Aumenta cuatro veces el costo económico por los desastres naturales

Desde el espacio se observó el devastador tifón sobre Filipinas
Desde el espacio se observó el devastador tifón sobre Filipinas Fuente: Archivo
En 1980 las pérdidas eran de 50.000 millones de dólares y hoy llegan a los 200.000; lo atribuyen al cambio climático
Víctor Ingrassia
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20 de noviembre de 2013  • 20:27

VARSOVIA (Enviado Especial).- Las pérdidas económicas causadas a nivel global por episodios extremos naturales vinculados con el cambio climático aumentaron en la actualidad cuatro veces más que en la década del 80.

Según un informe dado a conocer en Varsovia, lugar donde la Organización de las Naciones Unidas lleva adelante la XIX Conferencia Mundial de Cambio Climático (COP 19) , esas pérdidas aumentaron a casi 200.000 millones de dólares por año durante la última década, dejando atrás los 50.000 millones en 1980, y, al parecer, seguirán creciendo a medida que el cambio climático empeore.

En distintas charlas e informes leídos, el panel de científicos de Naciones Unidas advirtió que las inundaciones, sequías y tormentas se volverán más severas en este siglo, a medida que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) calientan cada vez más el clima de la Tierra.

"Las pérdidas económicas están creciendo -desde 50.000 millones de dólares por año en la década de 1980 a apenas por debajo de 200.000 millones de dólares anuales en la última década- y alrededor de tres cuartos de esas pérdidas son resultado del clima extremo", informó en una conferencia de prensa donde concurrió LA NACION, Rachel Kyte, vicepresidenta para Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.

"Es verdad que no se puede relacionar cada episodio del clima con el cambio climático, pero los informes científicos de varios países estudiados, advierten que los eventos de clima extremo aumentarán su intensidad si el cambio climático permanece sin control como hasta ahora", precisó Kyte.

Las grandes aseguradoras estimaron que el total de pérdidas por desastres reportadas fue de 3800 millones de dólares entre 1980 y 2012, de los cuales el 74 por ciento se vincula al clima extremo.

Pérdidas recientes

En la Argentina no hay que ir demasiado atrás en el tiempo para comprender la magnitud de un desastre natural a gran escala. El 2 de abril último un fuerte temporal y una inundación posterior dejaron pérdidas materiales en La Plata por alrededor de 6000 millones de pesos, muy por encima de los cálculos provisorios realizados por el municipio platense, que habló de 4000 millones de pesos a 72 horas de producido el desastre.

En Estados Unidos, el huracán Sandy que golpeó a 18 estados del este en octubre de 2012, dejó pérdidas materiales por 20.000 millones de dólares.

Y recientemente, a fines del mes último, el tifón Haiyán se abatió en Filipinas , un país asiático formado por casi 7000 islas, dejó hasta el momento 4900 muertos oficiales y pérdidas económicas por 14.000 millones de dólares según analistas de la agencia Bloomberg.

Cumbre golpeada

El reciente tifón en Filipinas despertó mucha atención sobre el impacto del cambio climático y coincidió con el inicio de la cumbre referida al tema que se desarrolla entre el 11 y el 22 de noviembre en Varsovia, donde los gobiernos están intentando delinear planes para paliar sus efectos.

En la capital polaca, las 192 naciones participantes del encuentro buscan encontrar los lineamientos necesarios – una especie de borrador cercano- para arribar a un acuerdo global vinculante en 2015, que entraría en vigencia en 2020.

Como parte de las conversaciones, los gobiernos debaten un mecanismo para ayudar a los países más pobres a lidiar con las pérdidas y los daños causados por el cambio climático. Los países en desarrollo se preguntan si recibirán la ayuda prometida por los países del Norte para luchar contra el cambio climático, un punto crucial de cara a la cumbre de 2015 en París.

Unos 100.000 millones de dólares por año de aquí a 2020 es el compromiso que tomaron los países industrializados en 2009 en Copenhague para ayudar a los países vulnerables a reducir sus emisiones de GEI, y a adaptarse a los efectos del calentamiento.

En Doha, el año pasado, pidieron un objetivo intermediario de 60.000 millones de euros de aquí a 2015, petición rechazada por los principales suministradores de recursos, como Estados Unidos y la Unión Europea , que plantearon sus dificultades presupuestarias debido a la crisis económica mundial que atraviesan en la actualidad.

Para colmo, el informe del Banco Mundial no es muy prometedor: "Aunque los desastres relacionados con el clima pueden afectar a todos los países, se esperan pérdidas humanas y económicas más graves en las naciones en desarrollo que están construyendo sus economías en áreas vulnerables a inundaciones, sequías y temperaturas extremas, como las de Asia".

El impacto promedio de los desastres en ese tipo de países fue equivalente al 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre el 2001 y el 2006, diez veces más que el promedio en las naciones de altos ingresos. Así lo señaló la entidad.

Para ayudar a evitar costos futuros inmanejables, añadió el Banco Mundial, los gobiernos deberían focalizarse en hacer que sus países sean más resistentes a los desastres, aún cuando ello pueda requerir grandes inversiones preventivas.

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