Suscriptor digital

Murió Jeannette Arata de Erize, artífice del Mozarteum Argentino

Presidió desde 1955 la institución dedicada a la promoción y difusión de la música clásica; produjo importantes conciertos en el teatro Colón y visitas ilustres en el país; tenía 91 años
(0)
8 de agosto de 2013  • 13:19

Jeannette Arata de Erize, presidente fundadora honoraria del Mozarteum Argentino y quien dedicó su vida a la difusión y producción de la música clásica en el país, falleció hoy en Buenos Aires, según pudo saber LA NACION. Tenía 91 años y desde 1955 era la titular de la ilustre institución, que había sido fundada tres años antes.

Jeannette Arata había nacido 30 de junio de 1922 en un hogar donde la música y la literatura eran temas de conversación cotidianos. Era hija del cirujano argentino Dr. Luis Aratamadre y de Valentina Ruftz de Lavinson, descendiente de una familia de la nobleza francesa. En los años de la adolescencia, Jeannette asistió junto a sus padres a las temporadas de teatro que ofrecían las compañías llegadas de Francia. Con el tiempo, sucumbiría a la tradición italiana.

Según sus propias palabras, se enamoró de la música clásica cuando escuchó la ópera Tosca, de Puccini, en el Colón, cuando aún era una joven estudiante en el Colegio Santa Rosa de los Misioneras del Sagrado Corazón. "Quedé fascinada por la música y el drama que se desarrollaba en la escena", supo contar a este diario.

Tuve una adolescencia muy corta porque a los 19 años se casó con el abogado y jugador de polo Francisco Pacho de Erize. Con él tuvo dos hijos, Francis y Alberto.

Los Erize formaban parte de un grupo de amigos que se reunían en sus casas para estudiar y escuchar la obra de Mozart interpretada por músicos profesionales. Ese fue el germen del Mozarteum Argentino. Cirilo Grassi Díaz, uno de los grandes impulsores de la vida musical en el país, se dio cuenta de que Jeannette Arata podía ser útil para la causa de la música y le propuso que se convirtiera en la presidenta de esa, entonces, pequeña asociación. Corrían los primeros años de la década del 50. El proyecto pronto se convirtió en una profesión de tiempo completo para ella.

Cuando Jeannette Arata de Erize se hizo cargo del Mozarteum, en 1955, existían en Buenos Aires sociedades musicales muy importantes, por lo que la flamante presidenta tuvo la idea de que los conciertos de su asociación se realizaran en los museos que habían sido residencias de familias tradicionales, como el Museo Nacional de Arte Decorativo (Palacio Errázuriz) y el Museo de Arte Hispanoamericano (Palacio Noel).

Además, comenzó a cultivar importantes relaciones con los músicos extranjeros que visitaban Buenos Aires, tanto que junto a su esposo recibía a esas figuras en su propia casa.

Pese a su disposición, las grandes figuras de la música clásica mundial no llegaban hasta el Sur del mapa. Era difícil conquistar y convencer a los managers o a los directores de orquestas. Así fue como Jeannette Arata, junto a su amiga y directora ejecutiva del Mozarteum, Gisela Timmermann, encararon una serie de viajes durante los años 60 para comenzar a entablar vínculos que después de años podrían ver sus frutos.

Así fue como en 1965 vino a la Argentina la Filarmónica de Viena, luego de cinco años de viajes, encuentros y promesas siempre cumplidas. Ese fue el gran puntapié inicial para la llegada de grandes orquestas de la mano del Mozarteum.

Una visita ilustre

La llegada de Igor Stravinski, años antes, en 1960 fue resultado de la tenacidad que mostraba la titular de la asociación. Un día, de pura casualidad, Jeannette se encontró en la calle con un empresario musical que iba camino al correo para mandarle un telegrama al director y compositor ruso para suspender su visita a Buenos Aires. Stravinski no se movía de su casa sin la mitad de su cachet en la mano, cosa que este empresario no había podido resolver. Jeannette -entre entusiasmada y desesperada- le pidió 48 horas para conseguir el dinero. Y lo hizo. Una cena, una sonrisa, los contactos adecuados, y la plata llegó. Y con ella, Stravinski, con su talento, pero también con su carácter difícil. Fue todo ganancia. Esas visitas iban contagiando y generando otras.

Jeannette Arata de Erize también se permitió concretar proyectos de servicio a la comunidad como, por ejemplo, "Los Conciertos del Mediodía", creados en 1958, absolutamente gratuitos, realizados gracias al aporte de sponsors.

Desde la década de 1960, en el Mozarteum se han instituido diversos sistemas de becas para que músicos argentinos, tanto intérpretes como compositores, puedan seguir sus estudios de perfeccionamiento en el exterior del país y para que jóvenes del interior prosigan su formación en la Capital, según se destaca en la web de la asociación. Hasta no hace mucho, Jeannette Arata encabezaba la producción de los conciertos en el Colón.

En una entrevista en 2011 -mientras ya decidía la lista de presentaciones para este año y el 2014- reveló sus claves de trabajo: "Son dos: una, cumplir a rajatabla con la palabra dada, tanto con los artistas como con nuestros abonados. Y la otra, fundamental, la independencia. No estar atados a ningún gobierno a lo largo de todos estos años nos permitió sobrevivir hasta en momentos tan difíciles como la dictadura, época en que muchos músicos no querían venir para que no pareciese que apoyaban a un gobierno de facto. Otros, por suerte, entendieron que viniendo ofrecían alimento espiritual en momentos difíciles".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?