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La Casa Rosada cambia de color

La fachada principal será rosa fuerte, distinto del resto del edificio; no se sabe cuándo seguirá la obra
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26 de noviembre de 1999  

Fernando de la Rúa debutará como presidente en una casa de gobierno bicolor.

El 10 de diciembre, cuando asuma la primera magistratura, se inaugurará la remodelación de la fachada que da sobre la Plaza de Mayo. Un rosa fuerte devolverá a Balcarce 50 un color similar al que eligió Domingo Faustino Sarmiento en 1873.

Quienes espían detrás del telón gigante que cubre el frente de la calle Balcarce ya se sorprenden con el contraste entre el nuevo color y el rosa pálido, casi beige, que muestra el resto del edificio, cuya refacción y pintura aún no tiene fijada la fecha de inicio.

La última vez que la Casa Rosada había sido encomendada a los pintores fue en 1990, cuando Carlos Menem apenas había iniciado su primer mandato. En ese momento, la elección del color había causado una fuerte polémica, debido a que para muchos no era rosa.

Ahora que se va, Menem encargó darle una nueva mano al frente, pero comisionó a los arquitectos para que se buscara alcanzar la tonalidad original.

"Convocamos a un comité de expertos de distintas instituciones para definir el color -explicó el arquitecto Mario Casares, director del Departamento Técnico de la Casa de Gobierno-. Se hicieron diversos estudios, se analizaron las distintas capas de pintura que quedaron desde hace más de un siglo y se llegó a la conclusión de que ése era el tono ideal."

La empresa encargada de pintar y arreglar la fachada es de un cuñado del presidente electo.

La constructora San José, de Basilio Pertiné, ganó la licitación privada para reconstruir el frente de la calle Balcarce y dejó en el camino a la empresa Macherione Hermanos.

La firma ganadora presentó una oferta de 290.000 dólares por los trabajos.

Además de un presupuesto más económico, San José ganó la licitación por idear la forma en que cubrió la fachada en refacción: la gigantografía que replica la parte del edificio que está en obra.

El dibujo -que ya luce desteñido por el sol- esconde el ejército de obreros que trabaja contra reloj para terminar antes del 10 de diciembre.

Del fuerte a la Casa Rosada

Cuando fundó la ciudad, en 1580, Juan de Garay destinó el solar que hoy contiene la sede de la Presidencia de la Nación para la construcción de un fuerte.

La construcción se inició en 1663 y se terminó en 1720. Y en los años siguientes albergó a las primeras autoridades del Río de la Plata, a los virreyes, a los ingleses invasores de 1806 y, tras la Revolución de Mayo, a los primeros gobiernos patrios.

El fuerte perdió relevancia en la época de Juan Manuel de Rosas, que decidió instalar su despacho en la casa familiar.

En 1853 los nuevos gobernantes del país decidieron demoler la vieja estructura. Sólo quedó en pie una construcción situada en el lado norte.

En el modesto recinto subsistente, Bartolomé Mitre instaló su despacho al asumir la presidencia, en 1862.

Nueve años más tarde, Sarmiento dispuso que en la esquina sudoeste (la actual de Balcarce e Yrigoyen) se levantase la Casa de Correos. Esa sería la base de la Casa de Gobierno actual, que inauguró Julio A. Roca en 1898.

A la hora de elegir el color de la sede de la Presidencia, Sarmiento decidió que el color sería el rosado, como el que surge de la mezcla de cal con sangre de toro, color tradicionalmente usado por los españoles desde el siglo XVI.

La hipótesis más difundida para explicar la decisión de Sarmiento es la que refiere a una actitud salomónica del entonces primer mandatario.

Resulta que el partido oficialista se había dividido en dos: los autonomistas liberales de Mitre, que usaban boina blanca, y los conservadores, liderados por Carlos Tejedor, cuyo símbolo más común era la boina colorada.

La versión dice que el Presidente decidió que la casa debía estar pintada con un color que sintetizara a las dos fuerzas, para evitar que el clima de tensión le impidiera gobernar.

Otras teorías, más simplistas, atribuyen el color a la predilección de Sarmiento por la arquitectura italiana, en la cual el rosa era un color preponderante.

¿La casa verde?

Con el correr de los años, la Casa Rosada fue pintada en una decena de oportunidades, siempre variando el tono.

El arquitecto Casares comentó a La Nación que durante los estudios previos a la refacción se encontraron restos de pintura de lo más dispares. "Hasta verde había", indicó el funcionario.

Muestras de pintura vieja serán analizadas en laboratorio para comprobar si había restos orgánicos en las capas más antiguas, que presumiblemente estaban conformadas por la mezcla de cal y sangre de toro.

El enigma que queda por resolver es cuándo se completará la pintura y la refacción del edificio. El futuro gobierno tendrá que llamar a una nueva licitación para equiparar los colores.

Pero para el día de la asunción del nuevo gobierno, no cabe duda, Balcarce 50 será bicolor. ¿Llamarán a Charly García para que toque el himno?

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