Llega un buque ruso para la nueva campaña a la Antártida

El Gobierno busca revertir el fracaso de la misión de 2013, cuando un barco holandés no pudo abastecer las bases
Mariano De Vedia
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10 de enero de 2014  

Consciente del fracaso del año último, cuando el buque holandés Timca se quedó en el camino y dejó sin abastecimiento las bases antárticas, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, puso en marcha el alistamiento de la campaña de verano 2013-2014.

Para ello volvió a contratar al buque polar ruso Vasily Golovnin, que mañana llegará al puerto de Buenos Aires para iniciar la carga de combustible que se enviará a la Antártida. El barco ya cumplió la misión entre 2008 y 2012, en reemplazo del rompehielos Irízar, que sufrió un incendio en 2007.

La contratación del Vasily Golovnin, un buque de 160 metros de eslora y una capacidad de carga de 8600 toneladas, costará US$ 24,4 millones, mientras continúa en el astillero Tandanor la reparación y modernización del Irízar, que podría estar nuevamente operativo en la campaña 2015-2016, anticiparon a LA NACION fuentes oficiales.

Según se supo, la obra del Irízar está ejecutada en un 80 por ciento. "No es sólo una reparación. Se aprovechó para modernizarlo. Por ejemplo, se cuadruplicó la capacidad científica del buque, al instalarse más laboratorios. En el último trimestre de este año estará listo para las pruebas de mar y de hielo", explicó una fuente cercana al ministro de Defensa.

Como informó el año último LA NACION, desde que el malogrado Irízar quedó fuera de circulación se gastaron más de $ 580 millones, a lo que se suman $ 350 millones más por el alquiler de buques sustitutos. Cerca del ministro Rossi explican que la compra de un rompehielos nuevo, que se construyen a pedido y con una demora de casi cinco años, no hubiera evitado los arrendamientos.

"En marzo estarán reabastecidas todas las bases", prometió Rossi, al marcar diferencias con la campaña anterior. Por medio de sus voceros, explicó que el buque polar ruso irá con dos helicópteros de carga Kamov para operar en la Antártida ("el año pasado hubo sólo uno", acotó un colaborador), y se prevén 85 días de campaña. A fin de mes llegará a la Antártida, además, el rompehielos Kapitan Dranitsyn, que abastecerá la base Belgrano, la más alejada, en una misión de 15 días.

"Hicimos una licitación pública internacional y la mejor oferta fue la de la empresa Arkadia, que propuso cobrar el 50% del monto cuando termine el abastecimiento a todas las bases", dijo una fuente del Ministerio de Defensa, al justificar la elección de la oferta ganadora. "Compitieron también Marine Geological Survey, que no presentó los certificados de garantía, y Assine SA -la que el año pasado propuso al buque holandés Timca-, que exigía el pago del 100% por anticipado", agregó.

"Rossi quiso volver al servicio que había contratado la ex ministra Nilda Garré", reveló una fuente naval, al reconocer el traspié de la contratación del buque holandés durante la gestión de Arturo Puricelli. "La intención era hacer la negociación de Estado a Estado, pero fue imposible porque el buque ruso es privado", añadió. Las propuestas llegaron luego de que el Gobierno remitiera cartas a los embajadores de diez países -Canadá, Suecia, Noruega, Rusia, China, Ucrania, Japón, Dinamarca, Sudáfrica y Finlandia- para comunicar la intención de contratar un rompehielos para la misión antártica.

Mientras se espera la llegada del Vasily Golovnin, el buque Canal de Beagle ya está en la dársena de YPF, en La Plata, para recibir la carga de combustible antártico. "Entre los seis tipos de combustible que se envían, se despacha gasoil antártico, un producto formulado especialmente para operar en áreas de bajas temperaturas", explicó la directora general del servicio logístico de la Defensa, Lucía Kersul.

Rossi visitó en diciembre las bases Marambio, Petrel y Esperanza para supervisar las tareas logísticas. Allí anunció que la base temporaria Petrel se convertirá en permanente, para que sirva de "alternativa" a la pista de Marambio. Aunque no lo mencionó, la decisión se sustenta en que esta base fue una de las más afectadas por la frustrada campaña del año pasado, cuando el buque holandés, que no era rompehielos, no pudo abastecerla. Ello obligó a establecer un puente aéreo entre el continente y la base, para transportar en 19 vuelos el material necesario.

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