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Dos denuncias de corrupción que salpicaron a Jorge Capitanich

Trabajadores de Sueños Compartidos protestan por las obras en Chaco
Trabajadores de Sueños Compartidos protestan por las obras en Chaco Fuente: Archivo
El nuevo jefe de Gabinete debió dar explicaciones por un socio en la mira de los Estados Unidos y por los contratos de Sergio Schoklender
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21 de noviembre de 2013  • 15:58

El nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , tiene una extensa carrera política y empresarial. En ese trayecto, que comenzó como funcionario provincial y siguió con cargos nacionales durante el menemismo y el duhaldismo y más tarde como gobernador de Chaco, resultó salpicado por duras denuncias de corrupción.

Capitanich se defendió públicamente en esos episodios y continuó su ascenso en la política. Primero, en el 2002, debió despegarse de uno de sus socios, el economista Aldo Ducler quien fue investigado por los Estados Unidos por supuesto lavado de dinero. El ex gobernador quedó en la mira por esa sociedad y por entonces vendió la parte de la empresa que lo unía con el polémico banquero.

En los últimos años, cuando conducía el gobierno de Chaco, Capitanich volvió a ser cuestionado por el rol de su gestión en el plan Sueños Compartidos, que había pisado fuerte en su provincia y que acumuló denuncias por irregularidades.

Un ex socio bajo la mira de los Estados Unidos

A fines de los 90, Capitanich se asoció en un fondo de inversión con Aldo Ducler, el economista que fue vinculado al llamado "Cartel de Juárez" e investigado por el Senado de los Estados Unidos por presunto lavado dinero.

Una empresa que perteneció al nuevo ministro de Gabinete integró un fondo para explotación agrícola junto a la polémica financiera de Ducler, en 1997. Luego de que el caso estallara en la Argentina con el recordado "Informe de Lavado" presentado en el Congreso en 2001, Capitanich vendió su empresa y aseguró que no tenía "nada que ver" con el banquero bajo la mira internacional.

Ducler, según las autoridades norteamericanas, fue uno de los nexos de una red de lavado a través del banco off shore M. A. Bank, perteneciente a su financiera Mercado Abierto. El banquero tenía cuentas en el Citibank Nueva York que se habrían utilizado para ingresar en la Argentina al menos 13 millones de dólares del narcotráfico mexicano.

En aquel entonces, Ducler aseguró que hubo una "falsa denuncia, falso testimonio y difamación" por parte del impulsor de la investigación, el jefe de Interpol de México. Pero los fondos de sus cuentas en Nueva York fueron congelados y luego su banco fue cerrado.

El nexo político de Ducler con Capitanich data de 1999, cuando el banquero fue asesor de Ramón "Palito" Ortega en la campaña presidencial. El tucumano había sido, a su vez, el padrino político del chaqueño e impulsó su carrera política antes de que se convirtiera en secretario de Desarrollo Social nacional.

El vínculo entre Capitanich y Ducler llegaría a ser comercial. En los 90, el gobernador de Chaco creó varias sociedades, entre ellas la consultora M-Unit SRL. Esta firma incursionó en el negocio de la explotación agrícola como integrante del fondo de inversión Fondagro. Sus socios eran otras tres empresas: Mercofond, Custodia Sociedad Depositaria de Fondos Comunes de Inversión, Separ y Mercado Abierto, la financiera de Ducler acusada por los Estados Unidos.

Capitanich admitió al diario Crítica de la Argentina que fue socio de Fondagro. Pero dijo que no tenía "nada que ver" con Ducler.

El chaqueño vendió su parte de M-Unit en 2002, cuando ocupaba la jefatura de Gabinete durante la presidencia de Duhalde. El nuevo jefe de Gabinete vendió todas sus firmas en los últimos años: en su última declaración jurada, correspondiente a 2012, el funcionario chaqueño no declara ninguna participación en sociedades.

Capitanich dio explicaciones por Sueños Compartidos
Capitanich dio explicaciones por Sueños Compartidos Fuente: Archivo

Sueños Compartidos

La polémica por las irregularidades en la construcción de viviendas de la Fundación Sueños Compartidos durante el 2010, también salpicó al chaqueño. Chaco había sido una de las provincias donde la empresa de Sergio Schoklender había desembarcado con más fuerza. Las obras recibieron denuncias por sobreprecios y, además, la provincia mantuvo un conflicto con los trabajadores.

Jorge Capitanich y varios jefes comunales chaqueños habían firmado varios contratos con Schoklender y las Madres de Plaza de Mayo.

Meldorek, la constructora de Schoklender, había adherido a un convenio con la provincia para construir más de 1200 viviendas, pero sólo construyó 350. El dirigente social Raúl Castells, fue quien hizo la denuncia más dura: acusó a Sueños Compartidos de cobrar sobreprecios en sus obras de entre el 200% y el 500%.

El Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), que obedece a Castells y que está liderado por Emerenciano Sena en Chaco, era clave dentro de las obras: aportaban sus militantes para trabajar en la construcción de las viviendas.

Carlos López, coordinador del MIDJ de Chaco, había manifestado por entonces: "La denuncias contra Schoklender en Chaco cayeron en vía muerta porque Capitanich, quedaba salpicado". El dirigente describió la calidad de las construcciones: "Eran casas prefabricadas con placas de fibrocemento y telgopor. Estas unidades no resisten en un clima como el nuestro", afirmó.

El caso complicó a Capitanich cuando buscó la reelección como gobernador en la provincia. Durante la campaña, aclaró: "El programa aquí fue muy bueno, transparente, se les dio trabajo a 1500 personas y las casas se hicieron. Lástima el desenlace", se lamentó. En contra de la versión del ex apoderado, Capitanich dijo que el convenio "se hizo con la Fundación Madres y no con la empresa Meldorek". Y agregó: "Lo que haya hecho este hombre con la fundación es otro tema, pero hicimos lo que correspondía, con los precios de mercado".

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