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Jan Fabre, un artista que transgrede los límites

El teatrista belga presenta, en el Regio, El poder de la locura teatral, una performance que dura cuatro horas y media
Carlos Pacheco
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5 de octubre de 2013  

"El cuerpo es el sujeto y el objeto de investigación." "El cuerpo es como una caja de pinturas increíble, un laboratorio, un campo de batalla." Las afirmaciones pertenecen a Jan Fabre (1958), el creador belga que reparte su trabajo entre el teatro, la danza, la performance, la pintura, la escultura y el diseño. Artista polémico (últimamente muy custionado por simpatizantes de la derecha de su país), sus trabajos han generado, a lo largo de treinta años, tantas reacciones favorables como contrarias.

Una de sus primeras expresiones dramáticas (en la que combina el teatro, la danza y la performance) se vio anoche y se volverá a ver hoy en Buenos Aires (Teatro Regio) en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires. El poder de la locura teatral fue creada en 1984 y repuesta hace un par de años con nuevos intérpretes. Otra expresión de su arte, ligada a la danza, también se dará a conocer aquí por estos días: Preparatio mortis , un solo interpretado por Annabelle Chambon (Teatro San Martín).

Los dos primeros experimentos teatrales de Fabre, Esto es teatro como era de esperar y prever (ocho horas de duración), estrenado en 1982, y El poder de la locura teatral (que se desarrolla durante cuatro horas y media) no sólo colocaron al creador en el centro de la escena internacional, sino que han resultado influencia directa en el trabajo de muchos directores de Europa y Estados Unidos.

Fabre cuenta que cuando varios productores internacionales le propusieron recuperar ambas obras no estaba seguro de hacerlo, "porque el mito es más grande que la realidad", afirma. Lo cierto es que lo hizo y la repercusión que han tenido ambas experiencias ha sido notable. "Retomar estos trabajos ha resultado una gran influencia para la creación de una ópera y para un nuevo montaje que estoy preparando, una performance que durará veinticuatro horas y de la que participarán performers de entre veinte y sesenta años. Para este proyecto realizamos un casting entre mil personas. Quienes fueron seleccionados forman parte ahora de la reposición de ambos montajes".

"Hace treinta años -cuenta Jan Fabre- la gente se iba del teatro. Ahora sucede lo contrario, las nuevas generaciones se quedan. Es interesante observar cómo ese público joven aprecia el tiempo que se necesita para sentarse a ver este espectáculo. Esta performance es un marino contra la corriente. Hay que estar cuatro horas y media viendo algo en un mundo en el que nadie se detiene, en el que nadie se tomaría ese tiempo. Cuando se estrenó, era la primera vez que los actores trabajaban en tiempo real. La acción se desarrolla en el escenario en el mismo tiempo que en la vida real."

El poder de la locura teatral se verá hoy
El poder de la locura teatral se verá hoy Crédito: Gentileza Fiba

El espectáculo resulta una fuerte reacción a las estructuras del teatro tradicional. Aquí no hay anécdota. El escenario se carga de una simbología que va adquiriendo una segura teatralidad. Algunos animales (ranas, loros) asoman en escena; es que para Fabre "ellos son los mejores doctores y filósofos del mundo". Se desmitifican también algunos cuentos de hadas y hay muchas referencias a pinturas clásicas europeas.

Preparatio mortis, una coreografía en la que el eje es la muerte, fue creada especialmente para la bailarina que la interpreta, a quien Fabre conoce desde hace doce años.

"Nací en la parte flamenca de Bélgica -explica el creador- y allí hay una cultura que te enseña a prepararte para la muerte. Hay, además, toda una tradición de pintores viejos que trabaja sobre ese tema. Yo estuve dos veces internado, en coma, y mis pinturas, mis trabajos en general, tienen que ver con el estadío de la vida post mortem ." Puede resultar muy gráfico observar la serie de esculturas Pietás (relectura de La piedad de Miguel Ángel) que presentó en la 54º Bienal de Venecia. En la quinta imagen, Jesús tiene el rostro de Fabre y el de la virgen ha sido reemplazado por el de una calavera.

Si la exploración del cuerpo es un valor a considerar en el trabajo de este artista múltiple (en su obra visual ha experimentado con su sangre, sudor, orina, lágrimas y esperma), también lo es el tiempo (la repetición en sus trabajos es una moneda corriente). "La noción de tiempo es la piedra fundamental en mi obra - aclara-, uno puede estirar el tiempo a través de la repetición y observar cómo las cosas se modifican."

Luego de su estadía en Buenos Aires, Fabre viaja a Roma, donde se presentará una retrospectiva de sus trabajos performáticos. Para él, la performance sigue resultando un acto vital. Por un lado, por que las hace sólo una vez y, por otro, porque no poseen valor comercial. Algo que además le importa: "Es riesgo, de él aprendo mucho. De ahí puedo sacar lecciones que luego comparto con mis actores y bailarines."

  • El poder de la locura teatral

    Teatro Regio, Córdoba 6056.

    Hoy, a las 19.
  • Preparatio mortis

    Teatro San Martín, Corrientes 1530.

    Martes, miércoles y jueves, a las 20.
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