Un patrimonio artístico oculto

Ricardo Marín
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5 de agosto de 2013  

La riña / Guión y dirección: Maximiliano González / Elenco: Gisela Méndez Ribeiro, Mauro Santamarina, Luigi Serradori, Miguel Franchi, Luis Llarens, Dante Cena y Estel Gómez / Producción: Alejandra Muñoz / Canal: TV Pública / Horario: lunes a jueves, a las 23 30.

Nuestra opinión: muy buena

Entre las virtudes que tienen los concursos de fomento a la producción para televisión digital, una de las más interesantes es la posibilidad de que artistas y realizadores de otras regiones del país, lejanas a la Capital Federal, puedan hacer conocer su talento.

En La riña, este beneficio se manifiesta con un brillo enorme. Aparece en pantalla un grupo de actores sólidos en su formación cuyo talento para desplegar su arte es evidente. Aparece una realización técnicamente impecable, que no pierde de vista en ningún momento la búsqueda de armonía entre imágenes y sonidos para mantener la belleza del producto. Aparece un guión que realza la construcción dramática con la que se narra una anécdota simple, con una ubicación contextual muy rica en detalles de época y de la zona en que transcurre la historia.

Dora es una bella mujer que está casada con Amílcar, un hosco acordeonista con quien forma parte de un trío de chamameceros, Los Tres del Litoral, que completa Bernabé, músico y dirigente obrero. A donde viven llega Antonio, un joven y apuesto guitarrista paraguayo que viene de su país luego de haber peleado en la Guerra del Chaco. El derrotero de esta historia no es difícil de prever. La pasión amorosa se desata. El enfrentamiento entre varones por la mujer amada, también. Pero la definición del drama no será tan evidente como parece.

El contexto en el que se desarrolla la historia es el de la primera huelga obrera que se organiza en la región litoraleña, en la que Bernabé y varios personajes del relato tienen roles protagónicos.

Con una estética que remite a las bellas producciones de TVE (Televisión Española), del estilo de Los gozos y las sombras , con riñas de gallo y otras costumbres de la zona, con escenas de reuniones en las incipientes organizaciones obreras de nuestro país, con imágenes muy logradas de las calles de pueblos de principios del siglo pasado (todo ambientado en la zona de Santa Ana, Corrientes) y el mundillo bohemio de madrugadas donde se gestaron hermosas melodías del cancionero del noreste del país, La riña revela un patrimonio de valores artísticos que a veces la soberbia metropolitana no se digna a percibir.

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