Francisco reconoce que los fieles "pierden su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los ministros del Evangelio"

Cientos de miles de fieles saludan a Francisco a bordo del papamóvil
Cientos de miles de fieles saludan a Francisco a bordo del papamóvil Fuente: AFP
Cientos de miles de jóvenes escucharon al Santo Padre en el Vía Crucis que encabezó en la playa de Copacabana; llamó a recuperar la confianza en la Iglesia
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26 de julio de 2013  • 20:44

RIO DE JANEIRO.- El papa Francisco afirmó que comprende que los jóvenes pierdan la fe en la Iglesia debido a los malos sacerdotes, así como la confianza en las instituciones políticas a causa de la corrupción, en un discurso en la playa de Copacabana el Vía Crucis de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud , uno de los momentos más esperados de visita del Santo Padre a Brasil, frente a cientos de miles de fieles.

"Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio", dijo el papa al finalizar una representación del Via Crucis.

"En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: íÁnimo! No la llevas tú solo", añadió.

El primer papa latinoamericano de la historia, entronizado en marzo, enfrenta el desafío de renovar una Iglesia en crisis tras escándalos de corrupción y pedofilia, y de frenar la sangría de fieles mientras crecen las iglesias pentecostales y el laicismo.

"Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar" y criticó los "paraísos artificiales de las drogas". "Jesús con su Cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos", destacó ante una multitud congregada en la playa carioca de Copacabana.

En América Latina se han denunciado varios casos de pedofilia, el más notorio en México, entre ellos el del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, acusado de abusos sexuales a menores y de mantener una doble vida oculta en la que tuvo varios hijos. En Brasil, el país más católico del mundo, han habido pocas denuncias.

Activistas y víctimas de abusos en México aprovecharon la primera visita de Francisco a América Latina para pedirle el jueves que paralice la canonización de Juan Pablo II hasta que se esclarezca si encubrió casos de pederastia en la Iglesia.

Emocionante llegada

El Sumo Pontífice llegó al tradicional rito en el papamóvil, en el que recorrió todo el paseo marítimo de Copacabana, de cuatro kilómetros de largo, hasta el lugar donde está levantado el palco, en la otra punta de la playa.

Decenas de miles de jóvenes le acompañaron durante el recorrido, en un ambiente muy sugestivo, muchos de ellos corriendo por la arena, mientras que varios helicópteros sobrevolaban la zona y varios barcos de guerra recorren las aguas de Copacabana.

El Vía Crucis discurre por el paseo marítimo de Copacabana. La última estación, la catorce, se desarrolla en el palco desde el que el papa preside el rito. Unos 700 entre artistas y jóvenes voluntarios de Brasil, Puerto Rico, México, Argentina, Alemania y EE.UU. evocan a través de las 14 estaciones los sufrimientos de Cristo y los males que afligen a la sociedad moderna.

El amor, la vida, las enfermedades, la cárcel, las drogas, los medios de comunicación modernos y la religiosidad son algunos de los temas presentes en la representación, en la que los 280 jóvenes harán referencia a las misiones, la conversión, las madres jóvenes, la defensa de la vida, la vida de las parejas, las mujeres que sufren, los estudiantes y las enfermedades.

La Cruz Peregrina, la cruz de madera que Juan Pablo II entregó a los jóvenes del mundo en 1984 para que la llevaran por todo el planeta y el símbolo de las JMJ, la portaron 20 muchachos de los cinco continentes. El papa fue acogido con la canción "Peregrino incansavel", cantada por la cantante Ziza Fernandes. La canción final, "A esperanÇa entre nos" (La esperanza está en nosotros) la cantarán todos los jóvenes.

Los autores de los textos son los sacerdotes de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (dehonianos) padre Zezinho (José Fernandes de Oliveira) y padre Joãozinho (João Carlos Almeida), conocidos en Brasil por su compromiso con la pastoral juvenil. Al final de la ceremonia el papa pronunciará un discurso.

Momento inolvidable

Francisco calificó hoy como "inolvidable" la fiesta de acogida que le brindaron anoche en la ciudad brasileña de Río de Janeiro cerca de un millón de personas en el primer acto multitudinario de la JMJ.

"íQué fiesta de acogida tan inolvidable la de Copacabana! Dios les bendiga a todos ustedes", afirmó el pontífice en su cuenta en Twitter al referirse al evento que reunió a una gran multitud en la playa más famosa de Brasil.

La fiesta de acogida fue el primer encuentro oficial de Francisco con los cariocas y con los 350.000 jóvenes de 190 países que se inscribieron formalmente en la Jornada Mundial de la Juventud, que concluirá este domingo en Río de Janeiro.

Los jóvenes, pese al inusual frío que castigó a Río de Janeiro la víspera y a una lluvia intermitente, coparon la playa y el paseo marítimo de Copacabana varias horas antes para una fiesta que se caracterizó por el clima de gran confraternidad y alegría.

"Ustedes están mostrando que la fe es más fuerte que el frío y la lluvia. Felicitaciones. Ustedes son unos verdaderos guerreros", afirmó Francisco al llegar al palco montado para la ocasión y tras un recorrido en papamóvil en que fue ovacionado a lo largo de los cuatro kilómetros de la playa.

Los jóvenes acogieron al Papa como a una estrella del pop, entre cánticos, vivas y con miles de banderas de sus países de origen. "Esta es la juventud del Papa" fue uno de los lemas más entonados.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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