Yabrán y la mafia del oro

La Justicia de EE.UU. investiga los vínculos del empresario con un caso de blanqueo de dinero.
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10 de diciembre de 1999  

La mafia del oro no figura en los documentos de Yabrán que la DEA entregó a La Nación por una razón muy sencilla: esa mafia no lavó dinero de los narcos.

Al menos eso creen los fiscales Noel Hillman y Jane Drummey, de la corte federal de Newark, Nueva Jersey, y los agentes Tom McMann y Charlie Adan, del U.S. Customs Service (Servicio Aduanero) de Nueva York y de Miami, respectivamente, que vienen siguiendo el caso desde 1993.

Hillman y Drummey lo confirman a su modo: "Es un caso del U.S. Customs. El FBI y la DEA no son parte de la investigación".

La aduana norteamericana tiene jurisdicción para trabajar casos de drogas, pero en investigaciones importantes les da intervención a las agencias más especializadas, ya sea la DEA o el FBI. Esta investigación lleva más de cinco años y ya hay cuatro detenidos.

Las fuentes de la aduana son más explícitas. "En los últimos años hubo muchos casos de lavado con importaciones de oro desde América del Sur y casi siempre es drug money (dinero de los narcos). Pero este caso es distinto. Hasta ahora no tenemos indicios de que haya drug money involucrado. No podemos nombrar los objetos de la investigación, pero yo diría que sabemos de quién era la plata. Son capitales argentinos y también del extranjero," dijo un agente que conoce el caso.

Esta historia también tiene por protagonista a un arrepentido. "La investigación creció mucho en los últimos dos años, sobre todo lo que aprendimos de la operatoria dentro de los Estados Unidos", dijo otro hombre de la U.S. Customs.

Esto es, desde que Enrique Piana cayó preso en Nueva York y empezó a cooperar con la Justicia de los Estados Unidos. Piana es el ex dueño de la centenaria Casa Piana, proveedor de medallas y condecoraciones a todos los poderes de la República.

Un buen día, Piana se juntó con un par de asesores económicos y empezó a exportar grandes cantidades de oro, aprovechando una resolución de 1992 del Banco Central, entonces a cargo de Roque Fernández, que permitía comprar oro en lingotes libre de impuestos. Mientras tanto, el Ministerio de Economía premiaba exportaciones de piezas de oro con un reintegro del 12%: un negocio redondo.

Varias joyerías se sumaron a la movida de Piana y se produjo una fiebre del oro similar a la del Uruguay tres años atrás, pero en versión mejorada. Otra vez se trataba de exportaciones desde un país que casi no producía oro. Pero esta vez, además de lavadores en Estados Unidos dispuestos a pagar precios exorbitantes por cajas de medallitas, cajas de relojes y demás chucherías, los exportadores se beneficiaban con los reintegros.

Y por el mismo precio recibían, además, reintegros de IVA de la DGI porque compraban oro monetario en los bancos y exportaban oro supuestamente elaborado a sus clientes en los Estados Unidos.

Itinerario completo

El circuito funcionaba así: los camiones de Juncadella partían desde Casa Piana y las demás joyerías con cajas de medallitas. En el aeropuerto de Ezeiza entregaban las cajas a los empleados de Edcadassa, la empresa que maneja los depósitos fiscales, entonces controlada por Alfredo Yabrán. Llegaban al avión en camionetas de aerolíneas, y en los Estados Unidos recogían las cajas otros camiones de caudales contratados desde la Argentina, que las llevaban a las empresas compradoras. Desde las empresas compradoras en los Estados Unidos, las cajas supuestamente viajaban a distintas refinerías, supuestamente para completar el proceso de elaboración. Las refinerías, a su vez, generaban facturas para cubrir ciertos depósitos millonarios que ingresaban a bancos de Nueva York, sobre todo al MTB, y de ahí desaparecían en un laberinto de cuentas off shore en paraísos fiscales del Caribe.

Diversas investigaciones judiciales de la Argentina han podido establecer que, además del dinero del oro, por el MTB pasaron retornos por el contrabando de armas, coimas del fraude IBM-Banco Nación, transferencias a nombre de Emir Yoma, ex cuñado de Carlos Menem, y fondos no declarados de la familia Yabrán.

