Polémica por el funeral de Priebke

Fuerte rechazo de la Iglesia y de la comunidad judía a una ceremonia fúnebre
Elisabetta Piqué
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14 de octubre de 2013  

ROMA.- Erich Priebke , el "verdugo" de las Fosas Ardeatinas que vivió durante décadas en Bariloche y que al morir, el viernes pasado, a los 100 años, dejó un "testamento" en el cual niega el Holocausto, sigue provocando polémicas .

Un coro de "no" se ha levantado en Roma contra una ceremonia fúnebre y una eventual sepultura de Priebke en esta capital. El ex capitán de las SS participó el 24 de marzo de 1944 de la matanza de 335 italianos, en su mayoría presos políticos, y 75 judíos elegidos al azar. Esa masacre ocurrió en las Fosas Ardeatinas, al sur de Roma, en represalia por la muerte de 33 soldados alemanes en un atentado cometido el día anterior.

La Argentina también había hecho saber que jamás permitiría que los restos de Priebke sean enterrados junto a los de su esposa en Bariloche, como había adelantado que pediría su abogado, Paolo Giachini.

Desde que Giachini, que además de su abogado era su amigo, anunció que "probablemente" mañana se celebraría su funeral, estalló la controversia. Tanto desde la comuna de Roma como desde el Vaticano rechazaron categóricamente que pueda haber una ceremonia fúnebre para el ex capitán nazi, que jamás se arrepintió, como quedó claro en su testamento difundido el viernes. Y menos que menos en vísperas del 70° aniversario de la deportación de judíos del gueto de Roma.

"No está prevista ninguna celebración de exequias en ninguna iglesia de Roma", confirmó el Vicariato de esta capital, que depende del Vaticano. Más allá de este "no" a un funeral para Priebke, no se excluye que pueda haber una bendición y una oración para sus restos mortales, como suele suceder con padrinos mafiosos.

"Un funeral les daría a los nietos de Hitler ocasión para una reunión nostálgica. Y una eventual tumba en la ciudad que fue teatro de la tragedia de las Fosas Ardeatinas sería como matar por segunda vez a esas víctimas", dijo Riccardo Pacifici, presidente de la comunidad judía de Roma. Pacifici pidió que Priebke sea sepultado en su Alemania natal.

"Nunca me he enterado de que la curia le haya negado el funeral, pero estoy listo a celebrarlo hasta en la calle si fuera necesario", advirtió ayer Giachini. "Algunas iglesias de Italia se ofrecieron para el funeral, pero creo que se hará en Roma y reitero que lo haremos en forma reservada, no en una ceremonia política", prometió.

En un clima de gran tensión y ante la eventualidad de un funeral en la calle, el alcalde de esta capital, Ignazio Marino, decidió prohibir "el uso y la ocupación de cualquier espacio público" para semejante fin. "Haré lo que sea para impedir que Priebke sea sepultado en Roma", dijo Marino.

Fiel reflejo de lo candente del tema, al oeste de Roma, donde Priebke cumplía arresto domiciliario, aparecieron pintadas unas esvásticas. Y en la red social Facebook comenzó una movilización "en memoria".

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Priebke huyó a Bariloche, donde vivió normalmente hasta 1994, cuando un periodista norteamericano lo interceptó. Un año más tarde, en 1995, fue extraditado a Italia, y a fines de 1998, condenado a prisión perpetua por su participación en la masacre.

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