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2 de noviembre de 2013  

Taller Protegido Anexo Escuela de Educación Especial y Formación Laboral Alfredo Fortabat, de Concepción, provincia de San Juan

"Educación integral de adolescentes y jóvenes"

Nicolás lee con dificultad, mediante una gran concentración y esfuerzo, pero sobre todo con mucho entusiasmo y convicción. Quiere compartir las palabras escritas en el calendario artístico que hizo junto a sus compañeros, frases donde se promueven los derechos de las personas que, como él, tienen alguna discapacidad. Sonriendo repite: "Somos más parecidos que diferentes, la diferencia está en los ojos de quien mira".

Ése es precisamente el espíritu del Proyecto "Educación Integral de adolescentes y jóvenes", del Taller Protegido Anexo Escuela de Educación Especial y Formación Laboral Alfredo Fortabat, ubicado en la provincia de San Juan, que se enfoca en responder a las necesidades educativas especiales de 64 alumnos con discapacidad, para brindarles un entrenamiento en habilidades de la vida diaria y experiencias orientadas al trabajo, que los capacita para realizar actividades laborales rutinarias en equipo.

Para ello la institución cuenta con diversos talleres donde estos jóvenes, de entre 14 y 24 años, se sienten valiosos, capaces, contenidos y encuentran allí un lugar de pertenencia. Desde 2007 el Taller Protegido brinda cursos de cocina, artesanías, elaboración de regalos empresariales, mantenimiento de jardín, orientación agropecuaria, clases de teatro y coro, gimnasia, cosmetología, entre muchos otros.

Como la mayoría de los jóvenes no sabe leer ni escribir, en todas las clases se observan carteles con fotos donde se ilustra el paso a paso de un procedimiento para crear un producto determinado, como agendas, alfajores, cajas de madera o especies disecadas. Todo lo que producen los chicos se vende y son ellos mismos los que se ganan el dinero que obtuvieron con el esfuerzo de su trabajo.

A su vez la institución ofrece una formación en habilidades de la vida diaria para que los jóvenes aprendan a valerse por sí mismos, porque como afirma una de las profesoras: "los padres no son eternos". Les enseñan desde cómo prepararse el desayuno hasta ir a pagar una boleta o subirse solos a un colectivo.

"La base de nuestro trabajo es la autonomía personal y social, esto es fundamental para que los chicos tengan independencia y una posible inserción en el mundo laboral. Estamos uniéndonos con un solo objetivo: que el joven sea feliz y tenga un espacio digno en la comunidad donde vive", explica Graciela Vega Miranda, maestra coordinadora.

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