Natalia Oreiro posó amamantando a su hijo Merlín

La imagen, llena de ternura y tomada el mes pasado, refleja un momento de intimidad entre la actriz y su heredero, de diecisiete meses
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15 de julio de 2013  • 18:56

Muy celosa de su intimidad, sorprendió cuando aceptó la propuesta. Es que nunca, hasta ahora, había querido mostrar públicamente a su heredero. Sin embargo, cuando la llamaron de Unicef pidiéndole ayuda para promover la lactancia, sintió total coherencia con su experiencia de vida y se sumó enseguida. "Lo hablé con Ricardo [Mollo, su marido] y él, que es muy estricto con el tema de la exposición, me alentó a hacerlo", le dijo a ¡Hola! Argentina Natalia Oreiro el pasado viernes, cuando se presentó oficialmente la foto.

Y siguió: "Este es un mensaje familiar. Yo quedé embarazada apenas me nombraron embajadora de Unicef y me comprometí con la primera infancia. Y promuevo lo que practico: a Merlín le doy el pecho seis veces al día, a pesar de que come alimentos sólidos. Acá, de lo que se trata, es de la salud, de la prevención y del vínculo: el momento de contacto cuerpo a cuerpo es maravilloso".

–¿Siempre tuviste claro que lo ibas a amamantar más allá de los seis meses?

–Apenas quedé embarazada empecé a investigar el tema. Mi propio instinto me llevó a tomar esta decisión. Yo tenía miedo, lo reconozco, pero ya no me importa darle el pecho donde sea, aunque la gente se impacte. Hay muchos prejuicios sociales con el tema.

–¿Por ejemplo?

–Algunos me dicen "pero tu hijo ya tiene dientes". ¿Y qué tiene que ver? Después, el otro tema es el tiempo. Yo empecé a trabajar cuando mi hijo tenía seis meses y no es fácil encontrar un lugar apropiado. Hay que hacer valer el derecho a amamantar y que te den el tiempo para hacerlo.

–¿A tu marido tuviste que convencerlo para que te acompañara en esta movida?

–Si Ricardo pudiese, le daría él mismo el pecho a Merlín. Es un padre maravilloso, hace lo imposible para llevarlo a mi trabajo al mediodía y viajó conmigo a todos lados para que yo pudiera estar con Merlín. En general, muchos creen que amamantar es un asunto de la madre, pero es fundamental que el papá se sienta parte del proceso. Esta es una decisión de familia.

–¿Cómo te organizás con el trabajo?

–Merlín toma pecho unas seis veces por día: antes de irme a trabajar, al mediodía, cuando vuelvo y antes de irse a dormir y se despierta en la madrugada. Es un cansancio maravilloso el que te provoca. A las cinco de la mañana, cuando se levanta, lo paso a nuestra cama. Los hombres están tomando la lactancia materna como algo masculino, ayudan a propiciar el ambiente necesario, a contener…

–¿Te preparaste de alguna manera especial para amamantarlo?

–Existe una cosa maravillosa que es la Liga de la Leche, que ayuda en todos esos temas que te pueden desalentar. Yo tuve cesárea y tenía miedo de que se me retrasara la bajada de la leche, tuve dolor al principio, pero me sentí orgullosa de poder hacerlo. Mi problema real fue la vuelta al trabajo y hacer valer mis derechos.

–¿Piensan en agrandar la familia?

–Por ahora estamos disfrutando de Merlín. Tener un hijo es una bendición. El tiene dos hermanos, así que no es hijo único.

Texto: Lucila Olivera

Foto: Estudio Machado Cicala Morassut

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