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Scioli coquetea con Pérez y desde Mendoza reactiva el PJ para 2015

Elogió la gestión de su par mendocino en un encuentro con dirigentes peronistas; crecen los rumores sobre una eventual fórmula presidencial; planes con recorridas en otros distritos
Jesica Bossi
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31 de octubre de 2013  

Corrían empanadas, brochettes de carne, asado y ensaladas cuando Daniel Scioli deslizó su frase predilecta ante un pelotón de intendentes, legisladores y dirigentes del PJ mendocino. "Para mí, la lealtad es un principio de vida", dijo en un almuerzo, secundado por el gobernador Francisco Pérez, anfitrión de la primera salida al interior del mandatario bonaerense después de la derrota electoral del domingo. Hubo elogios cruzados en una cumbre que, como requisito excluyente en la tierra del vino, contó con el más generoso malbec.

Con el objetivo de dar una vuelta de página rápida después del traspié oficialista en las urnas y mantener en pie su plan presidencial, Scioli activa la recuperación del PJ en conjunto con el resto de los caciques provinciales y ayer visitó Mendoza, con un esquema que en su entorno se entusiasman en replicar por otros distritos: una agenda que exhibe en lo formal actividades institucionales, pero incluye, a puertas cerradas, reuniones con referentes peronistas y empresarios.

Sin tregua, Scioli apunta a mostrarse hiperactivo. De hecho, sus allegados negaron a LA NACION que se tome unos días de vacaciones, como se suponía, y adelantaron que está en marcha el armado de un nuevo encuentro del gobernadores del PJ para fines de noviembre, en Jujuy, comandado por Eduardo Fellner. El mandatario peronista, en un enfrentamiento interno con la dirigente social Milagro Sala, también cosechó un mal resultado en los comicios legislativos.

La cita arrancó con una charla, a solas, entre ambos gobernadores. El mendocino lo pasó a buscar, conduciendo su propio auto, por el aeropuerto y juntos, sin testigos, fueron a la sede de gobierno. El encuentro tiene un antecedente sugestivo: una semana antes, el vice, Carlos Ciurca, hombre fuerte del PJ provincial, había confesado su anhelo por la fórmula Scioli-Pérez para 2015.

"No hay nada de especulación. Vine por temas de gestión", dijo Scioli a LA NACION, al ser consultado por esa hipótesis. Aunque quiso quitarle contenido político al viaje, resaltó el vínculo con el PJ provincial, golpeado después del aplastante triunfo del radical Julio Cobos, un potencial competidor en la carrera presidencial. "Obviamente que pertenecemos al justicialismo, somos hombres políticos y por eso nos juntamos a hablar", explicó el gobernador.

La primera actividad, el mediodía, fue la firma de convenios de ART y leasing con el Banco Provincia. Además, suscribieron un acta de cooperación mutua en el área de Turismo. En una conferencia de prensa para medios locales, Scioli halagó la administración de Pérez y llamó a trabajar en el futuro por "la década del desarrollo". Aprovechó para decir que era "una subestimación total" hablar del fin del kirchnerismo y esquivó definiciones sobre 2015. "Acabamos de salir de una elección. Dejemos que la gente se desintoxique", sintetizó.

Pérez, uno de los más cristinistas de la tropa de gobernadores, devolvió gentilezas. "No compartimos esa ideología ni ese tipo de comportamiento político", sostuvo, en referencia a Sergio Massa, el candidato que batió al Frente para la Victoria en Buenos Aires. No es un hecho menor. El acercamiento de "Paco" es el corolario de otros arrimes anteriores. Por caso, meses atrás, el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, había ido más allá. "Scioli nos seduce", explicitó.

La gira de ayer terminó en la paradisíaca bodega Vistalba. El empresario Carlos Pulenta, propietario de la finca, hizo de guía entre toneles, alojados a una temperatura de 16 grados. En un enorme salón, con vista a los viñedos, un centenar de hombres de negocios lo aguardaban para una reunión en la que se habló de todo durante casi dos horas: inversiones, cuestiones impositivas, proyectos, política.

En la mesa había invitados de fuste: Enrique Pescarmona, de Impsa; el constructor Gerardo Cartellone, y el empresario vitivinícola José Zuccardi, entre otros ejecutivos de mineras, bodegas y desarrollos inmobiliarios.

En una visita diseñada a su medida, Scioli regresó con un combo de regalo entregado por Pérez: una bandera mendocina especialmente bordada, una caja de vinos y un facón tallado. Como parte del rito vernáculo, que indica que cuando alguien recibe un cuchillo debe obsequiar una moneda para no ganarse un enemigo en esas tierras, Scioli le dejó a su colega 25 centavos.

Massa, contra una suba del inmobiliario

Tres días después de derrotar al kirchnerismo en las elecciones legislativas bonaerenses, el intendente de Tigre, Sergio Massa, ordenó su primera movida opositora: que los diputados y senadores provinciales del Frente Renovador rechacen un aumento del impuesto inmobiliario y cualquier endeudamiento que venga incluido en el proyecto de presupuesto 2014 que debe presentar el gobernador Daniel Scioli.

La intención de Massa y sus legisladores es eliminar también los "superpoderes" de los que Scioli dispone para reasignar partidas presupuestarias sin intervención del Parlamento provincial, como sucede en la esfera nacional. Para financiar el gasto provincial, el sciolismo trabaja en una "actualización" del valor de las propiedades (entre 15 y 20%), lo que determinará un incremento cercano al 25% en el impuesto inmobiliario urbano y rural.

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