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Inauguraron el acueducto más grande de la Patagonia

Tiene 223 km de extensión y une el centro de Chubut con el norte de Santa Cruz; con una inversión de $ 125 millones, lleva agua potable a 350.000 personas.
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10 de diciembre de 1999  

Se han gastado litros de tinta y kilos de páginas de papel sobre el controvertido canal Federal, que aún no existe. Y nadie parece haber reparado en el importantísimo acueducto inaugurado el sábado último entre Chubut y Santa Cruz.

Así suele suceder cuando las cosas sólo se ven desde el lejano prisma de la Capital Federal, acotado a pocas cuadras alrededor de la Casa Rosada y del Congreso.

Y sin embargo, ese canal de 223 kilómetros de extensión desde el lago Musters, en el centro de Chubut, hasta Caleta Olivia, en la costa del norte de Santa Cruz, es la obra pública más importante de los últimos años en el sur argentino.

Gracias a este acueducto que, mediante cinco estaciones de bombeo, lleva el agua dulce del enorme lago Musters a la localidad de Colonia Sarmiento y a ciudades con agua escasa y salobre como Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, desde esta semana se solucionó el problema crónico del agua potable a 350.000 habitantes de una vasta región del país.

Tanto en las poblaciones urbanas del sur de Chubut como en las del norte de Santa Cruz, el abastecimiento de agua siempre fue una dificultad, particularmente en los meses de verano, en los cuales eran frecuentes los cortes de provisión de agua en Comodoro Rivadavia.

El acueducto, que corre bajo tierra, mediante caños de un metro de diámetro, transporta un caudal de 110.000 metros cúbicos de agua potabilizada por día desde la planta potabilizadora ubicada al comienzo del recorrido.

Proyecto compartido

De ese total, 88.000 metros cúbicos se destinan a las ciudades chubutenses y 22.000 metros cúbicos a Caleta Olivia.

La obra se inauguró formalmente el sábado último, sin mayores presencias oficiales, excepto el gobernador de Chubut, Carlos Maestro (UCR), en la localidad de Valle Hermoso, 80 kilómetros al oeste de Comodoro Rivadavia, donde se encuentra una de las principales plantas de bombeo.

Los trabajos se completaron exactamente en cuatro años desde el comienzo de los trabajos, supervisados por el ingeniero Julio Haag, funcionario de la provincia de Chubut y actual secretario de Obras Públicas de Comodoro Rivadavia.

El proyecto completo costó 125 millones de dólares.

Lo más interesante del caso es que su financiación fue compartida por el gobierno nacional, a cargo del 60 por ciento del monto, el gobierno de Chubut, que pagó el 30 por ciento, y el gobierno de Santa Cruz, que se hizo cargo del 10 por ciento restante.

Quizás esa cooperación entre distintas responsabilidades y distintas banderías políticas explica la falta de controversia y el bajo perfil de la obra. Una buena señal que merecería ser imitada en muchas otras necesidades vitales de infraestructura.

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