Obras en construcción

Dos jóvenes artistas convierten los espacios expositivos de galerías porteñas en campos de experimentación y reflexión sobre lo sagrado y lo profano
Daniel Gigena
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28 de junio de 2013  

Con seis obras que le llevaron más de un año de trabajo, Amaya Bouquet transforma el espacio de Miau Miau -literal: tabicó una ventana y erigió una pequeña capilla iluminada con luz tenue- en un entramado de técnicas, citas pictóricas y elementos religiosos. En Vanitas , la gran vitrina similar a un sarcófago, se yuxtaponen objetos diversos que Bouquet colecciona desde la infancia: una piedra del Muro de los Lamentos, dos cálices, un mecanismo de relojería que perteneció a Horacio Quiroga, la muda de una serpiente... Dispuestos en una simetría imperfecta, esos fetiches, reliquias y exvotos activan el carácter de Thelema . El nombre de la muestra evoca un concepto místico, con raíces en la obra de Rabelais, y define una energía que, a través de la acción humana, se vuelve creación.

Nadia , la imponente burka de malla metálica tejida y cosida sobre terciopelo, presenta una vestimenta saturada de prejuicios (y argumentos plausibles) occidentales de una manera diferente, sensual y lujosa. El oro titilante de la prenda de origen musulmán se extiende en las alas de Arcángel Gabriel , efigie en cristal grabado a mano y dorado a la hoja sobre laca negra con una capa de brea. Dos íconos, uno de ellos un autorretrato, otro ( Cristo animal y santos cara de roca ), sobre chapa de bronce con aplicaciones de perlas, piedras preciosas y pelo, acercan la sacralidad bizantina a formas contemporáneas, resaltadas de manera litúrgica o biográfica, como el anillo de plata con piedras engarzadas titulado Estoy sometido a tus ojos . Pintura al óleo, joyería, orfebrería, artes aplicadas y una dramaturgia silente, procesadas por una sensibilidad en formación, indican un cambio de rumbo en la producción de la artista nacida en Buenos Aires en 1979.

Estoy sometido a tus ojos, anillo de Amaya Bouquet.
Estoy sometido a tus ojos, anillo de Amaya Bouquet. Crédito: Gentileza Miaumiau y Fiebre
Aguafuertes porteñas en tinta china, vistas de una ciudad fantasmal a fuerza de demoliciones y desalojos, envés de las fantasías que prometen relax y sosiego, Espacio disponible , la instalación de Elisa O'Farrell (Buenos Aires, 1981) en Fiebre ensaya una arqueología del presente. La galería, convertida en un local inmobiliario, reúne dos series: Tenemos tu casa , dibujos elaborados a partir de publicaciones y promociones comerciales en los que han quedado sólo las figuras humanas flotando en el vacío, y Espacio disponible , carpeta de tintas aguadas de edificios en construcción, solares en venta y casas del casco histórico tapiadas que se conjugan con textos de carteles, grafitis y marcas. Apoyada en una mesa-escultura invertida (que tal vez encierre la acepción oculta y siniestra de la palabra "inversor"), la carpeta de dibujos muestra el panorama de la ciudad a través del filtro de capas de tinta grisácea, como si una neblina espesa empañara lo que de hecho está presente en cualquier recorrido.

A la ambición del mercado inmobiliario, apoyada en una efectiva ausencia de política habitacional y de patrimonio urbano, O'Farrell opone una melancolía irónica: el cartel del film Qué pasó ayer 3 no oculta las ruinas de una casa derrumbada para erigir otra torre con amenities y solariums (léxico que ya merece un capítulo del Diccionario del argentino exquisito ); los grafitis de vecinos ("¿Y las diez mil viviendas por año?") interpelan especulaciones en marcha. En esa relación entre imagen y texto incluso la palabra "obra" adquiere aquí un sentido dinámico, crítico y colectivo. Reflexivos y delicados, los dibujos de O'Farrell -también editados en un fanzine que completa la propuesta- se despegan del referente y encuentran, donde otros ven sólo negocios rentables, poesía visual y activismo.

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