Fuentes cercanas al caso Piana aseguran que los objetos inmediatos de la investigación serían el MTB Bank y Handy & Harman, una empresa inglesa fundada a mediados del siglo último que factura 800 millones de dólares anuales y que compró buena parte de los cargamentos que salían de la Argentina. Más adelante apuntaría a las personas que se valieron del MTB y Handy & Harman para lavar dinero.

Los fiscales también demuestran mucho interés en todo lo que tenga que ver con Alfredo Yabrán. Por ejemplo, se hacen mandar desde la Argentina todos los recortes de diarios y revistas sobre el caso Cabezas.

En octubre último, el abogado de la familia Cabezas, Alejandro Vecchi, viajó hasta Nueva Jersey para entregarles un resumen de las cuentas bancarias no declaradas de Yabrán. Los fiscales también mostraron interés en los documentos de Yabrán que la DEA entregó a La Nacion.

Cuando empezó la mafia del oro, Cavallo era el ministro más cercano al entonces embajador de los Estados Unidos, Terence Todman. El embajador tenía cables de la DEA de 1991 que vinculaban a Yabrán con maniobras de lavado, por medio de exportaciones de oro desde Uruguay. Todman le aseguró a La Nacion que compartió esa información con funcionarios argentinos. Alguien se hizo el distraído.

En "El Peso de la Verdad", publicado en 1997, Cavallo llenó medio libro con acusaciones en contra de Yabrán, pero dedicó apenas dos páginas a la mafia del oro. Su versión de los hechos suena casi ingenua: resulta que un día pasó un decreto para fomentar la explotación del oro en la Argentina y algunos pícaros se aprovecharon para cobrar reintegros. No habla de lavado. Ni siquiera acusa a Yabrán.

Cavallo le dijo a La Nacion la semana última que mientras él fue ministro nunca se dio cuenta de que las exportaciones de oro servían para lavar dinero.

"Nunca investigamos lavado de dinero, porque no contábamos con los medios ni la legislación que lo permitiera. En ese aspecto dependíamos de la información que nos suministraban países más preparados, como los Estados Unidos. Lo que nosotros investigamos fue el contrabando y la evasión fiscal, y así desarmamos la maniobra del oro", dijo el ex ministro.

Si la idea era lavar plata de la Argentina, ¿para qué mandarla a los Estados Unidos? ¿Por qué no lavarla en casa? El hombre de la U.S. Customs Service sonríe. Piensa un poco y contesta: "Suena lógico. Pero para lavar dinero con operaciones de oro siempre hace falta una refinería".

¿Como Refinerías Riojanas? "Suena lógico".

Lindo negocio

Refinerías Riojanas es un proyecto de Handy & Harman con un grupo de joyeros argentinos, Enrique Piana entre ellos, que sucumbió antes de comenzar. El proyecto fue anunciado en el Salón Blanco de la Casa Rosada el 6 de octubre de 1994.

Todo estaba en su lugar. Los socios habían encontrado un lindo predio en un parque industrial cerca de la capital riojana. Un abogado del grupo Yoma había completado los trámites de inscripción de Refinerías Riojanas en la provincia. A falta de oro argentino, el gobierno nacional le había garantizado a la refinería que podía importarlo de Chile, libre de impuestos. Con el oro chileno elaborado en la Argentina, Refinerías Riojanas podía generar cuantiosas facturas sin pasar por la aduana de los Estados Unidos.

Pero alguien pateó el tablero. Empezaron las agresiones a Pablo Lanusse, el fiscal que investigaba las exportaciones de Piana, y saltó el escándalo de la mafia del oro. Handy & Harman se echó atrás y abandonó el proyecto.

A todo esto, Enrique Piana sigue conversando con las autoridades de los Estados Unidos. A juzgar por los privilegios que obtuvo, su información debe ser muy valiosa.

Investigacion del autor y de María O´Donnell, corresponsal en Estados Unidos, con la colaboración de Federico Wiemeyer .

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