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La Plata, con catedral a nuevo

Su terminación demoró más de un siglo; ahora será la más alta de América del Sur.
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16 de noviembre de 1999  

LAPLATA.- "En días apacibles, las torres deberán verse desde las cofas de los buques de ultramar", soñaba hace cerca de un siglo el arquitecto Hugo Benoit.

Pero tuvo que pasar mucho tiempo para que este deseo se convirtiera en realidad, y recién el viernes próximo La Plata inaugurará la catedral, cuya piedra fundamental fue colocada en 1884. Al hacerlo, también desafiará al mito que circuló por años en la ciudad, que decía que ésta se hundiría el día que estuviesen listas sus proyectadas torres.

La obra, que recibirá una bendición enviada por el papa Juan Pablo II, demandó una inversión de 20 millones de pesos e incluyó la restauración de la fachada, la instalación de un campanario, estatuas y ornamentos.

En su estilo neogótico, la Catedral es la más grande del continente y la más alta de América del Sur. Ocupa 7000 metros cuadrados y tiene capacidad para albergar a 14.000 personas. Mide 120 metros de largo y 76 de frente. Los muros y las paredes exteriores son de ladrillo a la vista, que la distinguen como una catedral roja y que estaban muy deteriorados, con fisuras, filtraciones y dañados por plantas y aves.

En estos trabajos de finalización y restauración, también se construyó un rosetón, de 180 metros cuadrados, que representa el libro del Apocalipsis, y un ascensor para el acceso de los visitantes.

Además de las dos torres principales, el diseño original incluye la construcción de cuatro torretas secundarias que representan las virtudes de la justicia, la prudencia, la templanza y la fortaleza.

Cada una de ellas tendrá 52 metros de alto. Previstas para la etapa final de la obra, las torretas secundarias se finalizarán en marzo.

"Celebramos que se ha concluido el 90 por ciento de la obra", dijo a La Nación el presidente de la Unidad Ejecutora de la catedral, Eduardo Di Marco.

Inscripta en San Pedro

El nombre completo de la catedral es Inmaculada Concepción de La Plata, y queda en la Plaza Moreno, centro goegráfico de la ciudad, en la calle 14 entre 51 y 53.

El templo está inscripto desde 1996 en los mármoles del piso de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, por haber sido considerada una de las sedes católicas más importantes del mundo.

Fundada en 1884, la iglesia permaneció inconclusa durante décadas como símbolo de un proyecto abandonado. La desidia alimentó el mito: el peso de las torres, de 110 metros de alto, acarrearía el hundimiento del templo.

Pero en 1996 el gobierno provincial resolvió restaurar y culminar la catedral, que entonces corría peligro de desmoronamiento.

Para concretar el proyecto original se reforzaron los cimientos con trabajo de micropilotaje que permitirán al edificio soportar las 2000 toneladas de peso adicional.

Además, cada torre tiene un significado bíblico: la de la izquierda invoca a Jesucristo y la de la derecha a la Virgen María.

Sin embargo, el campanario sinfónico, que también se inaugurará, no estaba previsto en el proyecto original de Benoit y fue la Unidad Ejecutora de la catedral la que resolvió que, para culminar la obra, el templo debía tener una voz para dirigirse a los fieles.

Un carillón con 90 melodías

El carillón, de 25 campanas, pesa 20 toneladas y está elevado a 70 metros de altura. Las piezas que lo integran son de distintos tamaños y fueron moldeadas, mediante un sistema denominado "a la cera perdida", por una firma italiana que trabaja la fundición del bronce desde 1453.

Cada una de las campanas está afinada en una nota y, en conjunto, pueden interpretar más de 90 melodías.

Durante el festejo inaugural las campanas repicarán el Aleluya de Haendel y la orquesta y el coro del teatro Argentino las acompañarán en la ansiada bienvenida del templo a la ciudad que lo esperó por tanto tiempo.

De época

"La catedral puede ser considerada una extravagancia: es más gótica que las de Europa, construida en la Argentina del siglo XX -subraya Alberto Bellucci, director del Museo de Arte Decorativo-. Pero es comprensible por la época en la que se diseñó, cuando lo ideal era vivir en un palacete francés, rezar en un templo gótico y tener un Congreso con frontones griegos."

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