Arte: con otro formato

En una escena cada vez más variada, las revistas especializadas ya no se limitan a registrar las experiencias artísticas sino que funcionan como espacios de exhibición, reflexión y creación; los impulsores de las más destacadas hablan sobre las maneras de abordar los distintos soportes y estrategias, los subsidios y los modos de financiación
Mercedes Urquiza
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27 de septiembre de 2013  

En el ecosistema del arte, no suele ser demasiado valorado el rol que cumplen las revistas que registran el bullir de tendencias, debates y creadores. Sin embargo, constituyen uno de los termómetros más fieles a la hora de establecer el estado de salud de la escena artística. Es decir, es imposible pensar en un entramado artístico variado y de calidad sin un correlato de medios especializados que reflejen –y, a veces, detonen– las experiencias.

Tal como sucede con muchos catálogos, las revistas funcionan como extensiones de las experiencias artísticas y no simplemente como registro. "Pensamos la revista como un espacio de exhibición y reflexión, pero también de creación, dado que trabajamos con los artistas en la edición de sus creaciones, que en este formato gráfico cobran una dimensión diferente", afirma Viviana Usubiaga, de la jovencísima Blanco sobre Blanco, una revista de última generación que se lanzó en 2011.

"Una publicación de arte implica una gran pasión por parte de quien la dirige, porque en sí misma no es rentable. Sobre todo en países como el nuestro, donde no existen políticas de difusión de nuestros artistas a nivel internacional, como sí existen en Brasil, por ejemplo", acota Marcela Costa Peuser, una de las cabezas de Arte al Día Internacional, que se publica desde hace 33 años.

Siguiendo la hipótesis de que las publicaciones especializadas reflejan, de alguna forma, la riqueza de la escena artística, se puede concluir que por estos lares las cosas marchan razonablemente bien. La trama de las revistas de arte porteñas es diversa y fragmentada, en sintonía con las tendencias que rigen en las grandes capitales del arte. Atrás quedaron los tiempos en que un puñado de medios referenciales establecía la vara de lo que debe y lo que no debe ser visto.

En Buenos Aires –como en Nueva York, Londres o San Pablo– el sistema de medios especializados se ha vuelto transversal, y dentro de él conviven revistas más "serias" e institucionales con otras que profesan diferentes grados de vanguardismo y experimentación. Algunas ponen el acento sobre los consagrados; otras, sobre los emergentes; unas en las artes plásticas; otras, en el video o la fotografía… El común denominador es que todas ellas –cada una a su manera– están adecuándose a las nuevas formas que impone la era digital. En un proceso que atraviesa a los medios de comunicación en general, las revistas de arte locales están utilizando con cada vez mayor intensidad las posibilidades, en términos de contenidos y de audiencias, que les abre el universo de la Web.

"Con lo digital nos olvidamos del tema dinero, sólo nos dedicamos a las ideas. Y eso nos vuelve más independiente, más libres", afirma Dany Barreto, uno de los impulsores de la revista digital Sauna. "La única contra de lo digital es que no queda el objeto fetiche y que hay algunas personas que todavía no se acostumbran a leer en ese formato." Marcando un contrapunto, Valeria Balut, de la revista Arta, defiende la supervivencia del formato en papel: "Para nosotros, trabajar con la poética de cada artista implica cambiar el diseño, el papel y la impresión. Eso, obviamente, significa mayores costos, pero creemos que es la manera de acompañar el valor simbólico de la obra y crear un vehículo cercano con la experiencia estética".

Las distintas maneras de reflejar el arte, los distintos soportes y estrategias, los subsidios y los modos de financiación... En estas páginas ofrecemos un recorrido por los logros y desafíos de algunas de las más destacadas revistas de arte de Buenos Aires, a través de la voz de sus propios impulsores.

  • Dany Barreto

    Sauna

    "Éste es un proyecto que surge a partir de un grupo de seis amigos, todos relacionados con el arte. Un museólogo y curador, Mariano Soto; Marcelo Dansey, que es periodista, y cuatro artistas: Guido Ignatti, Juan Batalla, Charlie Goz y yo. Nos reuníamos y terminábamos discutiendo sobre arte, artistas, obras, curadores, instituciones, galerías, coleccionismo, políticas culturales, crítica, medios, etcétera. Si bien no siempre coincidíamos en nuestras ideas, disfrutábamos de esos contrapuntos que se daban de manera espontánea y provocativa. Quisimos reflejar algo de eso y se nos ocurrió una revista. Sauna nació independiente, gratuita y digital, toda una declaración de principios. Sin sponsors; tenemos gastos mínimos que cubrimos con nuestros bolsillos. Está bueno ser independientes porque no tenemos que quedar bien con nadie, ni cambiar favores, ni cuidar ninguna quintita, ni pedir permiso para nada. Ahora, después de tres años, queremos cambiar este formato sin perder la independencia. Fuimos seleccionados para aplicar al programa de Mecenazgo, pero encontrar la forma de obtener un beneficio de ese paraguas teniendo en cuenta como está armada la revista es dificilísimo. Quisimos hacer un anuario impreso y fue imposible, debido a la cantidad de vueltas y tiempo que había que dedicar para conseguir el dinero. Va un dato: logramos conseguir un sponsor para 2014, lo que nos enfrenta a una transformación que asusta pero que también nos genera un gran entusiasmo."
  • Marcela Costa Peuser

    Arte al Día Internacional

    "Arte al Día Internacional es una publicación focalizada en el arte latinoamericano que se ha sostenido en el tiempo gracias a la visión de mi hermano, Diego Costa Peuser, quien se propuso entrar en el mercado norteamericano cuando comenzó el auge de las ferias de arte internacionales. Hace un año apostamos al futuro. Todo lo referente a la Argentina lo convertí en una plataforma de difusión de arte argentino que se compone de tres aspectos: Arte Online, de actualización diaria, con 37.000 usuarios registrados que reciben semanalmente un newsletter con reseñas de las muestras más destacadas, entrevistas a artistas y novedades; Art Phone, una aplicación para celulares inteligentes que toma la información del sitio y, a la manera de un GPS, te muestra qué galerías tenés cerca y qué exhibición presenta, y Artgentina, la primera publicación interactiva para tablets disponible en el App Store. En cada edición recorremos la obra de dos artistas consagrados: en la primera fueron Marta Minujín y Pablo Siquier; en la segunda, Gyula Kosice y Graciela Sacco, y en la tercera, Matilde Marín y Leandro Erlich. Ya estamos preparando la cuarta."
  • Valeria Balut

    Arta

    "Cuando yo cursaba la carrera de Artes en la Facultad de Filosofía y Letras, casi no existían publicaciones de arte argentino con un diseño adecuado, especializadas en artistas jóvenes, con textos que transmitieran situaciones visuales y al mismo tiempo compartieran un horizonte temporal. A mediados de 2003, comencé a bocetar Arta junto con un grupo de profesionales relacionados con las artes visuales, como Melina Dorfman, Lucía Tebaldi, Federico Lastra y Patricio Oliver. A partir de la tercera publicación se incorporó a la dirección Teo Wainfred, con quien comparto el desarrollo de este proyecto. Arta tiene un modelo basado en la autogestión y se compone de un ensayo visual inédito propuesto por el artista invitado, más un dossier de textos no deícticos, que no explican la obra sino que abren la potencialidad de significados y enriquecen el encuentro del lector con el arte contemporáneo".
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