"Yo también jugué con un documento falso"

Lo admitió el paraguayo Javier Ferreira, ex Estudiantes; fue en el Sub 19 de 1988
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30 de octubre de 1999  

Yo era chico, tenía 19 años. Fui a Asunción para firmar por Libertad y ahí me llamaron para jugar en la selección juvenil de Paraguay. Me dijeron que les diera mi documento porque me tenían que hacer el pasaporte. Y me cambiaron la fecha de nacimiento. En lugar de haber nacido el 30 de diciembre de 1968, figuraba 1969. Me explicaron para qué era y yo acepté. Así fue como yo también jugué con un documento falso."

Del otro lado del teléfono habla Javier Ferreira. Es paraguayo, hoy tiene 30 años y juega en el Sporting Cristal, de Perú. Atiende y conversa desde un hotel en Lima, convertido en su residencia desde que aterrizó en la región del Rímac.

Recuerda cuanto sucedió hace ya más de diez años, en 1988, cuando se disputó en la Argentina el Sudamericano Sub 19 clasificatorio para el Mundial Sub 20 de Arabia Saudita 89. Ferreira era uno de los delanteros de aquella selección paraguaya que contaba, entre otros, con Celso Ayala. De todas maneras, Paraguay no se clasificó. Tres iban a Arabia, y esos tres fueron Brasil (con Leonardo como lateral izquierdo y capitán), Colombia (Córdoba era el arquero y Bermúdez, uno de los zagueros) y la Argentina (Bonano atajaba, Ubeda defendía, Mohamed atacaba y Simeone llevaba la cinta de capitán).

"A mí, igual, me fue bien. Cuando volví a Paraguay (Eduardo) Manera me llevó a la selección mayor. Jugué las eliminatorias para Italia 90 contra Colombia y Ecuador, pero tampoco nos clasificamos. El problema vino después, porque se dieron cuenta de lo que había hecho y no me dejaron jugar más en la selección."

-¿Quién se dio cuenta?

-Los dirigentes.

-Pero, ¿no habían sido ellos los que te habían ofrecido cambiar el documento?

-Sí, pero lo que pasó es que hubo un cambio en toda la plana mayor. Entonces, los nuevos no quisieron tener problemas y, para evitar una posible sanción contra la Liga paraguaya, me dejaron sin jugar en la selección.

-¿Quién era el presidente de la Liga Paraguaya cuando jugaste aquel Sudamericano juvenil?

-Jesús Manuel Pallarés. Pero ahora él no está más. Yo no sé qué se hizo de ese señor.

-¿El te dijo aquello del cambio en el documento?

-Sí.

Ex hombre fuerte del fútbol en la época de Stroessner, Pallarés hace tiempo que dejó de ser un referente para la dirigencia paraguaya. Pero igual quedó "pegado" con los descubrimientos de fraude.

Porque no fue sólo Ferreira el que quebró el límite que imponen las reglas. También se comprobó en Asunción que Virginio Cáceres (lateral derecho de Olimpia), por ejemplo, jugó con trampa en el Mundial juvenil Sub 19 de Japón, en 1979, cuando Maradona deslumbró al planeta.

Según cuentan desde fuentes confiables en Paraguay, la FIFA se interesó oportunamente por los "desajustes" ocurridos en los planteles menores de aquel país. "Pidieron soluciones", confesaron. Esas soluciones se convirtieron en dos proscripciones: ni Cáceres ni Ferreira volverían a jugar en la selección paraguaya.

"Hoy me arrepiento. No lo volvería a hacer, porque me gustaría jugar en la selección. Pero en aquel momento era chico y no sabía que estaba haciendo algo grave. Yo creía que era algo normal. Después, hasta tuve problemas para renovar el pasaporte, porque me aparecía una fecha de nacimiento que no era la correcta", insistió Ferreira.

-¿Vos ahora estás proscripto?

-Bueno, en realidad no está escrito, no hay una suspensión en mi contra. Pero es así. Yo no juego más en la selección paraguaya para que no haya problemas con la FIFA.

-¿Nunca trataste de solucionar el problema?

-Una vez Manera me dijo que me iba a ayudar si agarraba la selección, antes de Francia 98. Pero agarró Carpegiani y todo quedó ahí.

-Manera lo sabía, entonces.

-Sí. El, incluso, me llevó a Estudiantes. Jugué ahí en la temporada 94/95, cuando Manera y Russo eran los técnicos. Pero bueno, lo hecho, hecho está. Ahora el problema lo tiene Brasil, ¿no?

Sí, claro. Brasil y todos los que engañen al fútbol. Y es tan grave como que la transparencia y la confiabilidad del fútbol están en juego.

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