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Reñido escrutinio en Entre Ríos

Laura Serra
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25 de octubre de 1999  

PARANA.- La Alianza se adjudicaba anoche aquí un triunfo por partida doble.

Pese a que el recuento de los votos se desarrollaba muy lentamente, Sergio Montiel (UCR) se consagraba anoche nuevo gobernador de Entre Ríos.

En tanto, el candidato presidencial, Fernando de la Rúa, arrasaba con las preferencias de la población de esta provincia.

Escrutado el 48 % de las mesas, Montiel obtenía al cierre de esta edición el 49,11% de los votos, seguido muy de cerca por su rival justicialista, el senador nacional Héctor Maya, con el 47,46 por ciento.

El triunfo que se adjudicaba anoche el candidato aliancista, de confirmarse, le permitirá acceder nuevamente a la Casa Gris -como se denomina a la sede gubernamental-, tal como lo hizo en 1983.

De comprobarse esta tendencia, aunque estrecha, la Alianza local no sólo romperá con doce años de hegemonía justicialista en este territorio, sino que también sumará este importante distrito litoraleño al escaso haber de provincias gobernadas por la coalición UCR-Frepaso.

La alegría de los aliancistas contrastaba con el silencio de radio impuesto por el peronismo local.

Si bien con la tendencia el PJ ve frustrada su esperanza de preservar su poder en esta provincia, hoy en manos de Jorge Busti, mantendrá las intendencias de importantes ciudades entrerrianas, como Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Concordia.

Tanto Maya como Busti eludieron hacer declaraciones públicas en espera del avance del escrutinio. En diálogo con La Nación , el gobernador entrerriano admitió que la tendencia favorecía a la Alianza, pero advirtió que la diferencia "era pequeña".

Ola nacional

Como era previsible, las elecciones entrerrianas no fueron ajenas a la "ola nacional" que lideró De la Rúa en gran parte del territorio del país.

El candidato aliancista se imponía aquí con el 51,34 % de los votos sobre su rival del PJ, Eduardo Duhalde, que obtenía el 43,47%.

Si bien el escrutinio se desarrollaba a paso lento, Montiel se arriesgó a adjudicarse el triunfo una hora después del cierre de los comicios, aferrado a los datos que volcaron los sondeos de boca de urna.

"Un nuevo proceso comenzará en esta provincia. Se acabó el manejo del "bustismo" y, de ahora en más, va a cambiar la vida de los entrerrianos -exclamó Montiel, subido a un podio frente a una muchedumbre pertrechada de banderas y de globos rojos y blancos-. Ellos no se animan a reconocer nuestra victoria e intentan equivocar los datos. No lo lograrán esta vez."

"Se acerca el final"

En un improvisado discurso, Montiel garantizó: "Se acerca el final de la corrupción política y económica que aqueja a la provincia".

Luego, confesó que el ex presidente Raúl Alfonsín, con quien estuvo seriamente enfrentado durante los días del Pacto de Olivos, lo llamó para felicitarlo por su triunfo.

La jornada electoral en esta provincia transcurrió en forma pacífica. Una vez concluidos los comicios y avanzado ya el escrutinio, los primeros simpatizantes aliancistas comenzaron a congregarse en el centro de la ciudad, frente a la sede del radicalismo local, en un festejo colorido y pleno de algarabía que se prolongó hasta la medianoche.

La alegría en el búnker aliancista contrastaba con los rostros desencajados de los militantes justicialistas.

Es que, además de perder el poder en la provincia, los resultados también les eran adversos en las elecciones para diputado nacional, cuya lista lidera el propio gobernador Busti. De todos modos, el mandatario ingresará el 10 de diciembre en la Cámara baja de la Nación.

Reeligieron a Marín en La Pampa

Por Juan Castro Olivera

Enviado especial

SANTA ROSA.- El gobernador pampeano, Rubén Marín, obtuvo ayer su segunda reelección consecutiva al imponerse al candidato de la Alianza, Juan Carlos Passo, por un holgado margen que al cierre de esta edición alcanzaba más del 56 por ciento de los votos.

Pero no menos relevante como dato fue que la visita al cuarto oscuro dejó ayer a todos contentos en La Pampa, pues la Alianza no se quedó afuera del festejo, ya que se impuso cómodamente en la presidencial: Fernando de la Rúa tuvo el apoyo de casi un 50 por ciento de los votantes pampeanos que, con un fuerte corte de boletas, lo dejaron a Eduardo Duhalde con un 34 por ciento de adhesiones.

"Por suerte, el arrastre nacional no nos tocó y volvimos a triunfar", dijo Marín a La Nación .

De esta forma, el gobernador pampeano iniciará en diciembre próximo su tercer mandato sin interrupciones. Y con ese cartel de "re-reelecto", que no pudo conseguir Carlos Menem, buscará proyectarse para ganar un espacio en el PJ para la próxima disputa nacional, en el 2003.

No es un secreto para nadie aquí que el gobernador tiene en mente integrar un futuro binomio presidencial del justicialismo y espera su turno para jugar las fichas que le darán 12 años en el poder local.

Por ello, sus vaivenes para apoyar decididamente la candidatura de Eduardo Duhalde tuvieron, según sus allegados, su razón de ser.

"Marín no quiso comprometerse con Duhalde porque sabía que no le ganaba a De la Rúa, y no le sumaba ni para ahora ni para el futuro. Pero esa misma actitud la tuvieron muchos otros gobernadores", explicó a La Nación uno de los hombres de su círculo íntimo.

En lo que respecta a este distrito, Marín y el diputado nacional electo Jorge Matzkin continuarán siendo importantes referentes del menemismo en espera del regreso.

Como se preveía, las dos bancas que renovaba la provincia en la Cámara baja del Congreso nacional quedaron repartidas entre el PJ y la Alianza. Junto con Matzkin ingresará el radical Juan Carlos Olivero. Las calles céntricas de esta ciudad tuvieron que repartirse para el festejo. Por momentos pasaban las caravanas del PJ acostumbradas a celebrar el triunfo de Rubén Marín.

Pero segundos después, eran los simpatizantes de la Alianza los que armaban su desfile de autos, con banderas al viento, cánticos y redoblantes que celebraron el regreso a la Casa Rosada después de 10 años de hegemonía menemista.

"En esta provincia festejamos todos. Mejor así, ¿no?", comentó a La Nación un embanderado militante radical que paseaba con su hijita de la mano.

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