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Cancioneras

Mauro Apicella
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8 de agosto de 2013  

Cancioneras / Cantantes: Lorena Astudillo, Mónica Abraham, María de los Ángeles Ledesma y Bruja Salguero / Músicos: Pablo Fraguela (piano, arreglos y dirección), Matías Furió (percusión) y Marcos Di Paolo (guitarra) / Sala: Teatro del Viejo Mercado / Función: el último sábado / Nuestra opinión: excelente

Las reuniones de músicos, las "juntadas", se convirtieron en una costumbre. Son, quizá, un síntoma finisecular y del comienzo del nuevo siglo. Sumar y no dividir, ya sea para ir hacia un nuevo hecho artístico o, simplemente, como una manera de construir lo personal desde lo colectivo. Es decir: generar nuevos espacios y un nuevo público gracias al trabajo del otro. Dos solistas se juntan, logran con eso un efecto promocional, comparten cartel en una función, interpretan un repertorio cada uno por su lado y se encuentran al final para compartir un par de bises. También hay espectáculos completos de perfil temático o conceptual que agrupan a varios solistas y conjuntos. A veces no hace falta más que ponerse de acuerdo una semana antes para guionar un concierto y convocar al público y a la prensa. Sólo eso basta para los fines promocionales.

Pero no siempre lo que se promociona es lo que se defiende sobre el escenario. Y si lo es, son pocas las veces en que los resultados son tan buenos y generan algo diferente de lo que cada uno puede hacer por su lado.

La reunión de las cantantes Mónica Abraham, Lorena Astudillo, Bruja Salguero y María de los Ángeles "Chiqui" Ledesma es una juntada muy especial; es de esas que no se ven ni se escuchan desde hace tiempo. Quién sabe cuánto.

La idea de crear el espectáculo Cancioneras surgió luego de que Astudillo invitara a sus colegas a participar de algunos de su recitales. La consigna fue crear un espectáculo completo en el que, además de interpretaciones solistas, hubiera dúos y cuartetos. ¿Un planteo original? No, no fue original, pero el valor de lo que hacen no pasa por la novedad o la originalidad sino por la calidad de estas cuatro magníficas cantantes que comenzaron a trabajar en marzo con un excelente arreglador (Pablo Fraguela) y dos músicos más (Matías Furió y Marcos Di Paolo) para darle forma a un exquisito concierto.

Lo que ofrecieron el último fin de semana tuvo canciones complejas, otras sentidas y profundas, y también aquellas que se pueden compartir con un público que se transforma en un gran coro y devuelve estrofas y estribillos con su voz.

La personalidad de cada cantante también aportó matices a ese recorrido por lo folklórico, que va más allá de la Argentina. Porque a las músicas de Cuyo, del Noroeste y del Litoral le agregaron varias piezas clásicas del repertorio peruano y chileno, como "Fina estampa", "Cardo y ceniza" y "El cigarrito". Las de estas tierras fueron "Plantita de alhelí", "Lucero cantor", "Tendrías que verla", "Dorotea, la cautiva", "Zamba del arribeño", "Grito santiagueño", "La alejada" y varias clásicas, como "Chacarera de un triste" y "Zamba para olvidar", entre otras.

En este espectáculo, Bruja Salguero pone toda su fuerza canora, apuesta a lo nuevo con la música de alguno de los más interesantes compositores de la actualidad y exalta la chaya como música y celebración de La Rioja, su provincia. Mónica Abraham también hace algún comentario de su Mendoza e interpreta música cuyana, pero eso no le impide lucirse con un chamamé, que muy bien le sienta a su voz, como el resto de las piezas que interpreta.

Lorena Astudillo llegó a la copla andina desde la técnica vocal y se recibió de coplera cuando dejó que esos cuatro verso simples del canto con caja le ganaran el corazón. En este espectáculo da varias y muy concretas muestras de esa feliz combinación de técnica y alma que no se dio de un día para el siguiente sino que fue madurando con los años que lleva dedicados al canto. María de los Ángeles Ledesma es de esas (pocas) artistas que cada día canta mejor. Alcanza con decir de su participación en este concierto que nadie, hasta ahora, ha superado su excelsa versión de "Dorotea, la cautiva".

Además, las versiones que las cuatro hicieron en dúos y cuarteto fueron realmente sobresalientes. Cuando los buenos se juntan, se hacen mejores. A estas cuatro cantantes no les queda otra que poner sobre el escenario lo que mejor tienen: buenas voces, talento para sacarle brillo a las melodías de tan buenos compositores y un arreglador musical que les da muchas posibilidades para lucirse. Y ése es un gran plus. Porque el trío que comanda Fraguela consigue hacer el contrapeso ideal para que instrumentos y voces establezcan un delicado equilibrio.

La reunión de Salguero, Ledesma, Abraham y Astudillo probablemente haya sido una de las mejores de los últimos tiempos; además, una de las más interesantes por la forma como plantearon el concierto.

Por el momento, no hay otras funciones programadas como septeto de cuatro voces y tres instrumentos, pero es de esperar que este proyecto colectivo comience a tener prioridad, al menos por algún tiempo, por encima de los trabajos personales.

http://guia.lanacion.com.ar/recitales

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