Gran cadena solidaria para ayudar a un joven sin casa por la explosión en Rosario

Se trata de Franco Jariton, víctima de la tragedia de Oroño y Salta; se despertó sin la pared de su departamento, a centímetros del abismo
Juan Mascardi
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3 de septiembre de 2013  • 18:19

ROSARIO.- Las abuelas en los amaneceres solían explicar el valor de la solidaridad colectiva mientras los niños aún estaban descalzos. Las abuelas contaban un cuento mientras iban tomando uno a uno los dedos de los pies, desde el más pequeño hasta el más grande.

- Este dedito fue a buscar la comida. Este fue a buscar la sal. Este fue a buscar la leña. Este lo cocinó. Pero este, este, el más grande y gordo de todos…

Lejos del final abrupto y muy cerca del espíritu colaborativo de los dedos infantiles siete amigos se reunieron para ayudar a Franco Járiton , un ex compañero de la escuela secundaria que perdió su departamento y todas sus pertenencias tras la trágica explosión por fuga de gas en calle Salta 2141 de Rosario . Agustín acercó la tela. Andrea armó las camisetas. Matías la diseñó. Javier las imprimió. Andrés grabó un video para difundir la idea. Ernesto creó un sitio web para universalizar el proyecto. Facundo realizó un registro audiovisual y fotográfico de cada una de las etapas y lo editó. Así salieron a la calle, a contagiar un modelo, a vender cien remeras a 200 pesos.

LA IDEA

La concreción de la idea llevó poco más de dos semanas, el trabajo fue intenso. Todos los gastos fueron costeados "por la mano de obra de amigos y conocidos". El objetivo es clarísimo: reunir 20 mil pesos en sólo dos semanas para entregarle a su amigo Franco, víctima de la explosión de Oroño y Salta, quien tuvo que esperar más de tres angustiosas horas para ser rescatado mientras su mamá Eugenia y su novia Florencia seguían la secuencia del rescata desde el estacionamiento de un supermercado aledaño.

La acción de los jóvenes comienza en la web . Luego de lanzar cientos de propuestas, optaron por la venta de las camisetas. Es que consideran que el valor agregado de la idea es que se puede replicar. Más allá del dinero para Franco, lo que vale es que el modelo se puede contagiar.

Matias Sinchich, el diseñador que optó por el collage, el cielo, los edificios y los dedos dibujando un corazón recuerda dos sucesos digitales post explosión. Por una lado la difamación y la denuncia vía redes sociales hacia un grupo de jóvenes que comenzaron a realizar una colecta solidaria y por otra parte un tuit de la Municipalidad de Rosario que afirmaba que "los bancos de sangre estaban a full, gracias a todo el mundo por acercarse, en menos de 12 horas no había necesidad de sangre", recuerda. Matías piensa que, quizás, él toma las cosas de un modo muy metafórico, pero ese mensaje le llegó y quedó latiendo en mayúsculas: "SOBRA SANGRE". Después de leer el tuit de la Municipalidad, Matías regresó a su casa y diseñó la foto que ahora es la imagen de las camisetas.

Dice que hizo catarsis. Dice que armó la pieza sobre elementos que ya existían. Dice que cree en el espíritu colaborativo. Los edificios, el cielo, cada uno de los brazos y las manos, la síntesis de lo que estaba sintiendo un país luego del desastre que dejó 21 muertes, que fracturó sueños, que silenció a una ciudad.

Franco Jariton es categoría 80 y cursó sus estudios en el Superior de Comercio, iba a la división "C". Javier, el de la impresión, Ernesto, quien diseñó la web y Andrea, quien armó las camisetas iban a la división "A". Matías iba al "D". Pero más allá de las comisiones y los cursos recuerdan que la amistad se forjó en el baño, ahí iban a fumar y a compartir sus pasiones por el punk. La vida los fue encontrando en trabajos comunes, jugado al básquet, compartiendo ideas. "Cuando sucedió lo de la explosión cada uno reaccionó como pudo", sostiene Matías. Luego de discutir mucho y pensar en la transparencia de la movida solidaria se acercaron a Andrés Magariños, publicista y compañero de Franco en la división "C" de la secundaria.

" La idea es no juntar más de 20 mil pesos . Se podrían juntar 2 millones en un proyecto más grande", sostiene el diseñador; pero considera que sería muy complicado para certificarlo. Por ello se inclinaron en un proyecto de menor escala pero de pura transparencia. De hecho, a cada persona que compre una camiseta se le sacará una foto y se publicará en la fan page de Facebook. Es más importante la réplica del modelo que el dinero a recaudar.

Facebook para participar

En la foto del perfil personal de Facebook Franco está en Río de Janeiro con una camiseta de Newell´s y el Cristo Redentor de fondo. En su último posteo el futuro ingeniero químico de 33 años que por estos días vive en un hotel con su novia, saluda:

"¡Buenas amigos, familiares y todos mis conocidos! ¡¡¡Milagrosamente volví a conectarme!!! y estoy vivo para contarlo y compartir cosas con Uds. Les agradezco eternamente a cada uno de Uds. que se preocuparon por nosotros y estar conmigo en cada momento, con las más de 200 llamadas perdidas que tenía en el celular perdido entre los escombros."

Mientras, los amigos, los ex compañeros ya se lanzaron a redes para poner en marcha un plan. Ellos son como los dedos de un mismo pie. Y en esta historia tal vez no haya abuelas narrando un cuentito en los amaneceres, pero seguro no hay glotones ni angurrientos sino despojo y generosidad para el par que lo necesita.

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