Joaquín Piña Batllevel: el obispo que logró frenar el plan de reelección indefinida que impulsaba Néstor Kirchner

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9 de julio de 2013  

Como muchos otros religiosos y sacerdotes católicos de la época de la independencia, el obispo emérito de Puerto Iguazú Joaquín Piña Batllevel será recordado más por su decidida intervención cívica que por su acción pastoral.

Piña, que murió ayer en Buenos Aires durante una intervención quirúrgica en el Hospital Austral, por problemas cardiovasculares, fue la figura central para frenar los anhelos reeleccionistas indefinidos de Néstor Kirchner.

En 2006, y con el respaldo del entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, arzobispo Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, Piña encabezó el movimiento multipartidario Frente Unidos por la Dignidad. Y lideró la campaña electoral del plebiscito del gobernador de Misiones Carlos Rovira, que buscaba establecer en su tierra la reelección indefinida.

Misiones era, en realidad, el laboratorio de pruebas para avanzar con la reelección indefinida en otros distritos clave, como Buenos Aires, gobernada por Felipe Solá, y Jujuy, a cargo de Eduardo Fellner.

No alcanzaron los apoyos económico y político que el presidente Néstor Kirchner y la senadora Cristina Kirchner le brindaron a Rovira en el plebiscito de 2006. Aquel 26 de agosto, el no sorprendió al kirchnerismo con un 56%, frente al 42% alcanzado por el oficialismo.

La inesperada derrota de Rovira obligó al Frente para la Victoria, liderado por Kirchner, a retroceder y archivar los anhelos de reelecciones indefinidas.

"Un gobierno que se prolonga, se corrompe", fue una de las frases más claras y contundentes de monseñor Piña para hacer entender a los misioneros y al país todo sobre las desventajas de la reelección de las más altas autoridades estatales.

Mientras algunos dirigentes kirchneristas de 2006 se encuentran hoy en la oposición, como el ex gobernador bonaerense Felipe Solá, actual candidato a diputado del Frente Renovador que impulsa Sergio Massa, Piña mantuvo su coherencia hasta el último día. "Hace seis años el pueblo se pronunció en contra de las pretensiones del gobernador de perpetuarse en el poder. Ahora se están repitiendo las cosas, parece que están soplando esos vientos re-reeleccionistas, que, por principio, me parecen un atropello a la democracia, a la Constitución y a las instituciones del Estado", había advertido hace pocos meses en una entrevista con LA NACION.

Había nacido el 25 de mayo de 1930 en Sabadel, España. Fue ordenado sacerdote en 1961, formando parte de la Compañía de Jesús, luego de cursar estudios de historia y de filosofía en Cataluña.

Su primer destino en América latina fue Paraguay. Allí trabajó cerca del campesinado, al que ayudó a formar las Ligas Agrarias para tratar de resolver problemas vinculados con la tenencia de tierras. Se enfrentó al régimen dictatorial del general Alfredo Stroessner.

Junto con otros sacerdotes jesuitas, Piña llegó a Misiones, a fines de los 60, tras haber sido expulsado por Stroessner.

Su primer destino pastoral fue la parroquia de Itatí, en el homónimo barrio de la capital provincial. Allí dio clases en colegios religiosos y en el seminario de Posadas. En 1987, el Vaticano creó el Obispado de Puerto Iguazú y designó a Piña al frente de esa diócesis. Desde que llegó a Iguazú, su labor pastoral estuvo dedicada a atender las demandas de los sectores más desfavorecidos.

Con el lema "Ayudar a servir" y el apoyo permanente de la monja Adela Helguera, Piña creó la Pastoral Social y trató de asistir a los más necesitados, incluidas las comunidades guaraníes castigadas por la indigencia extrema.

Sin que su voz alcanzara la repercusión nacional de 2006, Piña también había cuestionado el gobierno de Carlos Menem.

En 2006, su defensa de las instituciones cívicas trascendió los límites de Misiones y se hizo conocido en todo el país. Para muestra, cabe señalar que la remera que vistió el día de la elección contra Rovira, con una estampa de San Miguel, fue sorteada en un programa de radio luego de los comicios.

Evitó los excesos al celebrar el triunfo en las urnas, pero no dejó de sonreír al recordar que un diario de Cataluña había titulado "Una Piña para Kirchner", la noticia electoral de Misiones.

Luego de la experiencia electoral, Piña siguió su vida pastoral. En 2007 publicó Amé la Justicia y odié la mentira, y, en 2010, se editó La verdad los hará libres . Estaba retirado en la comunidad jesuítica de Posadas.

La historia argentina lo recordará junto a muchos de los religiosos que trabajaron en favor de las instituciones de la República, como los 20 sacerdotes del Congreso de Tucumán de 1816, fray Mamerto Esquiú en su lucha por la Constitución nacional o, más recientemente, Jaime de Nevares, obispo de Neuquén y convencional nacional constituyente en 1994.

Su cuerpo fue trasladado anoche de Buenos Aires a Puerto Iguazú, donde será sepultado esta tarde, a las 18.30, en la catedral de esa ciudad misionera, luego de la ceremonia de despedida.

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