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Refuerza EE.UU. su plan de ataque sobre Siria

El Pentágono amplió la estrategia militar con el uso de cazabombarderos; Obama va mañana al Senado
Silvia Pisani
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9 de septiembre de 2013  

WASHINGTON.- Mientras el presidente Barack Obama parece dispuesto a todo, incluso a presentarse mañana en el Senado, para que los legisladores aprueben su plan de intervenir en Siria, el Pentágono ya empezó a ajustar su estrategia militar y se prepara para lanzar una ofensiva mucho más intensa que lo previsto hasta ahora.

De acuerdo con versiones filtradas al diario Los Angeles Times y no desmentidas, la Casa Blanca pidió "elevar" la potencia de un eventual ataque sobre el país árabe, a cuyo gobierno acusa de haber usado armas químicas contra la población civil.

El nuevo esquema de ataque "iría más allá de unos 50 blancos inicialmente designados" y duraría por lo menos "tres días", para alcanzar "fuerzas leales" al gobierno, dispersas en el territorio.

"Habrá varias descargas y evaluaciones después de cada una de ellas, pero todas comprendidas en un lapso de 72 horas, y una indicación clara cuando hayamos terminado", dijo a Los Angeles Times una de sus fuentes reservadas.

El mayor rango del ataque llevó a que se sumaran cazabombarderos a una operación inicialmente diseñada para los cinco destructores navales que patrullan el Mediterráneo. Para ello, se podría sumar al operativo el portaviones USS Nimitz, posicionado en el Mar Rojo.

La cuestión será seguramente hoy tema de pregunta para el presidente Barack Obama, que se pasará buena parte del día hablando con las principales cadenas de televisión, con las que acordó entrevistas personales.

El desfile del presidente precederá a lo que será mañana su gran carta para "vender" el ataque tanto a los senadores, con una visita anunciada ayer a última hora a Capitol Hill, como a la remisa ciudadanía norteamericana, que no quiere saber nada con el asunto, y a la que abordará con un discurso por cadena nacional.

La otra carta fueron los desgarradores videos con víctimas de gas sarín que se dieron a conocer durante el fin de semana. "Por supuesto que hay riesgos, entre ellos, el de que nos veamos arrastrados a la guerra civil siria", reconoció ayer el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Denis McDonough, que se pasó la mañana en los programas televisivos de noticias defendiendo la "necesidad" de atacar al gobierno de Bashar al-Assad .

"Los riesgos en un ataque son múltiples [por eso] debemos ser cautos, precisos y limitados en nuestros blancos", dijo el funcionario, al insistir en que se trata de una operación "acotada". Pero necesitará mucho más que eso para convencer al Congreso, y no sólo a los republicanos, sino sobre todo a los demócratas. Tan firme es la objeción que si la votación fuera hoy, sería absolutamente rechazada.

El promedio apunta que cerca de 240 representantes, más de la mitad de la Cámara baja, tienen hoy un firme voto negativo. Eso implica que, aun si doblegara a los más de cien "indecisos", la Casa Blanca no llegaría a los 217 votos que necesita. "Yo confío en que lograremos revertir la situación", dijo McDonough, el responsable de conseguirlo y hombre de confianza de Obama para esta operación.

El difícil escenario que afronta el gobierno demócrata hizo que, durante el fin de semana, creciera como alternativa la posibilidad de que la decisión se trasladara a la Asamblea de las Naciones Unidas, cuya deliberación central empieza el 25 de este mes. Para esa fecha se espera poder contar con el demorado informe de los técnicos que el organismo envió a Siria para determinar el uso de los gases nerviosos y del que depende el apoyo a Estados Unidos por parte de los países europeos.

Fue el secretario de Estado, John Kerry, quien bajó las expectativas a la posibilidad, al afirmar que, si hay que intervenir, Washington "no necesita" conocer ese informe. El discurso desafiante de la Casa Blanca tropezaba con el de sus legisladores. "La gente va a la guerra como opción de último recurso, y no creo que la gente piense que estemos en ese momento", sostuvo el diputado demócrata Jim McGovern. "Si yo fuera el presidente, retiraría ya mismo el pedido de autorización", añadió.

Kerry, en tanto, ayer se reunió con líderes de países árabes y obtuvo el respaldo de Arabia Saudita para una ofensiva que, por ahora, sólo contará con el apoyo logístico de Francia.

Hace diez días, Obama anunció su "decisión" de atacar Siria como represalia por el uso de armas químicas del gobierno de Al-Assad contra su población. Pero, al mismo tiempo, la sometió a la autorización del Congreso algo que, en el tiempo transcurrido, en vez de avanzar como alternativa se proyecta como inalcanzable.

Los rebeldes toman un bastión cristiano

Fuerzas rebeldes sirias, entre ellas algunas adictas a Al-Qaeda, tomaron ayer Maalula, una ciudad cristiana en las afueras de Damasco, tras combates intensos que se prolongaron durante días y que dejaron decenas de muertos.

Las tropas del presidente sirio, Bashar al-Assad, bombardearon el sábado las colinas ubicadas en la ciudad, donde se encuentra el hotel Safir, una de las bases rebeldes. "Un pueblo fantasma" es la antigua ciudad cristiana de Maalula, a 50 kilómetros al norte de Damasco, relataron ayer algunos pobladores.

Las milicias rebeldes, varias de ellas con estandartes de Al-Qaeda, tomaron el control luego de combatir durante días en la zona montañosa de Qalamun. Antes habitada por 5000 personas, Maalula es conocida por sus antiguos monasterios griego-católicos y por ser uno de los pocos lugares de Medio Oriente donde se habla una variante antigua del arameo, la misma lengua que hablaba Cristo.

Del editor: cómo sigue.

Obama puso en manos del Congreso todo su legado político. A partir de hoy, se empezará a saber si fue una decisión sabia o no.

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