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Sergio Lapegüe y Maru Botana: "El público está harto de lo armado"

Ella vuelve después de un largo paréntesis; él pega el salto a la TV abierta desde el cable. Juntos tratarán de conquistar los sábados
Francisco Ganduglia
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21 de septiembre de 2013  

Otra época, otra tele, otra Argentina. En la década del 60 (1962, para ser exactos) un nuevo ciclo llegaba a la pantalla chica para cambiarla definitivamente: Sábados circulares , el famoso programa ómnibus de Pipo Mancera que instaló a puro número en vivo y rating (picos de más de 80 puntos) el día sábado en la industria televisiva.

Mucho pasó desde entonces, y entre otros tanques que supieron dominar el primer día del fin de semana debe citarse sí o sí a Sábados de la bondad (primero conducido por Héctor Coire y luego Leonardo Simons), al emblemático Badía y Compañía , y al ¿aún vigente? Sábado Bus , de Nicolás Repetto.

En la actualidad, aquellos patrones de superproducción televisiva parecen haberse diluido, un poco por la lógica de la pantalla hipermoderna (necesitada de bajos costos y resultados urgentes) y otro poco por el propio carácter experimental que ha ido adquiriendo este singular día "sándwich", entre los los viernes "planchados" en términos de rating y los domingos, que se han fortalecido con los ciclos periodísticos y el fútbol. Los sábados continúan siendo un interrogante en materia televisiva.

Este año, Telefé realizó la primer gran apuesta con el fallido magazine Todos contentos , que conducían Leo Montero y Zaira Nara. Y si bien ese canal suele mantener el liderazgo del día gracias al cine y a los largos continuados de Los Simpson , en la pelea por el rating sabatino todavía no está dicha la última palabra. Entre las más nuevas (o renovadas) apuestas se destacan: la llegada, una vez por mes, de los especiales de Mirtha Legrand (el primero marcó 6,4 puntos de rating), la afirmada dupla de Gerardo Rozín y Julieta Prandi en Gracias por venir (que suelen alcanzar los dos dígitos de audiencia, algo dificilísimo en esa jornada), las finales de Soñando por cantar y el fortalecido envío de Luis Ventura Secretos verdaderos. Esta tarde, desde las 19, y hasta las 22, un nuevo actor se sumará a la contienda. Se trata de Sábado en casa , un mix de magazine y programa ómnibus encabezado por Sergio Lapegüe y Maru Botana. A horas del debut –que coincide con la primera comunión de uno de los hijos de Maru– la dupla habló con LA NACION.

–¿Cómo fueron estos días previos? Por viajes y otras razones, no tuvieron muchas jornadas de ensayo...

Lapegüe: –Es que no había mucho para ensayar, tanto Maru como yo somos de improvisar, de jugar con la cámara en el mejor sentido. Lo que no quita, claro, que estos días hayan estado dominados por los nervios y los fuertes dolores de espalda.

Botana: –Es raro, pero yo no tuve nada de eso... (sonríe). Te diría que al contrario: sólo felicidad y paz.

L.: –¿Sabés por qué? Porque sos madre. Tenés mucha experiencia en partos, mientras que para mí este será el primero.

–¿Lo decís por tu debut en TV abierta?

L.: –Sí. Si bien fui movilero y productor de Nicolás Repetto en Fax, esta será mi primera vez como conductor de aire, encima de un magazine. Te voy a contar una infidencia: dos días antes de que me llamaran con esta propuesta, me presenté a la oficina de Carlos D’Elía (gerente de noticias de El Trece y TN) y le dije: "Carlos, cumplí 20 años en la señal, ¿cómo sigue mi camino? ¿Me quedo con las noticias o pego el salto, algo que vengo buscando hace rato, al entretenimiento?" Su respuesta lo resumió todo: "¿Ya te llamaron de El Trece?" (Se ríe) Como verás, mis deseos estaban en plena sintonía con lo que estaba gestándose.

–Para vos, Maru, significa migrar de Telefé a El Trece

B.: –Sí, pero tampoco eso me da nervios. La verdad es que en la tele siempre me divertí, no he logrado nunca verla como un lugar de trabajo o sacrificio. Para nada. De hecho, tengo mucho laburo fuera de la tele, pero siempre quiero volver porque extraño eso: el aire, el vivo.

–Muy poca gente definiría la tele como un lugar de tan marcada diversión...

B.: –Lo sé, pero en mi caso es así. Mirá, cuando me hicieron esta propuesta yo recién había vuelto de Roma, de ver al Papa...

L.: –Esperá, esto es genial: ¡Podemos decir que el programa tiene la bendición papal!

B.: (Ríe) –Sí, exacto. A lo que iba es que antes del ofrecimiento me sentía un poco out en la tele. Me parecía que sólo había lugar para las que muestran las tetas, el culo o se divorcian, y yo ahí no tenía nada que hacer. Cuando me ofrecieron esto, me pareció lo más: sentí que realmente habían pensado en una pareja, en una suerte de "familia".

–Lo familiar es el sello de marca de ambos. ¿La idea es ésa? ¿Recuperar los sábados televisivos en familia?

L.: –Sí, sobre todo porque es algo que estaba faltando. Yo siempre recordaré el programa de Badía, sus recitales, sus entrevistas... Nosotros tendremos un poco de todo eso: música, humor (a cargo de Sebastián Almada), juegos y una activa participación del público, tanto desde su casa como desde nuestros móviles.

B.: –¡Y no te olvides de mis metidas de pata! En algún punto yo siempre soñé con un programa ómnibus, porque detesto que me apuren. ¿Viste cuando te hacen señas para que redondees o te ponen la musiquita para ir al corte? Lo odio. Y acá va a haber tiempo, todo será más relajado.

–¿Cómo manejarán las dificultades típicas de conducir en dupla? El no pisarse o hablar al mismo tiempo...

B.: – Cuando pase se lo haré saber : "Sergio, ¡pará un cachito!"

L.: –Y sí, esos roces siempre estarán presentes. Es parte de lo que te decía antes: en algún punto, con Maru venimos a recuperar la naturalidad hogareña. Yo soy un convencido de que para traspasar la pantalla tenés que ser transparente.

–¿En cuánto influirán las exigencias del rating y del minuto a minuto?

B.: –Nunca me preocupó demasiado el rating. Lo digo sinceramente. Soy una confiada en que si vos la pasás bien, si te divertís, eso le llega a la gente. Yo creo que el público busca ver cosas naturales, está harto de lo armado.

–Sergio, siempre te has mostrado como un tipo más atento a los números...

L.: –Sí, es triste, pero es así: antes, lo primero que miraba en Internet era las noticias; ahora voy directo a las resúmenes de rating. De todos modos, en el cable no está tan metida la presión por el minuto a minuto. En TV abierta no sé: te cuento cuando termine el primer programa.

–¿Te animás a tirar una cifra para hoy?

L.: –Si hacemos 6 puntos me pongo a bailar; si hacemos 7, descorcho un champagne, y si llegamos a 8 me calzo el delantal de cocina y le armo un banquete a Maru.

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