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Ruckauf gobernará en Buenos Aires

Le ganó la pelea a Fernández Meijide en la disputa que había despertado más expectativas por la paridad que anunciaban las encuestas; De la Rúa derrotó a Duhalde en su distrito, pero el corte de voto frustró las posibilidades de la candidata
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25 de octubre de 1999  

LA PLATA.- El vicepresidente Carlos Ruckauf se impuso en la decisiva pelea por la gobernación de Buenos Aires, al cabo de una reñida disputa con la candidata aliancista, Graciela Fernández Meijide.

Escrutado el 84,31% de las mesas del territorio bonaerense, la fórmula justicialista Carlos Ruckauf-Felipe Solá se imponía anoche con el 48,53% contra el 41,96% de la Alianza.

Acompañado por el gobernador de Buenos Aires y derrotado candidato presidencial del PJ, Eduardo Duhalde, Ruckauf proclamó su triunfo poco antes de la medianoche. Su adversaria se negaba a aceptar la derrota. El revés de Fernández Meijide se distinguía respecto de los triunfos en las elecciones presidenciales y para cargos de legisladores nacionales y provinciales que obtenía la Alianza en la provincia.

El triunfo del vicepresidente se hizo posible por el aporte del PJ, pero además por la sumatoria de votos del cavallismo y de la Ucedé, fuerzas que sumaban alrededor del 10% al caudal peronista.

Resultó especialmente sugerente el corte de boletas en perjuicio de Fernández Meijide. También fue notoria la existencia de un elevado voto en blanco para gobernador -estimado en un 5 por ciento-, que fue más del doble que el promedio nacional. En tercer lugar, muy por debajo de lo que anticipaban las encuestas de intención de voto publicadas en las últimas semanas, se ubicó el ex subcomisario, Luis Patti. El postulante de Acción Bonaerense recogía el 6,5% de los votos.

La contienda electoral más reñida de los últimos tiempos se definió poco antes de la medianoche. Sin embargo, desde que comenzó el recuento provisional de los votos, el vicepresidente mantuvo una leve diferencia que consolidó con el avance del escrutinio. Graciela Fernández Meijide reconoció hoy a las 0,30 la derrota y lamentó "de todo corazón no tener la oportunidad de gobernar la provincia. También hubiéramos querido ganar aquí", dijo.

La derrota de Duhalde

La jornada no fue sencilla para el candidato presidencial del peronismo. Buenos Aires tampoco le sirvió para dar vuelta la elección nacional.

En su propia tierra, con el 79,75% de las mesas escrutadas Duhalde sumaba el 42,54% de los sufragios, contra el 45,27% de Fernando de la Rúa.

También en Buenos Aires, Domingo Cavallo se afirmaba como tercera fuerza con el 8,62% de los votos.

Tampoco la lista de candidatos a diputados nacionales le dio una alegría al actual gobernador. Sus elegidos sumaban el 35,83 de los votos, contra el 45,64 de los aliancistas. Acción para la República, la fuerza de Cavallo, acumulaba el 7,07%.

El clima en las calles platenses, era fiel reflejo de la paridad electoral.

Los integrantes de la coalición opositora comenzaron a festejar apenas pasadas las 18, cuando los resultados de boca de urna le otorgaban entre cuatro y cinco puntos de ventaja sobre el PJ.

La realidad del escrutinio, sin embargo, obligó a morigerar los ánimos festivos.

Melchor Posse, a las 19,30, fue el primero en aparecer en la sala de conferencias del bunker de la coalición opositora. Sin aportar datos precisos, habló de la victoria.

Hasta la medianoche, fue el mensaje más alentador que se escuchó. Una hora y media después, cuando los guarismos que se difundían desde el Correo comenzaban a mostrar a Ruckauf al frente de la elección, fue Leopoldo Moreau el encargado de aquietar las aguas.

El senador radical contó que las cifras manejadas en el seno de la Alianza les otorgaban la victoria por cuatro puntos: 45,39% a 41,77%.

Agregó que tenían datos certeros que le permitían suponer que ganaban en Mar del Plata, Bahía Blanca, San Nicolás, Pergamino, Junín, Olavarría y San Isidro, entre otras.

A las 22,30, casi tres horas después de haber saludado triunfante desde los ventanales de la suite que ocupaba en el décimo piso del hotel en el que se alojaba, Fernández Meijide bajó a la sala de conferencias junto con Melchor Posse.

Ambos hablaron de "manipulación de telegramas". Explicaron que las cifras oficiales no reflejaban las diferencias por ellos computadas y, sostuvieron, que la tendencia debía revertirse en la medida en que avanzara el escrutinio.

Las huestes justicialistas opinaban lo contrario y criticaban el apresuramiento aliancista en los festejos. En el PJ sentían anoche que los números les daban la razón.

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