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Chaves y Muñoz, muy lejos del objetivo soñado

El bonaerense, poco audaz, cedió el título y el invicto welter ante Thurman; el sanjuanino recibió un duro castigo del ruso Gradovich
Osvaldo Príncipi
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29 de julio de 2013  

El sanjuanino Mauricio Muñoz y el bonaerense Diego Chaves no tuvieron despegue ni respuestas en el gran tuteo con el boxeo internacional en el que estuvieron inmersos anteanoche. Sus derrotas mundialistas, en cuadriláteros de China y Estados Unidos, evidenciaron la abismal diferencia existente entre el segundo pelotón de pugilistas locales, al cual pertenecen, y el "póquer de ases" de esta actividad, compuesto por Sergio "Maravilla" Martínez, Marcos Maidana, Lucas Matthysse y Omar Narváez, determinantes del magnífico período que exhibe este deporte en la actualidad.

A los 27 años, en San Antonio, EE.UU., Chaves no sólo resignó su corona mundial -interina- welter (AMB), sino también gran parte de la imagen de torbellino que había gestado desde 2008 hasta hoy en cuadriláteros nacionales, en compromisos con limitada oposición. No pudo lograr la convicción necesaria para elevar su autoestima -extremadamente baja- ante un rival mediocre como Keith Thurman, que lo batió por KOT en el décimo round, tras derribarlo dos veces.

Chaves arriesgó muy poco y respetó en demasía a un rival ganable e inseguro. El temor a la derrota categórica lo frustró en modo inconcebible y postergó su conversión a boxeador de "grandes ligas".

Este tipo de reveses, en los que el límite anímico prevalece sobre las falencias técnicas, son difíciles de asimilar. De ahora en más, Chaves deberá equilibrar su temperamento y convencerse, de una vez por todas, de que lanzado al ataque es aún un boxeador respetable. Perdió una oportunidad inmejorable e hizo poco por evitarlo.

Inmerso en la extravagancia del "Venetian Casino" de Macao, el humilde sanjuanino Mauricio Muñoz, de 27 años, dejó su alma en el ring en pos de su sueño: ser campeón mundial. Perdió por puntos ante el ruso campeón Eug Gradovich, titular pluma de la FIB, en una pelea repetida y adversa para el valiente peleador de Chimbas.

En contrapartida con la fría disposición de Chaves, el cuyano intentó por todas las formas desbordar a Gradovich, tremendamente superior en su potencial y que reguló el match a su antojo. Muñoz, quien fue expuesto a un castigo masivo a lo largo de 36 minutos, no recibió jamás misericordia de su incompetente equipo, que prolongó su permanencia en el combate en modo riesgoso ante una prominente deformación facial. Es un llamado de atención para todos aquellos que deben decidir sobre el cuidado y el manejo de los atletas. No saber retirar a tiempo a un boxeador de un combate implica, muchas veces, acabar con su carrera. Y éste es uno de esos casos.

Chaves, en la lona tras una actuación inconsistente
Chaves, en la lona tras una actuación inconsistente Fuente: AP

Chaves y Muñoz son parte de una nueva camada del boxeo argentino, formados en el intrascendente sistema local, carente de ideología y de superación profesional. Otros serán los boxeadores que a la brevedad repetirán experiencias mundialistas como éstas. Necesitan otra aptitud y otro cuidado. Por suerte, en estos tiempos tienen otros espejos en los que mirarse.

Una pelea tremenda

En una de las peleas previas a la de Chaves, el estadounidense Omar Figueroa Jr. ganó el título ligero CMB al vencer por puntos, en fallo unánime, al japonés Nihito Arakawa, que cayó dos veces, en un combate intensísimo de comienzo a fin.

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