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Otro caso de espionaje de EE.UU. despierta indignación en Francia

Washington realizó millones de grabaciones de datos telefónicos, según nuevos documentos revelados por Le Monde; París pidió explicaciones al embajador norteamericano
Luisa Corradini
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22 de octubre de 2013  

PARÍS.- Con real o simulada indignación, el gobierno francés pidió ayer explicaciones a Estados Unidos tras la publicación de nuevas revelaciones sobre la envergadura del espionaje electrónico realizado en Francia por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

Esas pruebas, develadas por el ex analista de la CIA Edward Snowden y publicadas esta semana por Le Monde, describen las técnicas de Estados Unidos para captar en forma ilegal los secretos o la vida privada de millones de franceses. Una actividad tan intensa que provoca frío en la espalda: en sólo un período de 30 días, del 10 de diciembre al 8 de enero 2013, la NSA realizó en Francia 70,3 millones de grabaciones de datos telefónicos.

Para apaciguar el malestar de París, el presidente Barack Obama llamó ayer a su par francés, François Hollande. "[Los mandatarios] hablaron de las recientes revelaciones en la prensa, algunas de las cuales han tergiversado nuestras actividades y otras provocan preguntas legítimas de nuestros amigos y aliados sobre cómo se usan esas capacidades", señaló la Casa Blanca en una nota.

De acuerdo con la versión oficial estadounidense, durante la conversación Obama "dejó claro que Estados Unidos comenzó a revisar la forma en que recopila inteligencia" con el objetivo de "equilibrar de manera adecuada las preocupaciones legítimas en materia de seguridad con las de privacidad que todos comparten".

En tanto, según el Ministerio de Relaciones Exteriores francés, el director de gabinete del ministro Laurent Fabius señaló al embajador estadounidense Charles Rivkin que esas prácticas "entre socios y aliados" son "totalmente inaceptables".

La cuestión será abordada hoy entre Fabius y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, presente en París en el marco de una gira por la situación en Medio Oriente. "Francia coopera positivamente en el terreno de la lucha contra el terrorismo, pero eso no justifica todo", dijo Fabius en Luxemburgo.

Por su parte, el premier Jean-Marc Ayrault juzgó ayer "inimaginable" que un país aliado recurra a semejantes prácticas sin justificación estratégica o de seguridad nacional.

Pero, si bien oficialmente los responsables franceses se declaran indignados o "profundamente preocupados", la verdad es que desde hace meses París está al tanto de las prácticas de espionaje de la NSA en el mundo, y sus responsables políticos decidieron mantener la más estricta discreción. Eso, a pesar de que Francia es uno de sus principales blancos y de tener pruebas concretas de que sus habitantes y sus intereses son monitoreados en forma cotidiana.

Según los documentos citados por Le Monde, los principales objetivos de la NSA no son sólo aquellas personas sospechosas de mantener alguna relación con actividades terroristas, sino también todo lo relativo al mundo de los negocios, la política o la administración francesa.

Tras una primera ola de revelaciones sobre el programa internacional de espionaje Prism, de la NSA, en junio pasado, la justicia francesa abrió una investigación preliminar sobre el caso. El gobierno francés, sin embargo, mantuvo un relativo silencio, contrariamente a los gestos de otros líderes: la canciller alemana, Angela Merkel, pidió explicaciones a Obama, mientras que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anuló una visita de Estado a Estados Unidos.

Las autoridades norteamericanas se niegan a comentar esas actividades, que consideran "clasificadas". Todos los responsables evocan la declaración del 8 de junio del director nacional de los servicios secretos de Estados Unidos: "La vigilancia de una persona que reside fuera de nuestras fronteras sólo está autorizada en caso de amenaza terrorista, informática o de proliferación nuclear".

Entonces, ¿cómo se explica que la NSA espiara electrónicamente la sala de reunión del Consejo Europeo, en Bruselas, cuando se decidía la estrategia que utilizaría en las negociaciones sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos? ¿O los micrófonos descubiertos en la sede de la Unión Europea en Washington?

Aunque Rivkin recordó ayer que su país "empezó a revisar la forma en que obtiene las informaciones", nadie se hace ilusiones: en privado, los responsables norteamericanos afirman que, si quieren evitar ser espiados, los europeos deberían ser capaces de desarrollar medidas adecuadas de contraespionaje.

Una larga lista de reclamos contra EE.UU.

Otros países fueron blanco del programa de espionaje

  • BRASIL

    El mes pasado, la cadena Globo reveló que la NSA intervino las comunicaciones de Dilma Rousseff; la presidenta exigió explicaciones a Barack Obama y suspendió una visita a Washington
  • ALEMANIA

    Tras conocer que su país fue blanco de espionaje, Angela Merkel instó a EE.UU. a esclarecer "qué y cuándo" fue sometido al control de la NSA
  • MÉXICO

    Condenó el espionaje y pidió explicaciones a Washington, tras la revelación de que la NSA espió al presidente Enrique Peña Nieto y a su antecesor, Felipe Calderón
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