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Lanzan la primera línea de vinos con etiquetas en braile

Las botellas de la bodega Finca Abril permitirán que las personas no videntes pueden obtener información fundamental del producto
Sebastián Ríos
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8 de agosto de 2013  • 20:03

Selected Harvest Malbec 2011, Rapsodia Reserva Malbec 2010 y 1922 Gran Reserva Malbec 2008, todos pertenecientes a la bodega mendocina Finca Abril, son los primeros vinos argentinos en llegar al mercado con sus etiquetas escritas en código braile, lo que permitirá que las personas no videntes pueden obtener la información fundamental del producto (como el nombre de la bodega, el del vino, la cepa utilizada en su elaboración y el año de la cosecha) con sólo deslizar los dedos por la etiqueta.

"Todas nuestras etiquetas cuentan con esa característica, lo que fue muy bien recibido en Estados Unidos, donde la bodega ha logrado un lugar muy importante en el mercado, y en los demás países a donde exportamos el 90% de nuestra producción, como son España, Ecuador y Brasil", comentó a LA NACION Guillermo Martino, sommelier y director comercial de Finca Abril, bodega ubicada en La Consulta, Valle de Uco, que se dedica a la producción de vinos de alta gama en partidas limitadas.

Contó Martino que todo comenzó en 2009, cuando el reconocido sommelier no vidente Pablo Carozo fue invitado a participar de una cata de selección de muestras de uno de los vinos de la bodega.

"Luego de la presentación formal, el sommelier pidió que le acerquen las botellas para 'verlas' (tal es el término utilizado por él), y ante la mirada atenta de quienes conformábamos la mesa deslizó sus dedos muy lentamente por todo el contorno de una botella y, al contacto con la etiqueta, nos manifestó la buenísima impresión que se estaba llevando, ya que nuestra etiqueta en su diseño tiene detalles en relieve. Pablo entonces nos contó lo importante que es para un ciego la posibilidad de sentir texturas diferentes, ya que el memorizar esas texturas le sirve para luego poder identificarlas."

El comentario del sommelier invitado no pasó desapercibido ante su audiencia, en especial ante al propietario de Finca Abril, comentó Martino. "De este episodio a la idea de la etiqueta en braile no pasó mucho tiempo, pero de la idea a la concreción del proyecto pasaron un par de años, ya que hubo que esperar los tiempos del diseño, agotar el stock de etiquetas impresas, hacer las pruebas (en una primera instancia faltó una letra braile, por lo que se tuvo que reimprimir toda una tirada) y el momento indicado para salir al mercado."

Finalmente, el momento llegó y la recepción fuera de la Argentina, a donde la bodega exporta la mayor parte de su producción, es excelente. En el país, los vinos de Finca Abril se encuentran en vinotecas y en algunos pocos restaurantes seleccionados.

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