Los sudafricanos se resignan ante la condición crítica de Mandela

El agravamiento de la salud del ex presidente, de 94 años, disipó el optimismo de la población, que ya se prepara para lo peor
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25 de junio de 2013  

JOHANNESBURGO.- Los sudafricanos parecían ayer resignados a tener que decirle adiós al ex presidente Nelson Mandela, después de que la salud del líder del movimiento contra el apartheid pasó a "estado crítico" en un hospital de Pretoria, donde se encuentra rodeado por sus familiares.

"Madiba", como se conoce al ex mandatario de 94 años, es reverenciado por la mayoría de los 53 millones de habitantes de Sudáfrica, que lo consideran el arquitecto de la transición pacífica de 1994 a una democracia multirracial después de tres siglos de dominio blanco.

El último ingreso hospitalario de Mandela por una infección pulmonar -el cuarto en seis meses- hizo comprender a los sudafricanos que su líder no estará entre ellos para siempre. Ese sentimiento se acentuó anteanoche, tras las malas noticias ofrecidas por el gobierno, que disiparon las buenas señales sobre la evolución de Mandela emitidas por su familia la semana pasada.

"Mandela sigue en estado crítico", dijo ayer el presidente sudafricano, Jacob Zuma, desde Johannesburgo, durante un encuentro con la prensa. Al ser consultado sobre si "Madiba" estaba consciente, Zuma se limitó a decir que estaba "dormido" en el momento de su visita.

"Era tarde cuando fuimos al hospital y él estaba ya dormido", respondió el mandatario, que hizo ayer un llamamiento al realismo que contrastó con el tono esperanzador exhibido en otros partes oficiales desde el ingreso de Mandela al hospital, el pasado 8 de junio. "Todos nosotros debemos aceptar como país que «Madiba» es ahora mayor", comentó.

En tanto, la hija mayor de Mandela, Makaziwe, dijo ayer que su padre "aún abre los ojos".

"En nuestra cultura, la cultura tembu, no se deja ir a una persona hasta cuando ésta no lo pida. Mi padre hasta ahora no lo hizo", indicó.

El agravamiento de la salud de Mandela causó un cambio de humor perceptible en los sudafricanos, que pasaron de las oraciones para su recuperación a los preparativos para un sentido adiós.

Mientras numerosas personas se acercaban ayer al hospital para depositar mensajes, globos y flores, en Soweto, la famosa localidad cercana a Johannesburgo donde vivía Mandela antes de ser encarcelado, los habitantes parecían resignados a perder a su héroe.

"Llegará un momento en que ninguna asistencia médica funcione. Tenemos que enfrentarnos hoy a esta triste realidad", lamentó James Nhlapo, un residente de Soweto.

Agencias Reuters, AFP y EFE

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