Una casa que es el sueño del pibe

En un galpón de Tigre, dos amigos montaron sus estudios (uno de arquitectura y otro de paisajismo). Y todo lo necesario para ser felices a diario.
Cristina Solanet
María Güiraldes
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29 de octubre de 2013  • 19:29

Queríamos un lugar amplio porque pasamos más tiempo acá que en nuestras casas", cuenta el arquitecto y músico Agustín Goldenhorn (35), guitarrista de la banda Falsos Profetas, que en este lugar gestó Nuevas formas de bailar, su último disco. "Nos importaba tener nuestras cosas acá. Yo restauro motos, Cris hace objetos, los dos tocamos", explica. Habla de El Galpón, el espacio que comparte con el paisajista Cristián Obarrio (34), donde ambos llevan a cabo sus proyectos laborales: Arquitectura Goldenhorn y Obarrio Paisajismo.

De la obra se encargaron ellos, con la ayuda de un herrero, un electricista, un albañil y un pintor que ya trabajaban con Agustín. Cuando dieron con el espacio que buscaban –sabían desde el principio que querían un galpón–, las paredes estaban repletas de humedad, el piso "era un desastre" y la aislación térmica del techo brillaba por su ausencia. Tardaron sólo dos meses en ponerlo a punto: los resultados están a la vista.

En el exterior

El patio, de 10x20m, cuenta con un espacio para guardar los autos, un sector de pasto, una huerta, un fogón y una mesa bajo la sombra de un joven jacarandá.

Redujeron el sector de pasto al mínimo para que el mantenimiento fuera sencillo y eligieron el área con mejor asoleamiento para ubicarlo. El resto está cubierto por granza blanca, que es luminosa y limpia.

El paredón a la izquierda tiene 8 metros de altura. Un amigo de los chicos, Ezequiel Black, diseñador e ilustrador, lo intervino con un mural. Más acá, un sostén que Cristián soldó sirve de espacio de guardado para sus herramientas.

"Las plantas son todas nativas", cuenta Cristián. "Además del jacarandá, que era un brote cuando nos mudamos, tenemos cortaderas, pezuña de vaca, festuca y lirios, que voy sacando del costado de la ruta".

¿Tres detalles? La barra modular de quebracho, comprada en una casa de demolición; el asador al piso –no querían una parrilla tradicional–; y el portón de entrada: cubrieron la reja existente con chapas de hierro a las que trataron con vinagre para acelerar su oxidación. Después, lijaron y barnizaron.

Claves de la obra:

  • El piso de hormigón alisado se hizo a nuevo.
  • Al techo le hicieron una aislación de lana de vidrio, que cubrieron con un film de poliestireno blanco sostenido por alambres que generan una trama de rombos.
  • La pared fue picada para resolver temas de humedad.
  • La instalación eléctrica es de caño negro a la vista, bien industrial.
  • Todas las carpinterías, de hierro, fueron pintadas de negro.
  • Fotos: Daniel Karp

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