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Lo mejor de 2013: Lanata encuentra el tesoro

El periodista condujo el show televisivo más caliente del año y, mientras le marcaba la agenda al Gobierno, se convirtió en el ser más odiado y amado del país; otra entrega de nuestro anuario, que rememora lo más destacado de cada mes: pasamos a julio
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20 de diciembre de 2013  • 17:25

Lanata tenía una idea para la tapa de Rolling Stone. "¿Viste que la gente dice que soy una estrella de rock? Bueno, hagamos eso: me siento en un descapotable blanco, con minas, un saco de cuero, ¿me entendés? Total ya sé que me van a tener cuatro horas al pedo en el estudio."

Estábamos en el living de su piso 19 de Libertador, un rato después de que terminara la reunión con los guionistas de todos los martes de Periodismo Para Todos, tomando un café espresso en la mesa blanca de comedor desde la que suele hacer los móviles para Telenoche, frente a un enorme ventanal que daba a las vías de Retiro, la arquitectura caótica y pujante de la Villa 31 y el manchón del Río de la Plata. En la biblioteca, al lado de las estatuillas de los Martín Fierro, su colección de relojes de arena y mapamundis, había autos Jaguar en miniatura y Lanata decía que siempre había querido comprarse uno de verdad, pero que era un cagón y todavía no había logrado liberarse de lo que pudieran pensar los demás.

Era la primera semana de junio y, por esos días, Lanata era el nuevo Tinelli del país politizado en el año sin Tinelli. En abril, el hit periodístico del Lázarogate y su narrativa fantástica de valijas llenas de euros, vuelos fantasmas hacia el sur y las bóvedas enterradas en los confines de la Patagonia, habían convertido a Periodismo Para Todos en el show televisivo más caliente del 2013. Sus investigaciones hacían metástasis en los noticieros, canales de noticias, radios y también en los programas de chimentos con sus derivaciones farandulescas.

Era la primera vez que en su enfrentamiento con el Gobierno el Grupo Clarín encontraba la manera de marcarle la agenda, llevando un show político humorístico al prime time del domingo y convirtiendo a Lanata en una especie de francotirador estrella, con apariciones en todos los programas del Grupo mientras Lanata sin filtro, por Radio Mitre, estaba primero en las mediciones. "Está mal que lo diga, pero en el programa yo mido más que las notas", decía. "Cuando hablo a cámara pasa algo que no sé qué es, pero la gente se queda mirando."

La exposición, el rating, el estrés y la pelea con el Gobierno parecían revitalizarlo cada día más. Lanata estaba más flaco, más fuerte, más sano: seguía una dieta estricta, había bajado 30 kilo. El deterioro de sus riñones se había detenido y ya no tenía que dializarse. "Hoy, sinceramente, para el Gobierno yo soy peor que Clarín", aseguraba. "Y el Grupo fue K en la primera época del gobierno de Néstor, así que si pasado mañana Clarín vuelve a ser K, yo me tendré que ir, pero no pasa nada."

Unos meses después de esa tapa, Lanata empezó a vivir su fantasía de rockstar, separándose de su mujer y alquilando un departamento en el Faena, donde Charly García también vivió una temporada. Pero a las pocas semanas terminó internado en la Clínica Favaloro al mismo tiempo que Cristina, tuvo que volver a dializarse y volvió a vivir con su mujer, que en febrero le va a donar uno de sus riñones para un trasplante. Salió al aire un día después de que le dieran el alta.

"Esto es un trabajo, no es una historia de amor", dijo en la entrevista. "Ellos me dan la libertad de hacer lo que quiera y entendieron que eso sirve. Está buenísimo. ¿Por qué no lo haría?"

Por Juan Morris

Mirá más del anuario

Junio: el fin de la ilusión de privacidad online | Mayo: los Stones están vivos | Abril: "Get Lucky" es el tema del año | Marzo: el rock venera al nuevo Papa | Febrero: el crecimiento de Tan Bionica | Enero: Cristina le pone los puntos a Darín | Enero: el regreso de David Bowie

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