Alegrías y nostalgia en la entrega de los Cóndor

"La Tregua": 25 años después de ser nominado para un Oscar, el film de Sergio Renán tuvo un emotivo homenaje.
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10 de mayo de 2000  

Los responsables del film "El mismo amor, la misma lluvia" no cabían en sí de entusiasmo cuando, anteanoche, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina premió esta producción con ocho Cóndor de Plata, galardón con el que la veterana entidad recompensa las mejores películas estrenadas en el año.

En esta cuadragésima octava reunión, que tuvo como marco un colmado teatro Maipo, "El mismo amor, la misma lluvia" ganó los lauros correspondientes a mejor film; mejor director (Juan José Campanella, compartido con Marco Bechis, por "Garage Olimpo"); mejores primer actor y primera actriz (Ricardo Darín y Soledad Villamil); mejor actor de reparto (Eduardo Blanco); mejor guión original (Juan José Campanella y Fernando Castets; mejor fotografía (Daniel Shulman) y mejor escenografía (María Julia Bertotto).

Sus más tenaces oponentes eran "Mundo grúa", que finalmente se alzó con tres Cóndor, correspondientes a su opera prima; actriz de reparto (Adriana Aizemberg) y revelación masculina (Luis Margani), y "Garage Olimpo", cuyo director, Marco Bechis, compartió la distinción en esa categoría con Juan José Campanella. Además, este film se alzó con otro premio en el rubro montaje (Jacopo Quadri).

La hora de la nostalgia

El acto, conducido por Víctor Laplace y Graciela Borges, tuvo su inicio en la nostalgia cuando, a través de palabras e imágenes, se recordó a actores, actrices, directores y técnicos que habían fallecido el año anterior.

La reunión, a la que asistieron numerosas figuras del ambiente artístico y de la cultura, tuvo otros momentos de emoción. Uno de ellos fue cuando los cronistas, por intermedio de Martha Bianchi, premiaron con un diploma la larga trayectoria artística de Homero Cárpena, que agradeció este recuerdo con palabras de ternura. "Agradezco -dijo- por recordar mis cuarenta años de carrera, en la que compuse tantos personajes de mala entraña que, significativamente, me dieron el cariño del público."

El Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA) no quiso estar ausente en este acto y premió por sus muchos años de trabajo al escenógrafo Aldo Guglielmone y al sonidista Jorge Stavópulus; seguidamente, Teresa Costantini y Fernando Birri, en nombre de los críticos, pusieron en manos del realizador Simón Feldman, una de las más lúcidas figuras de la generación de los sesenta, un pergamino como reconocimiento a su señera labor.

Mucho más que un film

Mientras tanto, los Cóndor iban teniendo destinatarios entre imágenes, aplausos, alegrías y decepciones. Pero la cúspide de la emoción llegó cuando en la enorme pantalla apareció un fragmento de "La tregua", aquel film en que Martín Santomé, encarnado por un cálido Héctor Alterio, le declara su veterano amor a Laura Avellaneda, puesta en la piel de Ana María Picchio. Los aplausos atronaron en la sala y se repitieron cuando Analía Gadé entregó un diploma a Sergio Renán, director de ese film que, hace veinticinco años, fue nominado para el Oscar.

Con la voz entrecortada por la emoción, Renán tuvo cálidas palabras para todos los que habían participado en esa entrañable película, y Aída Bortnik, su guionista, expresó que ""La tregua" fue más que un film; fue una obra de amor y, como toda obra de amor, perdura en el tiempo".

En el tramo final, el director del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales, José Miguel Onaindia, puso en manos de Juan José Campanella el trofeo correspondiente a "El mismo amor, la misma lluvia", votada como mejor producción nacional del año anterior.

Los menos ya tenían los Cóndor en sus manos; los más felicitaban a sus contendientes. Y la fiesta terminó con un deseo a viva voz coreado por todos los asistentes: "El cine argentino siempre estará vivo, porque es lucha constante y empecinada".

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