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Sobrecarga renace de sus propias cenizas

La banda volvió a grabar un álbum de canciones nuevas luego de veintiséis años y lo presentará este fin de semana
Sebastián Ramos
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24 de diciembre de 2013  

El grupo Sobrecarga, comandado desde su Trenque Lauquen natal por César Dominici, sigue construyendo su camino a contramano, sin atender a coordenadas fijas de tiempo y espacio. A cuatro años de un nuevo reencuentro de la banda y su consecuente regreso a los escenarios, acaba de editar su álbum Cenizas del tiempo, el tercero de su discografía y el primero en los últimos veintiséis años. Todo un registro y una marca más para la historia de estos músicos irreverentes que, a mediados de los años 80, irrumpieron con modernidad estética y sonora y hoy retoman su carrera desde donde la dejaron.

"La grabación del álbum fue una decisión de mostrar material que había quedado en casetes y canciones que nacieron a partir del reencuentro en 2009", dice Dominici, voz y guitarra punzante del grupo. "Queríamos testimoniar un sonar que pertenece al pasado-presente y futuro de una música en extinción, que tomó un sentido exponencial con la muerte de Gamex".

Gamex no es otro que Horacio Villafañe, "Gamexane", ignífugo guitarrista original del grupo que luego hizo escuela en bandas como Todos Tus Muertos y Los 7 Delfines y que falleció en noviembre de 2011. "Él seguía vivo en los tracks que estábamos grabando", dice y el homenaje a su amigo y compañero se refuerza en el final del flamante álbum, con el tema "Cielo de agosto". "Era una canción instrumental, con unas frases de Gamex que quedaron sin grabar. Entonces, lo conectamos a Daniel Melero, que garabateó unas frases y puso su voz emocional con una interpretación fantástica".

Desde la apertura con "Existe un mundo" hasta el cierre con la guitarra de Gamexane y la voz de Melero, Cenizas del tiempo suena como si todo ese lapso transcurrido de silencio discográfico (el debut Sentidos congelados es de 1986 y su sucesor, Mentirse y creerse, de 1987) no hubiera existido. Pero lo que bien podría ser una variable retro, que llevara a las canciones hacia un sonido quedado en la década del 80, Sobrecarga lo devuelve como una sonoridad actual, más vigente que nunca.

"La esencia de la banda sigue viva y la música es actual porque siempre estuvimos adelantados a las propuestas del momento. Creo que el tiempo transcurrido nos está poniendo al día... en tiempo y espacio", sugiere Dominici al respecto y su teoría de "adelantados" coincide con la revalorización que por estos días vive el post-punk, influencia madre de Sobrecarga.

–¿Cómo recordás aquellos años 80 y cómo ves la actualidad de la escena?

–Lo que sentíamos en aquel momento era fundacional, visceral e inocente. Lo de hoy, en un gran porcentaje, es solo comercio salvaje y palmaditas en la espalda. La música como expresión cultural en la actualidad es un hilo de un arroyo contaminado que sin embargo se niega a sucumbir.

–¿Por qué creés que en la década del 90 no hubo lugar para un grupo como el de ustedes?

–Bueno, en los 90 explotó el rock como un fenómeno comercial, en ese momento no estábamos tocando y hoy creo que estamos ante una situación de crecimiento que nos lleva a reinterpretar la vida misma y la música en un latir más natural.

–Después de todo este tiempo, ¿por qué el rock como expresión te sigue motivando a crear?

–Es una cuestión de respiración, uno respira con el hacer y sentir de los sonidos. Siento que el rock no lo abarca todo: es un viaje vibracional e interactivo con los seres vivos y allí me muevo como un pescado rabioso.

La banda (que se completa con el otro integrante original, Gustavo Collado, en batería, Hernán Firpo en bajo, Leonardo Martínez en guitarra y Emanuel Ugarte en percusión) presentará oficialmente su nuevo álbum en Capital Federal el próximo sábado, en el ciclo de conciertos de la confitería La Ideal, Suipacha 384, con la participación especial de Marcelo Pocavida como maestro de ceremonias: "Surgió por un convite del grupo que nos acompañará en la fecha (Milnovecientos80, banda tributo a Joy Division). En las épocas del Parakultural, Einstein y Cemento, Marcelo era un outsider que pintaba con humor las noches transgresoras de los 80", lo define Dominici y se despide con la promesa de un día de los inocentes para el recuerdo.

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