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El "efecto Francisco" provocó un récord histórico de peregrinos a Luján

Dos millones y medio de personas caminaron hasta la Basílica, en la primera peregrinación desde la asunción de Bergoglio como papa; el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, advirtió que "la fe no se negocia"
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6 de octubre de 2013  • 13:05

Ante unas dos millones y medio de personas que peregrinaron a Luján bajo "el efecto Francisco", el arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, advirtió que la "fe no se negocia ni se claudica a ella" durante la misa central.

Fuentes policiales y eclesiásticas informaron a la agencia de DyN, que "casi 2,5 millones de personas" participaron de esta primera peregrinación desde la elección pontificia de Jorge Bergoglio . Y destacaron que la cifra era un "récord histórico" para esta expresión de fe popular.

En una homilía sin referencias a la realidad del país, el prelado afirmó que "la fe hace descubrir el amor de Dios y viene de la mano de la esperanza". "La fe es contagiosa, no es una enfermedad, pero contagia", subrayó.

Impulsados por la fe e inmersos en un clima de mayor religiosidad y cercanía con la Iglesia que invadió la Argentina desde la asunción del papa Francisco , miles de jóvenes emprendieron la tradicional caminata y recorrieron los 60 kilómetros que separan Capital Federal de Luján.

En ese marco, Poli recordó a la Virgen María como la "primera peregrina de la fe". "La virgen, sin medir esfuerzos realizó la primera peregrinación de la fe, recorrió más de 100 kilómetros desde su casa en Nazareth hasta un pueblito donde vivían sus parientes, y lo hizo para anunciar lo que llevaba en su seno, a Jesús, el hijo de Dios, el Salvador", afirmó Poli en la primera parte de su alocución.

"Recurrimos a ella porque es compañera en el camino de la vida y enseña a conservar en el corazón las cosas de la fe, las que Dios quizo revelar a los pequeños, a los humildes. Cuidar nuestra fe es una tarea delicada y solo se puede confiar a la custodia de una madre como María", señaló Poli.

Y agregó: "Al depositarla en ella, dejamos lo más valioso que tenemos en buenas manos. La fe es un don y con ella Dios nos regaló en el bautismo un gran amor. Es la fe que a vos peregrino sacó de tu casa, de tus cosas, te movió a confesarla caminando".

Luego se dirigió a los peregrinos que llegan todos los años a Luján: "Si ya caminaste más de una vez, sabés que hay un antes y un después del sacrificio de cada peregrinación, porque es la fe en Jesús la que te atrae y alienta a seguir caminando", conluyó.

Agencias DyN y Télam

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