan sobre más cierres de locales por el menor consumo

En abril las ventas del comercio cayeron 6,4%; se multiplicaron los negocios vacíos en las principales arterias; indumentaria es el rubro más afectado
Luján Scarpinelli
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27 de mayo de 2013  

La suba de costos y el congelamiento de precios impactan de lleno en el comercio. Grandes y pequeños empresarios del sector advirtieron en los últimos meses importantes caídas en las ventas, que derivaron, en no pocos casos, en el cierre de locales. Las vidrieras vacías se multiplicaron incluso a la vera de importantes arterias comerciales porteñas, como Florida o la avenida Santa Fe.

Lo reconoce, entre otros, Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). "En general, el comercio está en una situación de estancamiento y retroceso. Las ventas minoristas en volumen cayeron 6,4% en abril en relación con abril del año pasado. La facturación subió, pero si se tiene en cuenta la inflación, de un 22 o 23%, hay una caída", explica.

La situación, dice el dirigente de reconocida simpatía con el Gobierno, se evidencia en varios factores: "La gente no entra a comprar porque agotó su poder de endeudamiento; hay cierres y locales desocupados, y los plazos de pago se han extendido de 30 a 60 o 90 días". Aunque se está acentuando, Cornide cree que el parate no es reciente. "Hace un año y medio que el sector está estancado ", estima, de acuerdo con los relevamientos mensuales de la cámara. Y suma a la baja del consumo otras preocupaciones: "La alta presión impositiva y la carencia casi total de créditos". A excepción de contados rubros, no ve con optimismo el corto plazo.

La encuesta de expectativas en comercios pyme que realiza la Cámara Argentina de Comercio (CAC) entre vendedores porteños también muestra un deterioro en las ventas en el cuarto mes del año: el 45,5% vivió un descenso respecto de marzo, y el 19,3%, un incremento.

Esta situación también atañe a los trabajadores, que recientemente arribaron a un acuerdo salarial que fijó un incremento del 24% en dos partes. "El costo laboral y el nivel de actividad están relacionados con la rentabilidad, que está sufriendo una retracción muy importante. La inflación está pegando muy fuerte a los comerciantes, que no son componedores de precios y que se esfuerzan por sostener las promociones. Por eso, hoy no están tomando empleados", afirma Jorge Clavería, director de la CAC y presidente de la Asociación Amigos de la Avenida Santa Fe, que calcula una merma del 30% en las ventas.

"Según las cifras del Ministerio de Trabajo -confirma Gabriel Molteni, economista de la CAC-, el sector dejó de crear empleo. En 2010 lo hacía a un ritmo del 3,5% anual. Desde fines de 2012 no hay crecimiento, pero tampoco hay caída."

Aunque en la encuesta de la entidad pocos prevén recortes de personal en los próximos meses (0,6%), la tendencia de destrucción de empleos en el país fue confirmada la semana pasada por el Indec, que informó un incremento en la tasa de desempleo de 7,1 a 7,9% en el primer trimestre del año.

Turismo en baja

Hace tiempo que la Argentina dejó de ser un destino barato para el turismo, que en otros tiempos inundaba las veredas de la avenida Santa Fe o la peatonal Florida. "Los turistas dejaron de venir porque nos volvimos caros. Los que vinieron últimamente tuvieron un tipo de cambio alto, pero el volumen de ventas no alcanza para sostener, por ejemplo, un local de 100 metros cuadrados por $ 65.000 al mes. Hay más de 20 locales sin alquilar y 7 por cerrar en uno o dos meses", describe Héctor López Moreno, presidente de la Asociación de Amigos de la calle Florida. Allí, además de plantar "arbolitos", el cepo cambiario trajo otras consecuencias. "Los contratos de alquileres antes se negociaban en dólares, y desde el cepo y la suba del paralelo ya no se sabe a qué dólar se paga. Entonces, como muchos propietarios no quieren contratos en pesos, los comerciantes se van", cuenta.

La vacancia de los locales, dice Miguel Altgelt, de la inmobiliaria que lleva su apellido, se relaciona directamente con sus cualidades para albergar a un negocio de un rubro en ascenso o en caída. "No es como en 2002, que todos estaban mal. Ahora a algunos les va bien. Por ejemplo, por estos días no se consiguen locales para supermercados chicos o chinos, de 140 a 250 metros cuadrados. Y tampoco para franquicias de cadenas gastronómicas, como Starbucks", detalla. Distinta es la realidad de los locales pequeños. "Hay locales en determinadas cuadras y de tamaños típicos para venta de ropa que son muy difíciles de alquilar. Si encuentro un local en una calle lateral como para un súper, voy corriendo. Pero en uno en Suipacha y Santa Fe de 4 x 10, voy a ver al dueño y lloramos juntos", grafica Altgelt.

También hay baches en el circuito comercial de San Isidro, una ciudad de alto poder adquisitivo. "Los costos fijos de un comercio crecieron 67% en un año, teniendo en cuenta alquileres, salarios y otros costos", estima Alberto Vittorelli, presidente de la Cámara de Industria y Comercio local. Aunque parte de eso, reconoce, se traslada al consumidor, la balanza no llega a equilibrarse. "El problema es serio, especialmente para los comerciantes pequeños que no tienen una estructura como las cadenas, que compensan en otros lados si les va mal acá, y se quedan porque es un lugar estratégico", añade.

En los últimos días, distintos sectores sellaron los acuerdos paritarios, aunque las remuneraciones parecen perseguir de atrás las subas generalizadas de precios. Por otra parte, el Gobierno anunció un alza en las asignaciones, una potencial inyección de $ 16.000 millones al consumo. "Ese anuncio adelantado, que se hace cada año en septiembre, va a tener un impacto positivo en el consumo.

"Esta vez, incluso, el alza fue más alta que el 20 o 25% de otros años, porque la economía se estaba enfriando demasiado", evalúa Soledad Pérez Duhalde, economista de abeceb.com. De aquí en más -opina- el devenir de la actividad económica y las decisiones de consumo quedarán atadas al incierto accionar del Gobierno.

La dura realidad del comercio

Controlados "somos mejores"

"Somos todos buenos, pero controlados somos mejores." Parafraseando a Juan Domingo Perón, la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila "Pimpi" Colombo, justificó así ayer la participación de consumidores y militantes de organizaciones sociales y políticas en el control de precios impulsada por el Gobierno con el plan Mirar para Cuidar.

En declaraciones a radio América, Colombo comentó que "sobre el final de esta semana" las cadenas de supermercados difundirán públicamente los precios de 500 productos que quedarán congelados.

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