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El Gobierno alienta candidatos para frenar a Scioli y a Massa

Habilitó la postulación de ministros y gobernadores para retener la iniciativa, contener a sus aliados y evitar fugas hacia las filas del sciolismo y el massismo
Mariana Verón
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17 de noviembre de 2013  

Nadie hablaba hasta ahora sin el aval presidencial. Y menos de 2015. En un cambio brusco de estrategia, el Gobierno permitió en las últimas semanas que un grupo de dirigentes propios proyecten sus aspiraciones presidenciales como una suerte de ensayo para no dejarles el camino libre a Sergio Massa y a Daniel Scioli .

El sorpresivo lanzamiento del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo , como candidato presidencial sumó un jugador en medio de la tensión interna dentro del peronismo por encontrar y generar un sucesor.

Con una estrategia de balanceo, desde la Casa Rosada dejan correr todo tipo de postulantes. Algunos lanzados por cuenta propia, como Randazzo, y otros con la aprobación presidencial, la aparición de nuevos emergentes intenta contrarrestar el poder desde adentro del mismo kirchnerismo, hoy dividido en tres sectores que pujan por consolidar sus espacios de poder.

Uno es Scioli, aspirante a convertirse en el heredero natural de Cristina Kirchner . Otro lugar lo integran los gobernadores que ganaron las últimas elecciones, que quieren tener mayor injerencia en el armado oficialista. Y por último, el kirchnerismo a secas, que ahora promueve emerger como alternativa para mostrar que el Gobierno tiene un grupo de dirigentes que puede sumarse al combo de candidatos con ansias de mantener el proyecto más allá de Cristina.

"La idea es mostrar que nosotros podemos generar un competidor desde adentro", explicó un funcionario con despacho en Balcarce 50 ante la irrupción de postulaciones. Aunque sin hacerlo público, otro dirigente del kirchnerismo que tenía pensado subirse al podio de las candidaturas es el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Moderó sus intenciones a partir de la licencia médica de la Presidenta.

Reales o ficticios, los sueños de un grupo de dirigentes tienen como eje mostrar a un gobierno que a pesar de la pérdida de votos del 27 de octubre está dispuesto a dar batalla. "Esta vez todo se definirá en una interna", reconocen desde Balcarce 50. Ven incluso como un factor por analizar la propuesta de Scioli de reformar la ley de primarias para que las fórmulas, pasada la elección, puedan integrarse entre sí.

La prioridad de la Casa Rosada tras las elecciones fue la contención: desde los intendentes del conurbano, que se llevaron una buena porción en el reparto de cargos para la elección de autoridades del PJ bonaerense, hasta los gobernadores que se impusieron en sus distritos.

Por orden de la Presidenta, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, emprendió una ronda diaria de contactos con "los ganadores". A ese lote sumó al jefe del bloque de senadores oficialistas, Miguel Pichetto, dueño de la victoria en Río Negro, que ya marcó su intención de sentarse en la mesa de decisión y apareció asociado con Scioli en una hipotética fórmula como vice. Una presión hacia Cristina desde adentro.

El Gobierno sabe que ese grupo de mandatarios, bautizado en la Casa Rosada como "la liga Norte", reclamará su porción de poder y busca tenerlos adentro. En ese lote están Jorge Capitanich (Chaco), Maurice Closs (Misiones), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Lucía Corpacci (Catamarca) y Juan Manuel Urtubey (Salta), más comprometido que el resto por la elección provincial. Todos pasaron en las últimas dos semanas por el despacho de Abal Medina, en un intento por consolidar la relación y cuidar los votos en el Congreso. Un caso especial es el de Sergio Urribarri (Entre Ríos), más identificado con el cristinismo a secas, otro de los "presidenciables" que saca a relucir el Gobierno.

"Lo más importante en esta etapa es buscar el equilibrio", lo resumen cerca del jefe de Gabinete, respecto de las tensiones entre todos los sectores.

A la carrera por 2015 ya se subieron Scioli, Urribarri, Capitanich, Urtubey, Randazzo y Domínguez, aunque este último todavía no lo haya hecho público. En el Gobierno reconocen que el alto perfil que tomaron algunos dirigentes kirchneristas, acostumbrados siempre a guardar silencio, puede ser leído como un síntoma de debilidad o de merma en el liderazgo de Cristina. Pero los mueve más la necesidad. "Si a los gobernadores no los contenés, cuando querés acordar se fueron con Massa o con Scioli", sostiene un hombre del equipo presidencial.

El gobernador bonaerense aspira a ser el sucesor natural, pero la Presidenta intentará, siempre que pueda, un camino propio. Quien lo expuso claramente fue Capitanich, que sin balbucear planteó que el bonaerense no será el único entre los posibles herederos.

En el Gobierno sostienen que el nivel de injerencia de Cristina en 2015 dependerá de cómo equilibre el poder en esta última etapa del Gobierno, dividido entre el propio gobierno nacional, Scioli y el resto de los mandatarios que le habilitaron a la Presidenta contar con un Congreso que todavía le responda.

Por necesidad y estrategia, desde Olivos dejan correr la idea de mostrar que están dispuestos a ofrecer una alternativa a Scioli.

Los que no esconden sus ambiciones

Algunos de los nombres que ya se anotaron en la pelea

  • Florencio Randazzo / Min. del Interior y Transporte

    "Si saco el transporte adelante, me anoto en cualquier pelea", sorprendió el ministro la semana pasada, para oficializar sus ambiciones para 2015
  • Sergio Urribarri / Gobernador de Entre Ríos

    Es uno de los preferidos de la Presidenta y el entorno del poder kirchnerista, que lo presentan como el mejor contrapeso kirchnerista para Daniel Scioli
  • Jorge Capitanich / Gobernador de Chaco

    Compite con Urribarri para ser el preferido de la Presidenta, pero también tiene trato con varias capas geológicas del PJ
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