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Menem inaugurará el monumento a Eva Perón, sin estar terminado

El Presidente lo quería habilitado, en Libertador y Agüero, antes de dejar el cargo
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3 de diciembre de 1999  

Una estructura de piedra de casi 20 metros de alto asoma en el paisaje de la plaza donde está la Biblioteca Nacional, en Recoleta. Una docena de obreros y una grúa gigante se mueven en derredor. A ritmo acelerado. El fin de semana deben terminar el monumento a María Eva Duarte de Perón.

El presidente Carlos Menem, promotor de ese proyecto hace dos años y medio, fue claro: debía inaugurarlo antes de terminar su mandato. Y así será.

El lunes próximo, por la mañana, se descubrirá el monumento pese a que aún no está completo, de acuerdo con el proyecto que ganó el concurso de ideas convocado por el Gobierno.

Los plazos de los artistas no coincidían con los deseos del Presidente: en principio se podrá ver una estatua de la segunda esposa del general Juan Domingo Perón; más adelante se completará con las figuras talladas en mármol que se dispondrán en la base de la estructura.

En febrero de 1997, un decreto presidencial dispuso el llamado a concurso para levantar el monumento a Eva Perón, en cumplimiento de una ley promulgada por el Congreso de la Nación. En septiembre de ese año, el Concejo Deliberante porteño estableció por ordenanza que el lugar de emplazamiento sería el que ocupaba otra estatua, en homenaje a Rubén Darío.

Así, tras una controversia que duró varias semanas, el monumento al célebre escritor nicaragüense fue trasladado cruzando Libertador al parque General Urquiza, frente a su antiguo emplazamiento, y se inició la obra. Menem colocó la piedra basal el 23 de septiembre de 1997, para conmemorar el cincuentenario de la promulgación de la ley que reglamentó el voto femenino, promovida por la entonces primera dama.

La plaza Rubén Darío, en Avenida del Libertador entre Agüero y Austria, en el predio de la Biblioteca Nacional, pasó a llamarse Evita Perón.

En esas tierras estuvo la Residencia Presidencial que habitó Eva Duarte junto con su esposo, cuando Perón era presidente de la República.

También fue cerca de allí donde Evita encontró la muerte, en 1952, y donde millones de argentinos le depositaron flores, regalos, amuletos y velas encendidas.

En 1955, tras la Revolución Libertadora, la casa fue demolida y poco tiempo después se decretó que en ese predio se levantaría la Biblioteca Nacional, que sólo se inauguró en esta década.

También fue en ese mismo barrio, en los años setenta, bajo el gobierno del Frejuli, donde se pretendió erigir el altar de la Patria, un proyecto de homenaje eterno a Eva Duarte. El altar fue hormigonado oportunamente, pero nunca llegó a ver la luz.

La obra, que será descubierta el lunes, fue esculpida por el artista Ricardo Giannetti, que resultó elegido en el concurso público encargado por el Gobierno.

En favor y en contra

Muchos vecinos de Recoleta habían expresado en su momento su disconformidad con que se erigiera una estatua en honor a Eva Perón en donde estaba el monumento a Rubén Darío.

Ahora, a más de dos años, el monumento a Evita sigue despertando opiniones encontradas de los vecinos. Algunos creen que es justo homenajearla allí, donde alguna vez estuvo la residencia presidencial. Otros no entienden cómo se pudo sacar el monumento anterior para poner ése.

"Si iban a sacar a Rubén Darío, por lo menos que lo hicieran por alguien que tuviera más relación con la cultura, como Borges, Sarmiento o José Hernández", opinó Marceliano, de Larrea y Viamonte.

Atilio, de Pacheco de Melo y Agüero, señaló: "Me parece una buena idea, porque acá vivía Perón y no Rubén Darío. El lugar elegido tiene más que ver con Evita".

Más pragmática, Gabriela Ramos indicó, mientras paseaba un perro: "A mí no me cambia en nada, mientras los que están en contra no destruyan la plaza."

"Esto me parece un despropósito -dijo, en cambio Alicia Muro-, porque ya hay muchos monumentos a Eva Perón. Como está la situación de la gente, creo que gastos de este tipo deberían quedar en segundo plano."

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