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Lea Lublin

El sepelio
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30 de noviembre de 1999  

Hondo dolor ha causado en nuestro medio artístico el fallecimiento en París de la talentosísima creadora Lea Lublin, pintora nacida en Buenos Aires y radicada en Francia.

Lea Lublin fue una precursora, una iconoclasta inspirada y genial, una buceadora en las palabras que se hacían cuerpo, lugar y memoria.

En París, primero en su memorable y tan bohemio estudio de la rue Marcel Sembat y luego en el bello dúplex frente al centro Beaubourg, obtenido como reconocimiento a sus logros artísticos, sus creaciones obtuvieron reconocimiento universal.

Esta pintora, que a partir de 1975 decidió abandonar los pinceles, logró así, paradójicamente, meterse muy a fondo en el misterio del arte, buscando desentrañar la esencia de la vida.

Se recuerdan sus trabajos en el Instituto Di Tella: San Martín o la Gioconda tras los vidrios llovidos de líquido lechoso, con limpiaparabrisas, porque la muestra se llamaba Ver Claro. O el pequeño Nicolás recién nacido, "expuesto" en una galería de arte en tres paneles pintados y pañales, con la leyenda "Mi hijo".

En Europa la convocaban de un museo a otro, de una iglesia a una universidad medieval, para que develara, en gigantescas exposiciones e instalaciones, la cara oculta y muy actual de los tesoros que allí languidecían.

En los últimos meses, reía ante la perspectiva de su propia muerte. Incansable lectora y divulgadora de misterios, ¿qué habrá develado en su inminente final para reaccionar con un impulso de creatividad?

El sepelio se efectuó en el cementerio Pére Lachaise, en París.

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