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Niños que enseñan a cuidar el ambiente

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2 de noviembre de 2013  

 Jardín nº 30 Ruca Pichiche, de Junín de los Andes, provincia de Neuquén

"Reciclar, un paso importante para cuidar nuestro planeta"

Con tan solo 5 años, los niños se convierten en multiplicadores de la información para lograr que los adultos tomen conciencia y abran los ojos. "Nuestros hijos son los que nos enseñan en casa. Mi hija nos impulsó a separar los residuos. A veces me da fiaca, es más fácil tirar todo junto, pero no podés hacerlo porque los chicos te preguntan: ¿y el planeta mamá? A nosotros nos han educado ellos", confiesa Yanet Sánchez Miranda, madre de Juliana.

Desde que esta niña asiste al Jardín de Infantes N° 30 Ruca Pichiche, ubicado en Junín de los Andes, y forma parte del proyecto "Reciclar, un paso importante para cuidar nuestro planeta", ya no la deja tirar nada a la basura. Para Juliana una huevera sirve para diseñar una flor y un tarrito de yogurt se puede convertir en un porta lápices. Solo hace falta un poco de imaginación y ganas de cuidar entre todos el medio ambiente.

"Reciclar, reducir y reutilizar, es un hábito de vida: una vez que comenzás a practicarlo, después ya no lo podés dejar", afirma Laura Espinós, maestra de sala de 5 del Jardín de Infantes. Sus palabras coinciden con todo lo que allí la rodea. Los dibujos que decoran las paredes son trabajos artísticos hechos por los niños con material de desecho; los coloridos canteros que lucen flores artesanales fueron realizados por las familias con botellas de plástico y hasta los cuadernos de comunicaciones están fabricados con elementos en desuso aprovechados por los padres.

El movimiento es constante: las actividades son variadas y hay para todos los gustos. Dentro del aula unos niños aprenden a hacer papel reciclado mientras otros juegan con un rompecabezas vinculado al medio ambiente. En el patio del Jardín, otros chicos preparan el compost para abonar la tierra de unos plantines, mientras sus padres construyen la "casita de juegos" confeccionada con ecoladrillos y sus madres participan de un taller de ecobolsas realizadas con sachets de leche. Es que esta iniciativa, que busca generar conciencia ecológica, no sólo revolucionó a los alumnos y a sus familias, sino a toda una comunidad.

"Son notables los avances que han experimentado los chicos, no solo en la escritura sino en el lenguaje oral, se expresan con más claridad. Se sienten capaces y responsables de generar cambios positivos en la comunidad y se apropian del proyecto, lo sienten suyo y llevan a sus casas", concluye la docente.

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