¿Adiós a la píldora? Nuevos anticonceptivos liberan a la mujer de una vieja rutina

La aparición de métodos efectivos, sencillos y de larga duración, que evitan la toma diaria de pastillas, gana cada vez más aceptación
Sebastián Ríos
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16 de noviembre de 2013  

En mayo de 1960, la aparición de la píldora anticonceptiva marcó un antes y un después en los hábitos sexuales, al permitir a la mujer contar con un método eficaz para prevenir el embarazo que no dependiera de ninguna otra persona más que de ella misma. Ahora, a más de cinco décadas de ese cambio, muchas mujeres prefieren otras opciones más modernas, que les permiten seguir teniendo en sus manos la posibilidad de controlar su fecundidad, pero las eximen de la obligación de recordar todos los días que deben tomar una pastilla. "Fue una liberación total", dice Gisela Olguín, de 44 años, que después de 10 de tomar la píldora decidió seguir el consejo de su médica y colocarse el llamado implante subdérmico. Este diminuto y flexible dispositivo que se coloca debajo de la piel de la cara interna del brazo -desde donde libera hormonas anticonceptivas en forma continua- es, junto con el anillo vaginal, una de las actuales opciones anticonceptivas que hoy permiten que las mujeres no tengan que tener la cabeza puesta en no olvidarse.

"Hace casi un año que me coloqué el implante y la verdad es que me siento mucho más tranquila y mucho más segura en mis relaciones que cuando tomaba la píldora", agrega Gisela, empleada administrativa y mamá de dos adolescentes de 19 y 16 años. "Si bien hacía muchos años que la tomaba y ya me había acostumbrado, a veces tenía miedo de olvidarme de tomar alguna. Por eso, ahora estoy más tranquila", asegura.

La necesidad de contar con métodos anticonceptivos efectivos, pero cuyos efectos se prolonguen en el tiempo, deviene en parte de cambios en la forma en que las mujeres planifican sus vidas. "Antes, los métodos anticonceptivos de larga duración, como el DIU, se usaban sólo en las mujeres que ya no querían tener más hijos y que necesitaban cuidarse hasta la llegada de la menopausia -dice la doctora Analía Tablado, médica ginecóloga de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción-. Hoy esto ha cambiado porque las mujeres empiezan a tener relaciones sexuales a edades más tempranas y, al mismo tiempo, tienen sus hijos más tarde. Sobre todo en los sectores medios y altos, las mujeres estudian y tienen un montón de proyectos de desarrollo profesional, lo que hace que cada vez sea mayor el tiempo de sus vidas en que necesitarán un método anticonceptivo."

Las estadísticas señalan que en la Argentina, las mujeres tienen su debut sexual a los 16 años (15,5 años, para ser más precisos), lo que convive con el hecho de que cada vez son más las que demorarán la búsqueda de un embarazo más allá de los 35. "Es muy difícil sostener un método anticonceptivo diario por tantos años", asegura la doctora Tablado.

Otra emancipación

Los nuevos métodos anticonceptivos de larga duración han logrado liberar a la mujer de la rutina diaria de tener que acordarse de la píldora -el implante subcutáneo dura unos 3 años; el moderno DIU de liberación de hormonas, 5-, pero incluso uno de ellos la libera de la dependencia del consultorio médico como lugar único e indiscutible en el que poner en funciones el método elegido. Ese es el caso del anillo vaginal, que por la sencillez de su aplicación puede ser colocado en su lugar (dentro de la vagina) por la misma mujer, una vez que ha sido entrenada en ello por su ginecólogo de cabecera, lo que no requiere grandes sesiones de aprendizaje.

"La primera vez, una le enseña a la mujer a colocarlo, lo hacemos juntas, pero de ahí en adelante ella se coloca el anillo sola, en su casa", explica la doctora Liliana Di Blasio, médica ginecóloga y sexóloga clínica del Hospital de Clínicas. Di Blasio cuenta que se trata de un método que suele ser elegido por mujeres que ya llevan unos años de iniciada su vida sexual: "Lo que pasa es que requiere que la mujer se haya adueñado de su genitalidad, que tenga cierto conocimiento", agrega.

A diferencia del implante subcutáneo o del DIU hormonal, cuyos efectos duran años (siempre y cuando la mujer no decida retirarlo para buscar un embarazo, desde ya), el anillo vaginal permanece en su lugar de acción unas tres semanas; en la cuarta, la mujer debe retirarlo para tener su período. Pasada esa semana, si está conforme, puede volver a colocarse uno.

Como muestran distintas encuestas realizadas entre usuarias de métodos anticonceptivos, las tasas de satisfacción son altas y las mujeres vuelven al anillo. La encuesta Hábitos sexuales y uso de anticonceptivos entre las mujeres y las profesionales sanitarias , hecha en 2012 en España, aportó algunos datos sobre el perfil de las usuarias del anillo vaginal. Según el estudio, este método suele ser elegido por mujeres que llevan una vida más activa y que viajan más que las mujeres que prefieren otros métodos, y que tienen mayor interés en probar cosas nuevas.

En España, claro, el anillo vaginal tiene ya diez años de vida. "Allí, desde hace tres años se usa más que la píldora", comenta la doctora Tablado. Lo mismo ocurre en Chile: estudios realizados en Santiago muestran que son más las mujeres que recurren a él antes que a la píldora. Aquí, en el Argentina, donde la llegada del anillo anticonceptivo es relativamente reciente (fines de 2010), su uso creció desde entonces un 200% y ya son más de 4000 las argentinas que lo utilizan, según fuentes de la industria.

Hay, claro, todavía algunas reticencias al respecto. "Hay médicos que tienen ciertos prejuicios en torno de la idea de que la mujer se introduzca algo dentro de la vagina", reconoce Di Blasio. "Cuesta a veces vencer la resistencia cuando uno lo recomienda, una resistencia que tiene que ver con el desconocimiento -agrega Tablado-. Es más habitual que lo adopte una mujer que tiene una amiga que lo usa y que ve que le va bien, que cuando se lo recomienda su médico."

Algo similar ocurre con el implante subcutáneo: "A mis amigas les parecía algo raro -cuenta Gisela-. Pero ahora algunas están analizando la posibilidad de empezar a usarlo".

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