La mujer de Zamora, una candidata con la carga de ser el "plan B" de su marido

Claudia Ledesma Abdala se convirtió en postulante cuando la Corte impidió otra reelección de su esposo; abogada y escribana, debe probar que puede gobernar
Jaime Rosemberg
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30 de noviembre de 2013  

SANTIAGO DEL ESTERO.- El flechazo, coinciden quienes los conocen bien, ocurrió en 2005, cuando Gerardo Zamora y Claudia Ledesma Abdala compartieron los festejos del aniversario de La Banda, ciudad vecina de esta capital provincial.

Nueve años después de aquel primer encuentro entre el entonces gobernador Zamora y la defensora del pueblo de esa localidad, Ledesma Abdala, debió dar el sí más difícil de su vida: aceptar la propuesta de su marido para ser la candidata a gobernadora de Santiago del Estero por el Frente Cívico en las elecciones de mañana. Y gobernar la provincia, sin más experiencia de gestión que la cotidianeidad conyugal compartida con Zamora, a partir del próximo 10 de diciembre.

"Yo mejor que nadie puedo dar fe de su incansable trabajo y de todo el amor, la entrega, los proyectos y la pasión como político, ante todo para ser siempre el fiel reflejo de la voluntad de este pueblo", elogió la flamante candidata el 30 de octubre último, el día en que su marido -irritado con la Corte Suprema de Justicia por negarle la posibilidad de su tercer mandato consecutivo- la ungió como su sucesora en el cargo.

Sonriente y siempre de vestuario impecable, la candidata tenía un papel como ayudamemoria en las manos. Le temblaban la voz y las piernas, según confirman dos testigos del bullicioso acto de lanzamiento.

Las críticas opositoras, claro, llegaron rápido. "No tiene experiencia, ni siquiera habla en los actos. La ubicó ahí su marido, el gobernador consorte", fustiga el ex aliado oficialista y hoy candidato opositor radical Emilio Rached. "Antes eran los Juárez, ahora son los Zamora. ¡Basta de monarquías familiares!", se queja Roxana Trejo, dirigente y candidata del MST.

"Somos un equipo, la cabeza no importa", la había defendido el gobernador aquella noche de calor agobiante en el salón del Consejo de Ciencias Económicas.

El impenetrable paraguas de protección oficialista continuó hasta hoy: la candidata a gobernadora apareció poco en público, siempre lo hizo detrás o al lado de su marido a la hora de las declaraciones. No dio entrevistas personales ni se apartó un centímetro de la estrategia zamorista. Claudia al gobierno, Gerardo al poder, sea desde donde sea, parece ser el lema principal del gobierno.

Antecedentes y proyección

Nacida en septiembre de 1974 en La Banda, Ledesma Abdala tuvo y tiene familiares vinculados a la actividad política. Su abuelo, Ricardo "Pololo" Abdala, fue un conocido caudillo radical de La Banda, y su padre, Oscar Ledesma Patiño, antiguo funcionario juarista, es el actual director provincial de lucha contra el mal de Chagas.

A los 29 años, ya recibida de abogada y escribana, Ledesma Abdala tuvo su debut político y electoral. En 2003, pegada a la boleta del intendente Héctor Chabay Ruiz, fue elegida defensora del pueblo de La Banda, cargo que ocupó hasta 2005.

Entonces llegaron el matrimonio con Zamora, tres hijos en común y ocho años de primera dama provincial. Tiene a su cargo, además, un registro de la propiedad del automotor en esta capital.

Oficialistas por lo bajo, opositores en voz alta, se hacen la misma pregunta. ¿Fue su postulación la decisión política adecuada o la intempestiva e improvisada respuesta a la Justicia de un gobernador acostumbrado a mezclar poder con familia? "Era la única forma que teníamos de garantizar la unidad del Frente Cívico", afirmó a LA NACION un alto funcionario del gobierno santiagueño que recuerda la multitud de partidos (radicales que abandonaron el partido, peronistas, kirchneristas de distinto pelaje) que componen el Frente Cívico, que maneja la provincia desde el fin del juarismo y la intervención federal.

"Está claro que el poder político lo va a seguir teniendo él", agrega la fuente. Reconoce que Abdala no participaba de las reuniones de gabinete ni tenía injerencia en las decisiones de gobierno, pero defiende el "carácter fuerte" de Claudia a la hora de discutir ideas. "No es Hillary Clinton a la hora de dar discursos, pero se defiende en las cuestiones políticas", agrega otro dirigente oficialista sin dar demasiados detalles.

En la Casa de Gobierno especulan con que habrá unos cuantos "votos castigo" contra Zamora por haber impuesto a su mujer como postulante. "Si iba él sacábamos el 85 por ciento", se ufanan cerca del gobernador.

Hincha del club Ciclista Olímpico de básquet, que preside su hermano Oscar (proveedor del Estado en el área de salud), Ledesma Abdala deberá demostrar, de no mediar un milagro electoral opositor, que además de esposa y madre puede ser una buena gobernadora.

La sombra de su marido, sea desde el Senado o desde algún ministerio, estará omnipresente en cada paso que dé como mandataria provincial.

UN MATRIMONIO QUE LA CATAPULTÓ AL PODER

  • El romance

    Gerardo Zamora y Claudia Ledesma Abdala se conocieron en 2005, en el aniversario de La Banda. Se casaron y tienen tres hijos
  • Su historia

    Nacida en 1974, es escribana y abogada. Sonriente, viste siempre impecable
  • Perfil político

    Viene de una familia ligada a la política. Fue defensora del Pueblo de La Banda
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